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Pruebas funcionales hepáticas

Por Nicholas T. Orfanidis, MD, Clinical Assistant Professor, Thomas Jefferson University Hospital

El término "pruebas de funcionalidad hepática" es algo engañoso porque la mayoría de dichas pruebas detectan la inflamación o el daño en el hígado, y no comprueban las funciones metabólicas o de secreción biliar (ver Hígado : Funciones del hígado). Dicha inflamación o daño puede estar presente antes de que se vea afectado el funcionamiento real del hígado. Las pruebas de funcionalidad hepática son unos análisis de sangre que representan una técnica no invasiva para detectar la presencia de una enfermedad hepática (por ejemplo, la hepatitis en la sangre procedente de donaciones) y permiten medir la gravedad y el progreso de las enfermedades hepáticas, así como su respuesta al tratamiento.

Los análisis de laboratorio suelen ser eficaces en los siguientes casos:

  • Detección de la disfunción hepática

  • Determinación de la gravedad de la lesión hepática

  • Monitorización del curso de las enfermedades hepáticas y de la respuesta de la persona al tratamiento

  • Perfeccionamiento del diagnóstico

Las pruebas funcionales hepáticas se realizan en muestras de sangre y determinan la concentración de enzimas y de otras sustancias producidas por el hígado. Estas sustancias incluyen:

  • Alanina-aminotransferasa (ALT)

  • Albúmina

  • Fosfatasa alcalina

  • Alfa-fetoproteína

  • Aspartato-aminotransferasa (ASAT)

  • Bilirrubina

  • Gamma-glutamil-transferasa (GGT)

  • Lactato-deshidrogenasa

  • Anticuerpos antimitocondriales

  • 5'-nucleotidasa

La concentración de algunas de estas sustancias miden la funcionalidad normal del hígado relacionada con la producción de proteínas y secreción de bilis. La concentración de otras sustancias detecta la presencia y el grado de la inflamación del hígado. Los valores considerados normales para muchas de estas pruebas se pueden encontrar en Análisis de sangre*. Sin embargo, a veces los valores pueden ser muy superiores a los normales, por lo general debido a que la persona sufre otro trastorno.

Una de las pruebas funcionales hepáticas es el tiempo de protrombina (TP), que se utiliza para calcular el índice internacional normalizado (INR). Tanto el TP como el INR miden el tiempo necesario para la coagulación de la sangre (el hígado sintetiza ciertas proteínas necesarias para la coagulación de la sangre, denominadas factores de coagulación sanguínea). Un resultado anormal del TP o del INR puede indicar un trastorno hepático agudo. En los trastornos hepáticos crónicos, un TP o un INR en aumento indican de forma característica que existe una progresión hacia una insuficiencia hepática.