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Tumores de las vías biliares y de la vesícula biliar

Por Ali A. Siddiqui, MD, Professor of Medicine, Division of Gastroenterology, Thomas Jefferson University

  • El cáncer de las vías biliares o de la vesícula biliar es poco frecuente.

  • La ecografía, en la mayor parte de los casos, detecta el tumor en las vías biliares o la vesícula biliar.

  • Estos cánceres por lo general son mortales, pero sus síntomas pueden ser tratados.

El cáncer de las vías biliares (colangiocarcinoma) es poco frecuente. Se puede originar en cualquier parte de las vías biliares, sobre todo en las que están fuera del hígado. La edad avanzada y la colangitis esclerosante primaria incrementan el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer.

El cáncer de la vesícula biliar también es poco frecuente. Casi todas las personas con cáncer de la vesícula biliar tienen cálculos biliares. Muchas viven solo algunos meses después de desarrollar este cáncer. Este tipo de cáncer es más frecuente entre los indios americanos, las personas con cálculos biliares de gran tamaño y las personas con una extensa cicatrización de la vesícula biliar, que se puede producir en la colecistitis crónica grave.

Se pueden formar pólipos, que son una excrecencia no cancerosa (benigna) de tejido en la vesícula biliar y que rara vez originan síntomas o necesitan tratamiento. Durante la ecografía se encuentran aproximadamente en el 5% de las personas.

A veces el cáncer obstruye el flujo de bilis, pero la mayoría de las obstrucciones son causadas por cálculos biliares. Aún con menor frecuencia, el cáncer puede diseminarse (metastatizar) desde alguna otra parte en el organismo hasta las estructuras adyacentes o hasta los ganglios linfáticos cercanos, dando origen a una obstrucción. Los tumores benignos (no cancerígenos) localizados en las vías biliares también son causa de obstrucciones.

Síntomas

Los síntomas de cáncer de las vías biliares suelen comenzar entre los 50 y los 70 años de edad. Los síntomas iniciales incluyen los siguientes:

  • Empeoramiento de la ictericia (pigmentación amarillenta de la piel y del blanco de los ojos)

  • Molestias abdominales

  • Inapetencia

  • Pérdida de peso

  • Prurito

Los síntomas se agravan gradualmente. El dolor abdominal puede volverse cada vez más intenso y continuo. El dolor suele estar causado por la obstrucción de las vías biliares. Las heces pueden ser pálidas. Las personas se sienten cansadas y con malestar. Pueden notar la presencia de una masa en el abdomen.

El cáncer de la vesícula biliar produce síntomas similares.

La mayoría de los pólipos de la vesícula biliar no causan síntomas.

Diagnóstico

  • Ecografía, seguida de otras pruebas de diagnóstico por la imagen

  • En ocasiones, colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) o toma de una muestra de tejido

Los médicos sospechan un cáncer de la vesícula biliar o de las vías biliares cuando una vía biliar está obstruída y no se identifica ninguna otra causa. Se sospecha cáncer de las vías biliares en especial en personas con colangitis esclerosante primaria. Si la persona sufre colangitis esclerosante primaria, se realizan periódicamente análisis de sangre para medir las concentraciones de sustancias secretadas por los tumores (marcadores tumorales).

El diagnóstico se confirma mediante pruebas de diagnóstico por la imagen. Por lo general, se realiza una ecografía en primer lugar. A veces se realiza una tomografía computarizada (TC), pero los resultados no suelen ser concluyentes. Suele ser necesario realizar una colangiografía por TC (TC de las vías biliares después de inyectar un medio de contraste radiopaco en una vena) o una colangiopancreatografía por resonancia magnética (CPRM).

Si los resultados de las pruebas de diagnóstico por la imagen no son claros, se realiza una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE). En este procedimiento se introduce un tubo flexible de visualización (endoscopio) a través de la boca hasta el interior del intestino delgado. Se inserta a través del endoscopio una sonda delgada (catéter) y a través de esta se inyecta en las vías biliares un medio de contraste radiopaco que es visible en las radiografías. A continuación, se realizan radiografías para detectar posibles anomalías. Este procedimiento permite a los médicos obtener imágenes y una muestra de tejido para examinarla al microscopio (ver figura Qué es la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica).

Si las pruebas sugieren la presencia de un tumor, pero los resultados no son concluyentes, se obtiene una muestra de tejido con ayuda de una aguja fina que se introduce a través de la piel en el área considerada anómala. La ecografía o la TC suelen utilizarse para guiar la aguja con la cual se obtiene la muestra.

Para determinar la extensión del cáncer, es posible que el médico deba practicar una incisión de gran tamaño y examinar directamente la zona (un procedimiento llamado laparotomía abierta).

Tratamiento

  • Inserción de stents en los conductos biliares bloqueados

  • En ocasiones, extirpación quirúrgica del tumor

La mayoría de los cánceres de vías biliares y de la vesícula biliares son mortales, pero el tratamiento puede ayudar a controlar los síntomas.

Las cánulas (stents) introducidas en un conducto biliar permiten la circulación de la bilis después de la obstrucción. Este procedimiento ayuda a controlar el dolor y alivia el prurito. Las cánulas (stents) pueden introducirse en el transcurso de la CPRE.

A veces está indicada la intervención quirúrgica para extirpar un tumor canceroso, pero es muy frecuente que el tumor no pueda eliminarse por completo. La quimioterapia y la radioterapia para el tratamiento del colangiocarcinoma se encuentran en estudio. Si los tumores se han extendido desde otros lugares del organismo (diseminación metastásica), la quimioterapia puede proporcionar algún alivio de los síntomas, pero no mejora la supervivencia de manera notable.

El cáncer de vesícula biliar muy precoz que se descubre durante una intervención de litiasis biliar a menudo puede curarse mediante la extirpación de la vesícula biliar.

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