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Exposición a gases y a sustancias químicas

Por Lee S. Newman, MD, MA, University of Colorado at Denver;New

  • Los síntomas dependen de qué gas o agente químico se trate, cuán profundamente se inhale y durante cuánto tiempo.

  • Los síntomas incluyen irritación de los ojos o la nariz, tos, sangre en el esputo y ahogo.

  • Para determinar la magnitud del daño pulmonar producido se utilizan la radiografía de tórax, la tomografía computarizada y las pruebas de respiración.

  • Para abrir las vías respiratorias y disminuir la inflamación se proporciona oxígeno y tratamiento con fármacos.

Muchos tipos de gases, como cloro, fosgeno, dióxido de azufre, sulfuro de hidrógeno, dióxido de nitrógeno y amoníaco, pueden liberarse de repente a causa de un accidente industrial e irritar gravemente los pulmones (ver Introducción a las enfermedades pulmonares de origen ambiental).

Los gases como el cloro y el amoníaco se disuelven con facilidad e irritan inmediatamente la boca, la nariz y la garganta. Las zonas más periféricas de los pulmones se ven afectadas solo cuando el gas se inhala profundamente. Una exposición frecuente en los hogares se produce cuando una persona mezcla amoníaco con productos de limpieza que contienen cloro. Esto libera cloramina, un gas irritante.

Algunos gases, como el dióxido de nitrógeno, no se disuelven fácilmente. Por consiguiente, no producen signos de alarma iniciales de exposición, como irritación de la nariz y de los ojos, y son inhalados en profundidad hacia los pulmones más fácilmente. Dichos gases causan la inflamación de las vías respiratorias de pequeño calibre (bronquiolitis) o la acumulación de líquido en los pulmones (edema pulmonar).

La enfermedad de los trabajadores de los silos (que afecta principalmente a los granjeros) se produce por la inhalación de vapores que contienen dióxido de nitrógeno liberado por el forraje húmedo, como el maíz o los cereales recién cosechados. Puede que el líquido no aparezca en los pulmones hasta 12 horas después de la exposición; la afección puede curarse transitoriamente y luego reaparecer al cabo de 10 o 14 días, incluso sin un nuevo contacto con el gas. Esta recidiva tiende a afectar las vías respiratorias de pequeño calibre (bronquiolos).

La inhalación de algunos gases y sustancias químicas puede también originar una respuesta alérgica que conduce a una inflamación y, en algunos casos, a fibrosis dentro y fuera de los pequeños sacos de aire (alvéolos) y de los bronquiolos. Esta enfermedad se denomina neumonitis por hipersensibilidad (ver Neumonitis por hipersensibilidad).

Los gases radiactivos, que pueden ser liberados por accidente en un reactor nuclear, pueden provocar cáncer de pulmón y otras formas de cáncer que pueden aparecer años después de la exposición.

Otros gases inhalados pueden causar una intoxicación general (incluyendo dificultad para respirar), ya que son tóxicos para las células del organismo (como el cianuro) o porque desplazan el oxígeno de la sangre y por lo tanto, limitan la cantidad de oxígeno que llega a los tejidos (como el metano o el dióxido de carbono).

En algunas personas puede aparecer bronquitis crónica a causa de la exposición a pequeñas cantidades de gas u otras sustancias químicas durante un periodo prolongado. También la inhalación de algunas sustancias químicas, como los compuestos de arsénico y los hidrocarburos, pueden causar cáncer. El cáncer puede desarrollarse en los pulmones o en cualquier parte del organismo, dependiendo de la sustancia inhalada.

Síntomas

Los gases solubles como el cloro, el amoníaco y el ácido fluorhídrico, producen graves quemaduras en los ojos, la nariz, la garganta, la tráquea y en las vías respiratorias de gran calibre al cabo de pocos minutos de la exposición a ellos. A menudo producen tos y sangre en el esputo (hemoptisis). También son comunes las arcadas y la dificultad respiratoria.

Los gases menos solubles, como el dióxido de nitrógeno y el ozono, causan dificultad respiratoria, en ocasiones grave, al cabo de 3 o 4 horas y, a veces, hasta 12 horas después de la exposición. Con los gases menos solubles, se puede producir una lesión pulmonar a largo plazo y causar sibilancias crónicas y dificultad para respirar.

Diagnóstico

  • Radiografía de tórax o tomografía computarizada

Una radiografía de tórax permite observar si se ha producido edema pulmonar o bronquiolitis. La tomografía computarizada es especialmente útil cuando se trata de personas cuya radiografía de tórax es normal pese a tener síntomas de la enfermedad.

Se coloca un sensor sobre el dedo del paciente para determinar la cantidad de oxígeno en la sangre (pulsioximetría).

Para evaluar la lesión pulmonar se realizan pruebas de función pulmonar, incluyendo la determinación de la cantidad de aire que pueden contener los pulmones y la velocidad a la que se intercambian el oxígeno y el dióxido de carbono.

Pronóstico

La mayoría de las personas se recuperan completamente de una exposición accidental a gases. Las complicaciones más graves son una infección pulmonar o lesiones graves que provocan cicatrización de las vías respiratorias de pequeño calibre (bronquiolitis obliterante). Algunos estudios han demostrado un deterioro de la función pulmonar a largo plazo, aún años después del episodio de exposición a los gases.

Prevención

El mejor modo de prevenir la exposición es obrar con extrema cautela cuando se manipulan gases y sustancias químicas. Las personas que usan productos de limpieza u otros productos químicos en el hogar deben trabajar en áreas bien ventiladas.

En caso de un escape accidental, deben estar disponibles máscaras de gas con su propia provisión de aire. Los granjeros en los silos deben estar informados sobre el peligro de la exposición a gases tóxicos. No se debe entrar a rescatar a una persona expuesta en ambientes en los que puedan estar presentes gases tóxicos a menos se disponga de un equipo de protección.

¿Sabías que...?

  • No se debe entrar a rescatar a una persona expuesta en ambientes en los que puedan estar presentes gases tóxicos a menos se disponga de un equipo de protección que suministre aire fresco u oxígeno de un tanque.

Tratamiento

  • Oxigenoterapia

El oxígeno es la base del tratamiento en las personas que están expuestas a gases. Cuando la lesión pulmonar es grave, la persona puede necesitar ventilación mecánica (ver Ventilación mecánica). Sin embargo, cualquier persona que tenga problemas para respirar después de inhalar un gas se vigila por lo general durante un día en el hospital para asegurar que no se producen complicaciones graves. Son beneficiosos los fármacos que abren las vías respiratorias (broncodilatadores), los líquidos por vía intravenosa y los antibióticos. A menudo, se administran corticoesteroides, como la prednisona, para reducir la inflamación de los pulmones.

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