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Introducción a las valvulopatías

Por Guy P. Armstrong, MD, North Shore Hospital, Auckland

Las válvulas del corazón regulan el flujo de la sangre que pasa por las cuatro cavidades del corazón: dos cavidades pequeñas y redondeadas, localizadas en la parte superior (aurículas o atrios), y dos cavidades más grandes en forma de cono, localizadas en la parte inferior (ventrículos, ver El interior del corazón). Cada ventrículo posee una válvula de entrada y otra de salida. En el ventrículo derecho, la válvula de entrada es la válvula tricúspide, que se abre desde la aurícula derecha, y la válvula de salida es la válvula pulmonar, que se abre hacia el interior de la arteria pulmonar. En el ventrículo izquierdo, la válvula de entrada es la válvula mitral, que se abre desde la aurícula izquierda, y la válvula de salida es la válvula aórtica, que se abre hacia el interior de la aorta. Cada válvula está formada por unas lengüetas (cúspides o valvas), que se abren y cierran como puertas basculantes en un solo sentido.

Las válvulas cardíacas pueden funcionar de forma inadecuada por un escape de sangre (denominado regurgitación) o porque no se abren de forma adecuada y, por lo tanto, bloquean parcialmente el flujo de la sangre que pasa por la válvula (denominado estenosis). Ambos trastornos interfieren considerablemente en la capacidad de bombeo del corazón. En ocasiones, una misma válvula presenta ambos problemas.

Por lo general, las válvulas defectuosas crean soplos y otros sonidos cardíacos anormales que un médico puede auscultar con un estetoscopio (fonendoscopio). Las válvulas defectuosas se identifican mediante ecocardiografía. A menudo, las regurgitaciones leves no se detectan con el estetoscopio, pero se reflejan en la ecocardiografía. Los médicos suelen considerarlo un hallazgo normal.

Una válvula defectuosa puede ser reparada o reemplazada. La reparación puede requerir cirugía, pero a veces puede llevarse a cabo con un cateterismo cardíaco (ver Cateterismo cardíaco y angiografía coronaria), especialmente cuando el problema es una estenosis de la válvula. En ocasiones, la válvula estenótica se abre mediante un procedimiento denominado valvuloplastia con balón, que consiste en la introducción por una vena de un catéter con un balón en su extremo, hasta llegar al corazón. Una vez dentro de la válvula defectuosa se infla el balón, que separa las cúspides de la válvula. Este procedimiento no requiere anestesia general y permite una rápida recuperación.

Qué son la estenosis y la regurgitación

Las válvulas cardíacas pueden funcionar inadecuadamente por un escape de sangre (regurgitación) o porque no se abren de forma adecuada y, por lo tanto, bloquean parcialmente el flujo de sangre que pasa por la válvula (estenosis). La estenosis y la regurgitación pueden afectar a cualquiera de las válvulas del corazón. A continuación se muestran estos dos trastornos que afectan a la válvula mitral.

Normalmente, justo después de que el ventrículo izquierdo termine la contracción y empiece a relajarse y llenarse de sangre de nuevo (durante la diástole), la válvula aórtica se cierra, la válvula mitral se abre, y parte de la sangre fluye desde la aurícula izquierda hasta el ventrículo izquierdo. Seguidamente se contrae la aurícula izquierda, expulsando más sangre al ventrículo izquierdo.

A medida que el ventrículo izquierdo comienza a contraerse (durante la sístole), la válvula mitral se cierra, la válvula aórtica se abre, y la sangre es expulsada a la aorta.

En la estenosis mitral, la abertura de la válvula mitral se estrecha y el flujo de sangre desde la aurícula izquierda hacia el ventrículo izquierdo durante la diástole se reduce.

En la regurgitación mitral se produce una fuga en la válvula mitral cuando se contrae el ventrículo izquierdo (durante la sístole), y parte de la sangre fluye hacia atrás en la aurícula izquierda.

Hay dos tipos de válvulas disponibles para realizar una sustitución, una de tipo mecánico y otra constituida por una válvula de corazón de cerdo o de vaca (bioprótesis). Las válvulas mecánicas duran muchos años, y las personas portadoras de este tipo de válvulas deben tomar anticoagulantes durante el resto de su vida para prevenir la formación de coágulos en la válvula. Las válvulas biológicas generalmente se deterioran y hay que reemplazarlas después de 10 a 12 años, pero solo requieren el uso de anticoagulantes durante pocos meses después de la cirugía. Algunas válvulas biológicas más actuales son más duraderas y pueden no requerir su sustitución.

Sustitución de una válvula del corazón

Una válvula del corazón lesionada puede ser reemplazada con una válvula mecánica de plástico y metal, o con una válvula bioprotésica hecha con tejido de válvula cardíaca animal, generalmente de cerdo, colocada en un anillo sintético. Existen distintos tipos de válvulas mecánicas. Habitualmente se usa la válvula St. Jude.

La elección de una u otra válvula depende de varios factores, incluidas sus características. Una válvula mecánica dura más que una válvula bioprotésica, pero requiere que el paciente tome anticoagulantes durante un tiempo indefinido para evitar la formación de coágulos de sangre en la válvula. Una válvula bioprotésica rara vez requiere el uso de anticoagulantes. Así, una cuestión importante a considerar es si la persona puede o no tomar anticoagulantes. Por ejemplo, los anticoagulantes pueden no ser apropiados en las mujeres en edad fértil, ya que atraviesan la placenta y pueden afectar al feto. También debe considerarse la edad de la persona, su grado de actividad, cómo funciona el corazón y qué válvula cardíaca está afectada.

Para la sustitución de una válvula del corazón se utiliza anestesia general. El corazón debe estar inmóvil durante la operación, por lo que se utiliza un corazón-pulmón mecánico para bombear la sangre por el torrente sanguíneo. Se retira la válvula dañada y se sutura la válvula reemplazada en su lugar. Las incisiones se cierran, se desconecta el corazón-pulmón mecánico y se vuelve a poner en funcionamiento el corazón. La operación dura entre 2 y 5 horas. En algunas personas se reemplaza la válvula cardíaca mediante un procedimiento menos invasivo (sin incisión, a través del esternón), que se practica solo en algunos centros médicos. La duración de la estancia en el hospital varía de una persona a otra. La recuperación completa puede necesitar entre 6 y 8 semanas.

Las válvulas anormales y todas las válvulas reemplazadas pueden infectarse. Las personas a quienes se hayan reemplazado las válvulas tienen que tomar antibióticos como medida profiláctica en determinados momentos (por ejemplo, antes de algunas intervenciones odontológicas o médicas), con el fin de prevenir una infección bacteriana de las válvulas (endocarditis infecciosa, ver Endocarditis infecciosa).

Cambios con el envejecimiento

A medida que las personas envejecen, la válvula mitral y la aórtica se engrosan. La aorta se vuelve más rígida, lo que aumenta la presión arterial y el estrés en la válvula mitral, y de esta forma el corazón necesita más oxígeno para bombear la sangre eficazmente. Estos cambios relacionados con la edad pueden generar síntomas y complicaciones en las personas mayores con cardiopatías.

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