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Ecocardiografía y otros procedimientos con ultrasonidos

Por Michael J. Shea, MD, Professor of Internal Medicine, Michigan Medicine at the University of Michigan

En las ecografías se utilizan ondas de alta frecuencia (ultrasonidos) que rebotan en las estructuras internas y producen una imagen en movimiento. No utilizan rayos X. La ecografía del corazón (ecocardiografía) es una de las técnicas más ampliamente utilizadas para el diagnóstico de las enfermedades cardíacas puesto que proporciona imágenes de una excelente calidad y es:

  • No invasiva

  • Inofensiva

  • Relativamente barata

  • Ampliamente disponible

La ecografía también se utiliza para el diagnóstico de trastornos vasculares en otras partes del organismo.

La ecocardiografía puede utilizarse para detectar si el músculo cardíaco se mueve con normalidad y para medir el volumen de sangre bombeado con cada latido. Mediante este procedimiento también se pueden detectar anomalías en la estructura del corazón, tales como defectos en las válvulas cardíacas, anomalías congénitas (como orificios en las paredes situadas entre las distintas cámaras del corazón) y aumento del grosor de las paredes o de las cavidades del corazón, como sucede en las personas con hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca o deterioro de las paredes musculares del corazón (miocardiopatía).

La ecocardiografía puede también emplearse para detectar un derrame pericárdico, en el cual hay acumulación de líquido entre las dos capas del corazón (pericardio) y la pericarditis constrictiva, en la que se forma tejido cicatricial a lo largo de todo el pericardio. También detecta la disección de la aorta, un desgarro en el interior de las capas de la pared aórtica.

Los principales tipos de ecografía son:

  • Bidimensional

  • Tridimensional

  • Doppler

  • Doppler color

La ecografía bidimensional es la técnica más usada y produce imágenes bidimensionales realistas, a modo de "cortes" generados por computadora. Al unir los cortes se puede recrear una estructura tridimensional.

La ecografía Doppler muestra la dirección y la velocidad de la circulación sanguínea, de modo que puede detectar el flujo turbulento originado por un estrechamiento o una obstrucción de los vasos sanguíneos.

La ecografía Doppler en color muestra las diferentes velocidades del flujo sanguíneo en diversos colores.

La ecografía Doppler y la ecografía Doppler en color se utilizan frecuentemente para ayudar a diagnosticar los trastornos que afectan el corazón y las arterias y venas del tronco, las piernas y los brazos. Dado que estos procedimientos pueden mostrar la dirección y la velocidad del flujo sanguíneo en las cavidades y los vasos sanguíneos del corazón, permiten al médico valorar la estructura y la función de estas partes. Por ejemplo, es posible determinar si las válvulas cardíacas se abren y se cierran correctamente, si al cerrarse se escapa sangre y en qué cantidad, y si la sangre fluye normalmente. También se pueden detectar las conexiones anómalas entre una arteria y una vena o entre las cavidades del corazón.

Cómo se realiza la ecocardiografía

Las ondas de ultrasonido las emite una sonda que tanto puede emitirlas como detectarlas (transductor). Normalmente, el transductor es portátil y se coloca en el tórax sobre el corazón. El examinador unta con gel la piel bajo el transductor para ayudar a transmitir las ondas sonoras. El transductor está conectado a una computadora que muestra la imagen en una pantalla y la almacena en formato digital. Al cambiar la posición y el ángulo del transductor, los médicos pueden observar el corazón y los principales vasos sanguíneos cercanos desde varios ángulos para obtener una imagen detallada de las estructuras y de la función cardíacas. Durante varios momentos del examen, la persona deberá contener la respiración durante unos 10 segundos para garantizar la obtención de imágenes bien definidas. La ecocardiografía es un procedimiento indoloro que dura entre 20 y 30 minutos.

Puede realizarse una ecocardiografía transesofágica si el médico necesita obtener mayor definición o analizar la aorta o las estructuras de la parte posterior del corazón (especialmente la aurícula o el ventrículo izquierdos). Para llevar a cabo este procedimiento, se hace pasar un pequeño tubo flexible con un transductor de ultrasonidos en el extremo por la garganta del afectado hacia el interior del esófago, de modo que el transductor quede situado justo detrás del corazón. Dado que este procedimiento es incómodo, la persona está sedada y la garganta se anestesia con un aerosol anestésico. La ecocardiografía transesofágica también se utiliza cuando existe dificultad para practicar la ecocardiografía común a causa de la obesidad, de trastornos pulmonares o de otros problemas técnicos, o bien cuando se plantea el diagnóstico de endocarditis de la válvula mitral o de la válvula aórtica, o la presencia de un coágulo en el interior del corazón.

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