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Atelectasia

Por Başak Çoruh, MD, Assistant Professor, Division of Pulmonary, Critical Care, and Sleep Medicine, University of Washington ; Alexander S. Niven, MD, Adjunct Professor of Medicine;Senior Associate Consultant, Uniformed Services University of the Health Sciences;Division of Pulmonary and Critical Care Medicine, Mayo Clinic ; Brian Pomerantz, MD, Resident, Department of Medicine, Madigan Army Medical Center

La atelectasia es un trastorno en el cual una parte del pulmón queda desprovista de aire y se colapsa.

  • El taponamiento de los bronquios es una causa frecuente de atelectasia.

  • Puede aparecer dificultad respiratoria si los niveles de oxígeno son bajos o en caso de neumonía.

  • Para confirmar el diagnóstico se utiliza la radiografía de tórax.

  • El tratamiento consiste en asegurar una respiración profunda, resolver los taponamientos de la vía aérea, o ambos.

La principal función de los pulmones es absorber el oxígeno de la atmósfera hacia el torrente sanguíneo y expulsar el dióxido de carbono de la sangre mediante el aire exhalado (intercambio gaseoso, ver ver figura Intercambio de gases entre los espacios alveolares y los capilares). Para que se produzca el intercambio gaseoso, los pequeños sacos aéreos del interior de los pulmones (alvéolos) deben permanecer abiertos y llenos de aire. Los alvéolos se mantienen abiertos gracias a la estructura elástica del pulmón y a un revestimiento líquido denominado surfactante (tensioactivo). El surfactante contrarresta la tendencia natural de los alvéolos a cerrarse (colapso). También ayudan a mantener abiertos los alvéolos las respiraciones profundas periódicas, realizadas por las personas de forma inconsciente, así como toser. Toser hace expulsar la mucosidad u otras secreciones que taponan las vías respiratorias que conducen a los alvéolos.

Si los alvéolos están cerrados por alguna razón, no pueden participar en el intercambio gaseoso. Cuantos más alvéolos estén cerrados, menos intercambio gaseoso se produce. En consecuencia, la atelectasia puede disminuir el nivel de oxígeno en sangre. El organismo compensa una pequeña cantidad de atelectasias mediante la constricción de los vasos sanguíneos de la zona afectada. Esta constricción redirige el flujo sanguíneo hacia alvéolos que están abiertos para que pueda producirse el intercambio gaseoso.

Causas

Una causa frecuente de atelectasia es el taponamiento de uno de los tubos (bronquios) que se ramifican desde la tráquea y conducen al tejido pulmonar. El taponamiento puede estar producido por algo en el interior del bronquio, como un tapón de moco, un tumor o un cuerpo extraño aspirado (una moneda, un trozo de comida o un juguete). De forma alternativa, el bronquio puede ser taponado por algo que comprime desde fuera, como un tumor o un ganglio linfático aumentado de tamaño. El taponamiento desde el exterior también puede ocurrir si el espacio pleural (el espacio existente entre el pulmón y la caja torácica) contiene una gran cantidad de líquido (derrame pleural) o aire (neumotórax, ver Neumotórax). Cuando un bronquio o una vía respiratoria más pequeña (bronquiolo) queda bloqueado, el aire en los alvéolos situados más allá del bloqueo es absorbido en el torrente sanguíneo, provocando que los alvéolos se encojan y colapsen. El área de pulmón colapsado puede infectarse debido a que las bacterias y los glóbulos blancos (leucocitos) pueden acumularse detrás (hacia el interior) del taponamiento. La infección es particularmente probable si la atelectasia persiste durante varios días o más. Si la atelectasia persiste durante meses, el pulmón difícilmente se volverá a expandir.

Cualquier proceso que disminuya la respiración profunda o suprima la capacidad de una persona para toser puede causar o contribuir a la atelectasia. Grandes dosis de opiáceos o sedantes pueden disminuir la respiración profunda. La atelectasia es frecuente después de una anestesia general, la cual inhibe temporalmente la tos y el instinto de respirar. También es particularmente frecuente después de una cirugía torácica o abdominal, debido a que los efectos de recibir anestesia general pueden añadirse al dolor con la respiración profunda, por lo que las personas realizan solo pequeñas respiraciones superficiales. El dolor torácico o abdominal debido a otras causas (por ejemplo, traumatismo o neumonía) también produce una respiración profunda dolorosa. Ciertos procesos neurológicos, la inmovilidad y las deformidades torácicas limitan el movimiento del tórax y disminuyen, por lo tanto, la profundidad de la respiración, del mismo modo que la hinchazón abdominal. Las personas con sobrepeso u obesidad tienen un riesgo mayor de desarrollar atelectasia.

¿Sabías que...?

  • Respirar profundamente después de una cirugía puede ayudar a prevenir la atelectasia.

  • Las personas que fuman pueden disminuir su riesgo de atelectasia después de una cirugía si dejan de fumar, de forma ideal de 6 a 8 semanas antes de la intervención.

Síntomas

La atelectasia en sí no causa ningún síntoma, a excepción de ahogo, a veces. La presencia y la gravedad del ahogo dependerán de lo rápido que se desarrolle la atelectasia y de la magnitud de la afectación del pulmón. Si la atelectasia afecta un pequeño número de alvéolos o se desarrolla lentamente, los síntomas pueden ser leves o incluso imperceptibles. Si afecta un gran número de alvéolos, en particular si la atelectasia se produce con rapidez, la disnea puede ser grave. La frecuencia cardíaca y la frecuencia respiratoria pueden estar aumentadas, y a veces la persona parece azulada (un trastorno denominado cianosis) debido a que los niveles de oxígeno en sangre son bajos.

Los síntomas también pueden reflejar el trastorno que provocó la atelectasia (por ejemplo, dolor torácico debido a un traumatismo), o un trastorno como consecuencia de la atelectasia (por ejemplo, dolor torácico al respirar profundamente, debido a una neumonía).

Diagnóstico

Los médicos sospechan una atelectasia basándose en los síntomas de la persona, la exploración física y el contexto en que se producen los síntomas. Una radiografía de tórax que muestra la zona sin aire confirma el diagnóstico. A veces, para encontrar la causa se realiza una tomografía computarizada (TC) o una broncoscopia (inserción de un tubo de observación en el bronquio), o ambas.

Prevención

Las personas que fuman pueden disminuir su riesgo de atelectasia después de una cirugía si dejan de fumar, de forma ideal de 6 a 8 semanas antes de la intervención. Después de la cirugía, se anima a las personas a respirar profundamente, toser con regularidad y moverse tan pronto como sea posible. La utilización de dispositivos para estimular la respiración profunda voluntaria (espirometría incentivada) y ciertos ejercicios, que incluyen cambios posturales para incrementar el drenaje del moco y otras secreciones pulmonares, ayudan a evitar la atelectasia.

La atelectasia puede prevenirse si se asegura la realización de respiraciones profundas. Siempre que sea posible, los procesos que causan respiración superficial durante largos periodos de tiempo deben tratarse.

Tratamiento

El tratamiento consiste en asegurar una respiración profunda, resolver los taponamientos de la vía aérea, o ambos.

Algunas veces los taponamientos pueden resolverse mediante la aspiración de la vía respiratoria por un profesional sanitario. En caso de que el taponamiento no se pueda eliminar con aspiración, puede ser necesaria su extracción mediante broncoscopia (ver Broncoscopia). En ocasiones son necesarios otros métodos. Por ejemplo, si un tumor está bloqueando una vía respiratoria, la obstrucción puede eliminarse a veces mediante cirugía, radioterapia, quimioterapia o laserterapia. Si es mucosidad lo que tapona las vías respiratorias, en ocasiones se administran fármacos para tratar de diluir el moco o abrir las vías respiratorias.

Los síntomas y complicaciones de la atelectasia pueden requerir tratamiento. Puede que sea necesario oxígeno suplementario, presión positiva continua en la vía aérea, o más raramente la inserción de un tubo de respiración (intubación endotraqueal) y ventilación mecánica. Con la presión positiva continua en la vía aérea se ayuda a la respiración con el suministro de aire o una mezcla de aire y oxígeno a través de una máscara facial bajo presión continua, incluso durante la espiración, para evitar que los pulmones se colapsen. Si se sospecha una infección bacteriana, a menudo se administran antibióticos.

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