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Muerte cardíaca súbita en deportistas

Por Robert S. McKelvie, MD, PhD, Professor of Medicine;Secondary Prevention and Heart Failure Programs, Western University;St. Joseph's Health Care

Se estima que 1 de cada 200 000 deportistas jóvenes aparentemente sanos desarrolla una arritmia (ritmo cardíaco anómalo) de forma súbita que ocasiona su muerte repentina durante la práctica de ejercicio. Los varones se ven afectados 10 veces más a menudo que las mujeres. Los jugadores de baloncesto y de fútbol americano en Estados Unidos, y los de fútbol en Europa, pueden tener un riesgo más alto.

Causas

En general, las causas de muerte súbita durante el ejercicio son muy diferentes en los deportista jóvenes que en los deportistas de mayor edad. No obstante, el asma, el golpe de calor y el uso de drogas recreativas o de sustancias que mejoran el rendimiento también pueden causar la muerte debido a la aparición súbita de arritmias cardíacas en todos los atletas.

Deportistas jóvenes

En deportistas jóvenes, la causa más común de muerte súbita cardíaca es

Otros trastornos cardíacos que causan arritmias, como el síndrome del QT largo o síndrome de Brugada, y los aneurismas aórticos también pueden causar la muerte súbita en jóvenes deportistas.

Con menos frecuencia, un aumento de tamaño del corazón no detectado (miocardiopatía dilatada) puede estar presente en una persona joven que no presenta síntomas, y la persona puede morir repentinamente durante o después del ejercicio intenso.

Además, las anomalías de las arterias coronarias, especialmente cuando una de las arterias tiene un trayecto anómalo a través del músculo cardíaco (más que en su superficie) pueden causar la muerte súbita en los deportistas cuando la compresión corta el flujo de sangre al corazón durante el ejercicio.

En raras ocasiones, un deportista joven y delgado puede presentar una arritmia (alteración del ritmo cardíaco) repentina tras un traumatismo directo sobre el tórax (conmoción cardíaca), aun cuando no padezca ninguna enfermedad cardíaca. El traumatismo a menudo se debe al impacto de un objeto en rápido movimiento, como una pelota de béisbol, un disco de hockey o una pelota de lacrosse, o a una colisión con otro jugador.

Deportistas de más edad

En los atletas de mayor edad, la causa más común es:

Síntomas

Algunos deportistas presentan signos de alarma, como desmayos o dificultad respiratoria (disnea). A menudo, sin embargo, los deportistas no reconocen o no comunican estos síntomas, y el primer signo es que se produce una parada respiratoria y el sujeto pierde el conocimiento.

Diagnóstico

  • Cribado previo a la práctica deportiva

Cribado

Habitualmente se realiza una valoración médica de la persona antes de comenzar a practicar deporte. Los médicos valoran a las personas que tienen trastornos médicos y también a aquellas que creen no sufrir ningún trastorno médico. Las personas sin trastornos médicos conocidos deben ser examinadas debido a que algunos trastornos graves no causan problemas hasta que el sujeto realiza ejercicio. Los sujetos son reevaluados cada 2 años (en adolescentes) o cada 4 años (en adultos).

Los médicos siempre plantean determinadas preguntas y realizan un examen físico, pero únicamente realizan pruebas en función de la edad y los síntomas de la persona. Las preguntas se centran en tres áreas:

  • Síntomas como dolor o malestar en el tórax, desmayos o casi desmayos, fatiga y dificultad para respirar, sobre todo cuando se presentan estos síntomas durante el ejercicio intenso

  • Antecedentes familiares, especialmente antecedentes de miembros de la familia que se desmayaron o murieron mientras hacían ejercicio, o que murieron de forma súbita antes de los 50 años

  • Uso de fármacos

La exploración física se centra en la auscultación cardíaca con un estetoscopio para detectar soplos cardíacos que pudieran indicar una enfermedad cardíaca, y en tomar la presión arterial a la persona primero acostada y de nuevo mientras permanece de pie.

En los más jóvenes no suelen hacerse más pruebas a no ser que se identifique alguna anomalía en la anamnesis o durante la exploración física. La realización sistemática de una electrocardiografía (ECG) de cribado en los deportistas jóvenes no se considera práctica. Sin embargo, si los hallazgos indican la existencia de un problema cardíaco suele hacerse un ECG, un ecocardiograma, o ambos.

En los varones mayores de 45 años y en las mujeres mayores de 55 años, antes de autorizar la práctica de ejercicio intenso suelen realizarse pruebas de esfuerzo y un ECG.

Si se detecta algún trastorno cardíaco, puede que la persona tenga que dejar de participar en deportes de competición y someterse a pruebas adicionales. Sin embargo, la mayoría de las personas con enfermedades del corazón pueden participar en deportes no competitivos. El aumento de la actividad está directamente relacionado con una mejora de la salud, como la disminución de los niveles de colesterol "malo" (lipoproteínas de baja densidad), la prevención de la hipertensión arterial, y la reducción de la grasa corporal. El ejercicio regular se incluye habitualmente en los planes de cuidados en las personas afectadas por la mayoría de las formas de enfermedades del corazón (rehabilitación cardíaca).

¿Sabías que...?

  • Incluso las personas con enfermedades del corazón por lo general pueden participar en alguna actividad física.

Tratamiento

  • Reanimación

Si se produce una parada respiratoria y pérdida de conocimiento el tratamiento inmediato es

La reanimación se continúa en el servicio de urgencias. Si la persona sobrevive, es necesario tratar la patología causante de la arritmia. A veces se implanta un desfibrilador automático que monitoriza de forma continua el ritmo cardíaco del paciente y, en caso necesario, proporciona una descarga para restablecer el ritmo normal.

Desfibrilador externo automático: poner en marcha el corazón

Un desfibrilador externo automático (DEA) es un dispositivo que puede detectar y corregir un tipo específico de arritmia conocida como fibrilación ventricular. La fibrilación ventricular produce paro cardíaco. Si se produce un paro cardíaco, se debe utilizar inmediatamente un desfibrilador externo automático (DEA) si se dispone de él. Se utilizará antes de pedir auxilio y antes de intentar una reanimación cardiorrespiratoria (RCR) ya que es más probable que se pueda salvar una vida con el DEA. Si detecta una fibrilación ventricular, administra una descarga eléctrica (desfibrilación) que puede restaurar el ritmo cardíaco, haciendo que se reinicie el latido del corazón. Se debe llamar a los servicios médicos de emergencia incluso si el corazón vuelve a latir. Si la persona sigue en parada cardíaca después de usar el desfibrilador, es necesario practicar la reanimación cardiorrespiratoria (RCR)

Los DEA son fáciles de usar. La Cruz Roja suele proporcionar cursos prácticos de formación para el uso del desfibrilador externo automático (DEA). La mayoría de los cursos duran solo unas horas. Los diferentes tipos de desfibrilador externo automático (DEA) tienen instrucciones de empleo también diferentes. Se deben seguir con rigor las instrucciones escritas sobre el DEA. Estos dispositivos están disponibles en muchos lugares públicos, como estadios y salas de conciertos. Es posible que las personas con propensión a la fibrilación ventricular, diagnosticada por su médico, y que no tengan implantado un desfibrilador, adquieran y tengan en casa un DEA para que lo utilicen los miembros de la familia en caso de ser necesario.

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