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Colestasis

Por Steven K. Herrine, MD, Thomas Jefferson University;Sidney Kimmel Medical College

La colestasis es una disminución o interrupción del flujo biliar.

  • La causa de la colestasis puede ser un trastorno hepático, biliar o pancreático.

  • La piel y el blanco de los ojos se tiñen de amarillo, la piel pica, la orina es oscura y las heces son de color claro y olor fétido.

  • Para identificar la causa se necesitan análisis de sangre y, a menudo, pruebas de diagnóstico por la imagen.

  • El tratamiento depende de la causa, pero los medicamentos ayudan a aliviar el prurito.

En caso de colestasis, el flujo de la bilis (el líquido digestivo producido por el hígado) está detenido en algún punto entre las células hepáticas (que producen la bilis) y el duodeno (el primer segmento del intestino delgado). Cuando se interrumpe el flujo de la bilis, el pigmento bilirrubina (un producto de desecho formado por la descomposición de los glóbulos rojos viejos o deteriorados) pasa al torrente sanguíneo y se acumula. Normalmente, la bilirrubina se une con la bilis en el hígado, se desplaza a través de las vías biliares hacia el tracto digestivo y es excretada del cuerpo. La mayor parte de la bilirrubina se elimina en las heces, pero una pequeña cantidad lo hace en la orina.

Causas de la colestasis

Las causas de la colestasis se dividen en dos grupos: Las que se originan dentro del hígado y las que se originan fuera de él.

Dentro del hígado

Las causas incluyen hepatitis aguda, enfermedad hepática alcohólica, cirrosis biliar primaria con inflamación y cicatrización de las vías biliares, cirrosis por hepatitis vírica B o C (también con inflamación y cicatrización de las vías biliares), fármacos, efectos de las hormonas producidas durante el embarazo sobre el flujo biliar (situación denominada colestasis del embarazo) y cáncer que se ha extendido al hígado.

Fuera del hígado

Las causas incluyen la presencia de un cálculo en una vía biliar, estrechamiento (estenosis) de una vía biliar, cáncer de una vía biliar, cáncer de páncreas e inflamación del páncreas (pancreatitis).

Síntomas de la colestasis

Los síntomas característicos de la colestasis son ictericia, orina oscura, deposiciones de color claro y picor generalizado. La ictericia se produce por el depósito del exceso de bilirrubina en la piel; la orina oscura, por la excreción a través de los riñones del exceso de bilirrubina. Los picores cutáneos ocurren, posiblemente, porque los productos biliares se acumulan en la piel. El rascado puede llegar a lesionar la piel. Las heces son de color claro debido a que se bloquea el paso de la bilirrubina hasta el intestino, evitando que esta sea excretada del cuerpo con las deposiciones. Las heces pueden contener demasiada grasa (una afección llamada esteatorrea), debido a que no pasa la bilis al intestino para ayudar a digerir la grasa de los alimentos. Las heces grasas tienen olor fétido.

La carencia de bilis en el intestino también implica que se absorba poco calcio y vitamina D. Si la colestasis persiste, la falta de estos nutrientes ocasiona pérdida de tejido óseo. Además, la absorción de vitamina K por el intestino, necesaria para la coagulación de la sangre, es insuficiente lo que ocasiona una tendencia a sangrar con facilidad.

La ictericia prolongada debida a colestasis ocasiona en la piel una coloración terrosa y la presencia de acúmulos de grasa. El que el paciente presente otros síntomas, como dolor abdominal, pérdida de apetito, vómitos o fiebre, depende de la causa de la colestasis.

Diagnóstico de la colestasis

  • Evaluación por un médico

  • Análisis de sangre

  • Si los resultados de los análisis de sangre son anómalos, una prueba de diagnóstico por la imagen, generalmente una ecografía

  • En ocasiones, una biopsia hepática

El médico intenta determinar si la causa es intrahepática o extrahepática en función de los síntomas y de los resultados de la exploración.

El uso reciente de fármacos que pueden producir colestasis sugiere una causa intrahepática. La presencia en la piel de pequeños vasos sanguíneos en forma de araña (denominados arañas vasculares), el aumento del tamaño del bazo y la acumulación de líquido dentro del abdomen (ascitis), que son signos de enfermedad hepática crónica, sugieren también una causa hepática.

Entre los hallazgos que sugieren una causa extrahepática están ciertas clases de dolor abdominal (como el dolor intermitente en el lado superior derecho del abdomen y algunas veces también en el hombro derecho) y el aumento de tamaño de la vesícula biliar (detectado durante la exploración física o mediante pruebas de diagnóstico por la imagen).

Algunos hallazgos no indican si la causa está dentro o fuera del hígado. Entre ellos se incluye el consumo de grandes cantidades de alcohol, la pérdida de apetito, las náuseas y los vómitos.

Por lo general, se realizan análisis de sangre para medir los niveles de dos enzimas (la fosfatasa alcalina y la gamma-glutamil-transpeptidasa), que están muy elevadas en pacientes con colestasis. La cantidad de bilirrubina en sangre medida mediante un análisis, indica la gravedad de la colestasis pero no su causa.

Si los resultados de los análisis de sangre son anormales, casi siempre se realizan pruebas dediagnóstico por la imagen, habitualmente una ecografía. A veces en lugar de o además de la ecografía se realizan una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética nuclear (RMN). Si la causa parece estar en el hígado, se lleva a cabo una biopsia hepática, con la que generalmente se establece el diagnóstico.

Si la causa parece ser una obstrucción de las vías biliares, se suelen necesitar imágenes más precisas de estos conductos. Por lo general, se realiza una de las siguientes pruebas:

  • Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE): Se introduce un tubo flexible de visualización (endoscopio) a través de la boca hasta el intestino delgado, y se inyecta un contraste radiopaco (que puede verse en las radiografías) a través del tubo en el interior de los conductos biliares y pancreáticos. A continuación se realiza un estudio radiológico.

  • Colangiopancreatografía por resonancia magnética (CPRM): la CPRM es una RMN de los conductos biliares y pancreáticos, con técnicas especializadas que se utilizan para hacer que el líquido en los conductos se vea más brillante y los tejidos circundantes se vean oscuros.

  • Ecoendoscopia: Las imágenes se obtienen a través de una sonda de ultrasonido que se introduce a través de la boca hasta el intestino delgado mediante un tubo flexible provisto de una cámara (endoscopio).

Tratamiento de la colestasis

  • Para obstrucciones de la vía biliar, cirugía o endoscopia

  • Para obstrucciones en el interior del hígado, diversos tratamientos, según cuál sea la causa.

  • Para el prurito (picor), colestiramina

La obstrucción de las vías biliares suele tratarse de forma quirúrgica o mediante endoscopia (utilizando un tubo flexible provisto de una cámara y con instrumentos quirúrgicos).

La obstrucción en el interior del hígado puede tratarse mediante procedimientos diversos, según cuál sea la causa. Si se sospecha que la causa es un fármaco, el médico interrumpe su administración. Si la causa es una hepatitis aguda, la colestasis y la ictericia suelen desaparecer cuando la hepatitis ha completado su evolución. Es necesario advertir a la persona afectada por colestasis que debe evitar o interrumpir el uso de cualquier sustancia tóxica para el hígado, como el alcohol y ciertos medicamentos.

Para aliviar el picor, se administra colestiramina por vía oral. Este fármaco se une a ciertos productos biliares en el intestino, de modo que impide su reabsorción y evita así que irriten la piel.

La administración de vitamina K mejora la coagulación de la sangre, a menos que exista una lesión hepática grave.

Si la colestasis persiste, también se administran con frecuencia suplementos de calcio y vitamina D, aunque no son muy eficaces para evitar la pérdida de tejido óseo.