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Electrocardiografía

(ECG; EKG)

Por Michael J. Shea, MD, Professor of Internal Medicine, Michigan Medicine at the University of Michigan

La electrocardiografía es un método rápido, sencillo e indoloro en el cual se amplifican los impulsos eléctricos del corazón y se registran. Este registro proporciona información sobre el lugar del corazón que desencadena cada latido (el nódulo sinusal, también llamado nódulo sinoauricular), las vías nerviosas que conducen los estímulos cardíacos y la frecuencia y el ritmo del corazón. A veces, el ECG puede mostrar una hipertrofia cardíaca (por lo general como consecuencia de la hipertensión arterial) o que el corazón no está recibiendo suficiente oxígeno a causa de una obstrucción en uno de los vasos sanguíneos que irrigan el corazón (las arterias coronarias).

Por lo general, el ECG se realiza cuando se sospecha una dolencia cardíaca. En algunas ocasiones, también se practica como parte de una exploración física normal en personas de mediana edad y edad avanzada, aun cuando no exista evidencia de una dolencia cardíaca. Se puede emplear como una base de comparación con los ECG posteriores si aparece una enfermedad cardíaca.

Los ritmos cardíacos anómalos y el flujo sanguíneo insuficiente hacia el músculo cardíaco pueden producirse de forma ocasional e impredecible. Para detectar este tipo de problemas, el médico puede indicar una electrocardiografía ambulatoria continua, en la que se registra un electrocardiograma (ECG) de forma continua durante 24 horas mientras la persona lleva a cabo sus actividades cotidianas.

Cómo se realiza el ECG

Para realizar el ECG, el examinador coloca electrodos (pequeños sensores redondos que se adhieren a la piel) sobre los brazos, piernas y tórax del paciente. Estos electrodos no contienen agujas y son indoloros. Si la zona está recubierta de vello grueso, pueden afeitarse primero las zonas a las que se aplicarán los electrodos. Estos electrodos miden la magnitud y la dirección de las corrientes eléctricas del corazón durante cada latido. Los electrodos están conectados mediante cables a una máquina que produce un registro específico (trazo), que varía según el electrodo. Cada trazo muestra la actividad eléctrica del corazón desde distintos ángulos. Los trazos constituyen el electrocardiograma. El procedimiento dura unos tres minutos y no presenta riesgos.

ECG: lectura de las ondas

En un electrocardiograma (ECG) se representa gráficamente la actividad de la corriente eléctrica que recorre el corazón en un latido cardíaco. La actividad de la corriente eléctrica se divide en diferentes partes y a cada una se le asigna una letra en el ECG.

Cada latido comienza con un impulso originado en el nódulo sinusal (nódulo sinoauricular). Este impulso activa las cavidades superiores del corazón (aurículas). La onda P representa la activación de las aurículas.

A continuación, la corriente eléctrica se propaga hacia abajo hasta las cavidades inferiores del corazón (ventrículos). El complejo QRS representa la activación de los ventrículos.

Posteriormente, la corriente eléctrica se propaga a través de los ventrículos pero en dirección opuesta. Esta actividad se denomina onda de recuperación, y está representada por la onda T.

En un ECG pueden observarse diferentes tipos de anomalías. Estas anomalías son: un infarto de miocardio previo, un ritmo cardíaco anómalo (arritmia), un aporte inadecuado de sangre y de oxígeno al corazón (isquemia) y un engrosamiento excesivo (hipertrofia) de las pareces del músculo cardíaco.

Ciertas anomalías detectadas en un ECG pueden también sugerir la presencia de bultos (aneurismas) que se desarrollan en zonas frágiles de las paredes del corazón. Los aneurismas pueden ser consecuencia de un infarto de miocardio. Si el ritmo es anómalo (demasiado rápido, demasiado lento o irregular), el ECG también indica en qué parte del corazón se inicia dicho ritmo anómalo. Esta información ayuda a los médicos a hallar indicios para determinar su causa y el tratamiento más apropiado.

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