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Biopsia hepática

Por Nicholas T. Orfanidis, MD, Clinical Assistant Professor, Thomas Jefferson University Hospital

A veces, durante una intervención quirúrgica exploratoria, se obtiene una muestra de tejido hepático, pero es más frecuente que se obtenga introduciendo una aguja hueca en el hígado a través de la piel. Este tipo de procedimiento se denomina biopsia hepática percutánea. Otro tipo de biopsia se denomina biopsia hepática transvenosa.

Con la biopsia hepática se obtiene información sobre el hígado que no resulta evidente en otras pruebas. La biopsia hepática suele usarse para detectar exceso de grasa en el hígado (hígado graso, ver Hígado graso), inflamación crónica del hígado (hepatitis crónica, ver Hepatitis crónica), enfermedades hepáticas metabólicas como la enfermedad de Wilson (exceso de cobre, ver Enfermedad de Wilson) y la hemocromatosis (exceso de hierro, ver Introducción al exceso de hierro), complicaciones posteriores a un trasplante hepático (ver Trasplante hepático) y un cáncer que se haya extendido al hígado (ver Cáncer metastásico de hígado).

Biopsia hepática percutánea

La biopsia hepática percutánea puede realizarse como procedimiento ambulatorio. Se suele utilizar la ecografía para localizar el hígado y guiar la aguja para obtener la muestra para la biopsia de cualquier zona anómala. Una vez que el médico identifica el lugar deseado para la biopsia, se realiza una anestesia cutánea y se inserta la aguja en el hígado. La aguja hueca sale con una pequeña muestra de tejido hepático en su interior.

Después de la obtención de la muestra, la persona permanece en la unidad de recuperación 3 o 4 horas como medida preventiva ante la posibilidad de complicaciones, tales como un desgarro (laceración) del hígado. Si hay ruptura del hígado, puede producirse una hemorragia en el abdomen, y si la hemorragia es intensa puede provocar un choque. Dado que la hemorragia puede comenzar incluso hasta 15 días después de la biopsia, se dan instrucciones al paciente para que, durante este periodo, no se desplace a más de una hora de distancia del hospital. Estas complicaciones, aunque infrecuentes, tienen consecuencias graves; 1 de cada 10 000 personas muere a consecuencia de la intervención. Después de una biopsia hepática, con frecuencia se presenta un dolor leve en la parte superior derecha del abdomen, que en ocasiones se extiende al hombro derecho y que suele aliviarse con analgésicos.

Biopsia hepática transyugular

En otro procedimiento, denominado biopsia hepática transyugular, se introduce un catéter en una vena del cuello, y se pasa a través del corazón hasta situarlo en el interior de una de las venas hepáticas que evacúan la sangre del hígado. Seguidamente se inserta en el hígado, a través de la pared de la vena, una aguja situada en la punta del catéter. Este procedimiento tiene menor probabilidad de lesionar el hígado que la biopsia hepática percutánea. Es especialmente útil en pacientes con problemas de coagulación sanguínea, una complicación de las enfermedades hepáticas graves (ver Insuficiencia hepática).