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Déficit de alfa 1 -antitripsina

Por Robert A. Wise, MD, Professor of Medicine, Division of Pulmonary and Critical Care Medicine, Johns Hopkins University School of Medicine

El déficit de alfa1-antitripsina es una enfermedad hereditaria en la cual la falta total o parcial de alfa1-antitripsina produce daño hepático y pulmonar.

  • El déficit de alfa1-antitripsina es causado por una mutación genética hereditaria.

  • Los bebés pueden desarrollar ictericia y daño hepático, incluso cirrosis.

  • Los adultos suelen desarrollar enfisema, acompañado de disnea, sibilancias y tos, y también cirrosis, en algunos casos.

  • Para el diagnóstico se emplean pruebas que determinan la cantidad de la enzima en sangre, así como la detección de la mutación genética.

  • Las personas con enfisema utilizan medicación para mejorar la respiración, pudiendo precisar de infusiones intravenosas (venoclisis) con enzima alfa1-antitripsina.

  • Algunas personas requieren trasplante hepático o pulmonar.

La alfa1-antitripsina es una enzima producida por el hígado, cuya función es inhibir la acción de otras enzimas denominadas proteasas. Las proteasas descomponen las proteínas, tal como es habitual en la reparación tisular. La alfa1-antitripsina protege los pulmones de los efectos destructivos de estas proteasas.

El déficit de alfa1-antitripsina se produce por la herencia de una mutación en el gen que controla la producción y liberación de la enzima. Hay muchos subtipos de deficiencia de alfa1-antitripsina, pero en todos ellos los niveles de enzima activa en la sangre son insuficientes o la enzima es estructuralmente anormal (lo que afecta a su función), o bien se dan ambas circunstancias a la vez. Las personas de ascendencia caucásica se ven afectadas con más frecuencia que las de ascendencia asiática o hispana.

Los problemas más frecuentes provocados por la deficiencia son:

  • Lesión hepática

  • Enfisema

Si la enzima es estructuralmente anormal, puede acumularse en el hígado, alterando el funcionamiento de este órgano. En algunos casos, esta disfunción desemboca en cirrosis (ver Cirrosis del higado) y en un mayor riesgo de cáncer hepático.

Los bajos niveles de alfa1-antitripsina permiten la acción dañina de las proteasas a nivel pulmonar, lo que lleva al enfisema (ver Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (bronquitis crónica, enfisema)). El enfisema es más frecuente y tiene peor pronóstico en fumadores. El enfisema en los no fumadores puede deberse a una deficiencia de alfa1-antitripsina.

A veces se dan trastornos en otros órganos. Estos trastornos son inflamación de la grasa bajo la piel (paniculitis), hemorragia potencialmente mortal, aneurisma, colitis ulcerosa, vasculitis y enfermedad renal.

Síntomas

Los síntomas pueden aparecer por primera vez durante la infancia, la niñez o la edad adulta. De un 10 a un 20% de las personas afectadas presentan síntomas durante la infancia. Los niños afectados desarrollan una coloración amarillenta en la piel y el blanco de los ojos (ictericia) y una hepatomegalia (aumento patológico del tamaño del hígado) durante la primera semana de vida. La ictericia suele desaparecer en el transcurso de 2 a 4 meses; sin embargo, un 20% de los niños afectados, acaban presentando cuadro de cirrosis y algunos pueden fallecer antes de la edad adulta.

Los adultos suelen presentar enfisema, con disnea progresiva, tos y sibilancias. En pocas ocasiones aparece antes de los 25 años. En fumadores suele desarrollarse antes y de forma más grave que en no fumadores. La gravedad de los síntomas varía también en función de la deficiencia enzimática, patología concomitante, exposición a irritantes pulmonares y otros factores. En personas que nunca han fumado, los síntomas tienden a ser moderados, y la mayoría tienen una expectativa de vida normal.

Incluso en el caso de no haber presentado problemas hepáticos durante la infancia, un 10% de los adultos desarrollan cirrosis, que puede conducir al cáncer hepático.

Los pacientes con paniculitis presentan erupciones nodulares dolorosas o manchas coloreadas en la parte inferior del abdomen, nalgas y muslos. Dichas erupciones pueden sentirse duras al tacto.

Diagnóstico

El déficit de alfa1-antitripsina debe sospecharse en los siguientes casos:

  • Niños con síntomas característicos

  • Fumadores que desarrollan enfisema antes de los 45 años de edad

  • No fumadores que desarrollan enfisema a cualquier edad

  • Pacientes con una hepatopatía de causa desconocida

  • Personas que desarrollan paniculitis

Debido al carácter hereditario del déficit, el médico debe preguntar por los antecedentes familiares de enfisema o cirrosis sin causa conocida.

El déficit suele confirmarse mediante pruebas genéticas, que también pueden determinar el tipo específico de deficiencia. Suele emplearse también la determinación de los niveles sanguíneos de alfa1-antitripsina.

Tratamiento

Enfisema

Los pacientes que fuman deben abandonar el hábito. Los broncodilatadores, como el salbutamol (albuterol), pueden mejorar la disnea y la tos. Las infecciones pulmonares deben tratarse de forma precoz.

Las transfusiones de alfa1-antitripsina pueden suplir la falta de la misma. Se obtiene de un grupo de donantes tras lo cual se analiza para descartar enfermedades transmitidas por la sangre. Es un procedimiento caro y se reserva para aquellos pacientes con síntomas enfisematosos moderados y que no fuman. Se piensa que este tratamiento previene futuros daños, pero no revierte los ya producidos.

En personas menores de 60 años con síntomas graves puede plantearse el trasplante pulmonar. Solo ciertos centros lo llevan a cabo en personas muy seleccionadas de hasta 70 años. A veces, algunos también llevan a cabo cirugías para la reducción de volumen pulmonar (ver Otros tratamientos).

Lesión hepática

Con el tratamiento con alfa1-antitripsina no se trata ni se previene el daño hepático, pues este se debe a la producción de una enzima anormal y no a su déficit cuantitativo. Si el hígado está muy dañado, se puede plantear hacer un trasplante. (ver Trasplante hepático) El hígado trasplantado no se verá dañado, pues la alfa1-antitripsina que produce es normal y no tenderá a acumularse en él.

Paniculitis

Los médicos pueden tratar la inflamación mediante corticoesteroides, antipalúdicos o ciertos antibióticos (tetraciclinas), pero no está claramente definida la eficacia de este tratamiento.