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Introducción a las enfermedades pulmonares de origen ambiental

Por Lee S. Newman, MD, MA, University of Colorado at Denver;New

Las enfermedades pulmonares ambientales son causadas por la inhalación de partículas, gases, vapores o nebulizaciones nocivas, habitualmente durante el trabajo. Si una enfermedad pulmonar es causada por partículas inhaladas, se denomina habitualmente con el término neumoconiosis. El lugar del pulmón o de la vía aérea donde finalmente llegan estas sustancias y el tipo de enfermedad que causan depende del tamaño y del tipo de partícula inhalada. Las más grandes pueden quedar atrapadas en la nariz o en las vías respiratorias de gran calibre, pero las más pequeñas alcanzan los pulmones. Una vez allí, algunas partículas se disuelven y pasan al torrente sanguíneo. Las defensas del cuerpo eliminan la mayoría de las partículas sólidas que no se disuelven.

El organismo tiene varios mecanismos para eliminar las partículas inhaladas. En las vías respiratorias, el moco cubre las partículas de modo que sea fácil expulsarlas mediante la tos. Además, las células que revisten las vías respiratorias tienen unos filamentos diminutos llamados cilios que se proyectan hacia las vías respiratorias y son capaces de expulsar fuera del pulmón las partículas mediante un movimiento de barrido. En los pequeños sacos de aire de los pulmones (alvéolos) existen células «limpiadoras» (macrófagos) que capturan la mayoría de las partículas y las vuelven inofensivas.

Muchos tipos diferentes de partículas dañan los pulmones. Algunas son de origen orgánico, es decir, están hechas de materiales que contienen carbono y forman parte de organismos vivos (como el polvo de los cereales, el polvo del algodón o la caspa de los animales). Otras son inorgánicas, es decir, no proceden de organismos vivos, como los metales o los minerales (por ejemplo, el amianto o asbesto).

Riesgo de enfermedades pulmonares de origen ambiental

Los diversos tipos de partículas producen distintas reacciones en el organismo. Algunas partículas, como, por ejemplo, la caspa animal o el polen, pueden causar reacciones alérgicas como la fiebre del heno (alergia al polen) o un tipo de asma. Otras no producen reacciones alérgicas pero son dañinas por su acción tóxica en las células de las vías respiratorias y en los alvéolos. Otras, como el polvo de cuarzo y el amianto (asbesto), pueden causar una irritación crónica que provoca la cicatrización del tejido pulmonar (fibrosis pulmonar, ver Introducción a las neumonías intersticiales idiopáticas). Ciertas partículas tóxicas, como el asbesto, pueden inducir un cáncer pulmonar, especialmente en personas que fuman, o un cáncer en la membrana que recubre la caja torácica y los pulmones (mesotelioma), independientemente de ser o no fumador.

El tipo específico de enfermedad pulmonar ambiental depende del entorno al que el sujeto esté expuesto:

En las personas que padecen enfermedades pulmonares previas como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica o el asma, la exposición a sustancias medioambientales pueden causar empeoramiento de los síntomas, incluso si la sustancia en sí no causa enfermedad pulmonar.

Síntomas

Las enfermedades pulmonares ambientales tienden a causar síntomas similares a los de muchos otros trastornos pulmonares, como dificultad para respirar y, a veces, tos o dolor en el pecho. Las enfermedades pulmonares ambientales que hacen que los pulmones y las vías respiratorias se estrechen cuando el sujeto respira aire que contiene sustancias irritantes y otras sustancias (lo que se denomina hiperreactividad de las vías respiratorias) pueden causar una dificultad respiratoria repentina, sibilancias y, en las personas que padecen asma o EPOC, episodios agudos de esos trastornos.

Los trastornos pulmonares ambientales que causan problemas crónicos de repetición aumentan el riesgo de desarrollar trastornos pulmonares crónicos (como la EPOC o las enfermedades pulmonares intersticiales) y de disminuir la función pulmonar de forma permanente. Algunos trastornos pulmonares ambientales causan otros síntomas y complicaciones.

Diagnóstico

  • Pruebas de función pulmonar

  • Pruebas de diagnóstico por la imagen

Se utilizan pruebas diagnósticas específicas para identificar enfermedades pulmonares ambientales. Como paso inicial de la evaluación, el médico pregunta acerca de los trabajos y otras actividades que puedan estar asociados con la exposición a irritantes pulmonares. En la mayoría de los casos se utilizan las pruebas de función pulmonar (ver Pruebas funcionales respiratorias (PFR)) y las pruebas de diagnóstico por la imagen.

Prevención

La prevención de las enfermedades pulmonares ocupacionales y ambientales incluyen medidas para limitar la exposición, incluyendo:

  • Los controles administrativos, tales como limitar el número de personas expuestas

  • Los controles de ingeniería, tales como el uso de sistemas de ventilación, campanas y procedimientos de limpieza seguros

  • La sustitución del producto, utilizando materiales más seguros

  • Los dispositivos de protección, como el uso de respiradores, máscaras contra el polvo y otros equipos

  • Controles educativos, como la enseñanza a los trabajadores acerca de los riesgos y la forma de limitar la exposición

Los respiradores y otras medidas proporcionan cierta protección; sin embargo, la protección puede no ser completa y la protección varía de persona a persona. Además, no todas las personas pueden utilizar fácilmente las medidas de protección. Por ejemplo, los respiradores pueden limitar la capacidad de las personas con trastornos cardíacos o pulmonares para llevar a cabo las funciones de trabajo.

Los médicos recomiendan a las personas que puedan estar expuestas a sustancias que pueden dañar los pulmones que se sometan a exámenes regularmente para que se puedan identificar los trastornos lo antes posible. Las pruebas de detección específicas y la frecuencia con que se emplean depende de las sustancias a las que esté expuesto el sujeto. El cribado puede incluir exámenes médicos y mediciones de la función respiratoria mediante espirometría (ver Pruebas funcionales respiratorias (PFR)), así como la determinación del oxígeno en la sangre (ver Gasometría arterial). También se pueden obtener pruebas de imagen de los pulmones mediante radiografías de tórax o una tomografía computarizada (TC)(ver Radiografías de tórax).

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