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Tumores de la pared torácica

Por Anne S. Tsao, MD, Associate Professor and Director, Mesothelioma Program; Director, Thoracic Chemo-Radiation Program, University of Texas M.D. Anderson Cancer Center

Los tumores de la pared torácica, que pueden ser cancerosos o no serlo, son tumores de la caja torácica (y de los músculos, tejidos conjuntivos y nervios asociados a ella) que pueden alterar la función pulmonar.

Los tumores de la pared torácica se pueden desarrollar en la propia pared torácica (lo que se denomina un tumor primario) o difundirse (metastatizar) a la pared torácica desde un cáncer localizado en otra zona del cuerpo. Prácticamente la mitad de los tumores de la pared torácica son no-cancerosos (benignos).

Los tumores no cancerosos más comunes de la pared torácica son el osteocondroma, el condroma y la displasia fibrosa.

Existen una amplia gama de tumores cancerosos (malignos) de la pared torácica. Más de la mitad son cánceres que se han propagado a la pared torácica desde órganos distantes o desde estructuras cercanas, como un seno o un pulmón. Los sarcomas son los tumores cancerosos más comunes que aparecen en la pared torácica.

Los condrosarcomas son el sarcoma primario de la pared torácica más frecuente y se generan a partir de cartílago de la vía anterior de las costillas, y con menor frecuencia del esternón, el omóplato o la clavícula. Los tumores óseos incluyen el osteosarcoma y los tumores malignos de células pequeñas (como el sarcoma de Ewing o un tumor cutáneo).

Los tumores cancerosos primarios más comunes de los tejidos blandos son los fibrosarcomas (desmoides y neurofibrosarcomas) y los fibrohistiocitomas malignos. Entre otros tumores primarios se incluyen: condroblastomas, osteoblastomas, melanomas, linfomas, rabdomiosarcomas, linfangiosarcomas, mieloma múltiple y plasmacitomas.

Síntomas

Un bulto en la pared torácica puede ser el único síntoma si aparece un tumor en el tejido blando de la pared torácica. Algunas personas sufren fiebre. No suele aparecer dolor hasta que el tumor ya está avanzado. Los tumores que se forman en el hueso o el cartílago suelen causar dolor.

Diagnóstico

  • Pruebas de diagnóstico por la imagen

  • Biopsia

Las personas con tumores de la pared torácica requieren pruebas de imagen, tales como radiografía de tórax, tomografía computarizada (TC), resonancia magnética nuclear (RMN) y en ocasiones tomografía por emisión de positrones (PET)–TC para determinar la localización original y la extensión del tumor y si se ha desarrollado en la pared torácica o es una metástasis de un tumor situado en otra zona del cuerpo. Puede realizarse una biopsia para confirmar el diagnóstico.

Pronóstico

El pronóstico varía según el tipo de cáncer, la diferenciación celular, y el estadio. Sin embargo, dado que tales tumores son poco frecuentes, no existe gran cantidad de información sobre el curso normal de la enfermedad. La supervivencia es mejor si la enfermedad está en un estadio temprano.

Tratamiento

  • Cirugía

  • En algunas ocasiones, combinación de quimioterapia, radioterapia y cirugía

La mayoría de tumores de la pared torácica se extirpan quirúrgicamente. Si es necesario, a continuación se reconstruye la pared torácica, a veces con tejidos procedentes de otras partes del cuerpo.

En otros casos, se utilizan quimioterapia y radioterapia, para el tratamiento, individualmente o combinadas.

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