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Tratamiento con oxígeno (oxigenoterapia)

Por Bartolome R. Celli, MD, Professor of Medicine;Chief, Pulmonary, Critical Care and Sleep Study, Tufts University;St. Elizabeth's Medical Center

Algunas personas que padecen enfermedad pulmonar crónica necesitan solo un breve periodo de tratamiento con oxígeno (oxigenoterapia) cuando su enfermedad pulmonar atraviesa un periodo crítico. En cambio, en los casos en que los niveles de oxígeno en sangre se mantienen constantemente bajos, puede ser necesario el tratamiento con oxígeno (oxigenoterapia) diario. En estas personas, la oxigenoterapia mejora la supervivencia. Cuantas más horas al día de tratamiento con oxígeno, mejores son los resultados. Cuando el tratamiento con oxígeno se realiza durante 12 horas diarias, la supervivencia aumenta (respecto a la no utilización de oxígeno). La supervivencia mejora aún más si se usa el oxígeno continuamente (24 horas al día). El tratamiento con oxígeno (oxigenoterapia) a largo plazo alivia la dificultad respiratoria (disnea) y reduce la tensión sobre el corazón causada por las enfermedades pulmonares. Tanto el sueño como la actividad física tienden a mejorar.

Algunas personas con enfermedad pulmonar crónica presentan valores bajos de oxígeno solo cuando realizan ejercicio físico. En este caso se puede limitar el uso de oxígeno a los periodos de esfuerzo. Otras personas presentan niveles bajos de oxígeno solo cuando duermen. En este caso se puede limitar el uso de oxígeno a las horas nocturnas.

Una vez determinado el nivel crítico de oxígeno, se ajusta su flujo mediante la oximetría. Este procedimiento es indoloro y utiliza un simple dispositivo que se fija en un dedo o en el lóbulo de la oreja para medir la concentración de oxígeno en sangre.

La oxigenoterapia de larga duración dispone de tres sistemas de aplicación distintos: concentradores eléctricos de oxígeno, sistemas líquidos y sistemas de gas comprimido. Los sistemas líquidos y de gas comprimido instalados dentro del hogar requieren grandes recipientes para almacenar el oxígeno. Para periodos cortos fuera del hogar (algunas horas), se necesitan tanques o balas de oxígeno pequeñas y portátiles. Cada sistema tiene sus ventajas e inconvenientes.

El oxígeno se administra habitualmente mediante un flujo continuo a través de un tubo nasal doble (cánula), si bien este sistema comporta un alto desperdicio de oxígeno. Para mejorar la eficiencia y aumentar la movilidad del paciente pueden utilizarse numerosos dispositivos, como cánulas reservorio, sistemas a demanda y catéteres transtraqueales. Cuando la persona espira, la cánula reservorio almacena oxígeno en una pequeña cámara y luego devuelve el oxígeno cuando la persona inspira. Los sistemas a demanda solo suministran oxígeno cuando son activados por el usuario (por ejemplo, cuando inspira o cuando pulsa el dispositivo). No suministran oxígeno de forma continua. Algunos tienen pequeños depósitos o reservorios. Un catéter transtraqueal es un pequeño catéter que se inserta a través de la piel directamente en la tráquea. Así, el oxígeno entra directamente en la tráquea. Por lo general, el médico o un terapeuta respiratorio instruye a la persona sobre el modo más adecuado de usar el oxígeno.

Cuando se sigue un tratamiento con oxígeno (oxigenoterapia) en casa, es importante asegurarse de la estabilidad de la fuente de oxígeno (si se trata de un tanque, es preferible utilizar un soporte) y guardarla en un lugar que no sea de paso, para evitar así que pueda caerse. Las fuentes de oxígeno deben quedar bien cerradas cuando no estén en uso. El oxígeno es un gas inflamable y puede causar una explosión, por lo tanto es muy importante mantener los tanques lejos de cualquier fuente de ignición, como cerillas, calentadores o secadores de pelo. Nadie debe fumar en la casa cuando se está utilizando oxígeno.

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