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Bezoares y cuerpos extraños del tubo digestivo

Por Michael C. DiMarino, MD, Clinical Assistant Professor, Sidney Kimmel Medical College at Thomas Jefferson University

Los bezoares son acúmulos o concreciones compactas de material parcialmente digerido o sin digerir, atrapadas en el estómago o en otras partes del tubo digestivo. Los cuerpos extraños son pequeños objetos ingeridos que pueden también quedarse atascados en el tubo digestivo e incluso perforarlo.

  • Las masas de materiales indigeribles pueden quedarse atascadas en varias partes del tubo digestivo.

  • La mayoría de los bezoares y cuerpos extraños no causan síntomas.

  • El diagnóstico se basa en la exploración con rayos X y a veces en una exploración visual del tubo digestivo mediante endoscopia.

  • La mayoría de los bezoares y cuerpos extraños no necesitan tratamiento, pero en algún caso es necesario romperlos manualmente o mediante la ingestión de ciertos agentes, o bien extirparlos quirúrgicamente.

El estómago es un sitio frecuente de acúmulo de concreciones duras de alimentos u otros materiales no digeridos o digeridos parcialmente (bezoares) y de cuerpos extraños. Contribuye a ello la forma redondeada del estómago y la estrechez de la abertura del mismo (esfínter pilórico) a través de la cual han de pasar los contenidos del estómago para acceder a la primera porción del intestino delgado (duodeno). Los bezoares o los cuerpos extraños mayores de 2 cm de diámetro muy raramente consiguen salir del estómago.

Los bezoares pueden estar constituidos por pelo parcialmente digerido (denominado tricobezoar), por fibra de frutas (en especial caqui) o verduras (denominado fitobezoar) parcialmente digerida e incluso por bloques de fármacos endurecidos (por ejemplo antiácidos; si se trata de fármacos, se denomina farmacobezoar), que se acumulan principalmente en el estómago, pero a veces en cualquier otra parte del tubo digestivo. Estas bolas de pelo o de comida no pueden pasar por los orificios o espacios estrechos y se quedan atascadas en el tubo digestivo.

A veces, los niños, e incluso adultos, especialmente si están ebrios, ingieren cuerpos extraños. Si estos objetos no digeribles son pequeños, pasan a través del sistema digestivo hasta que se excretan con las heces. Sin embargo, los objetos más grandes o punzantes, como las espinas de pescado, pueden quedar atrapados en el esófago o en el estómago o, con menor frecuencia, en otras partes del tubo digestivo (ver Objetos extraños en el recto). Algunas veces, los cuerpos extraños se toman deliberadamente, como cuando los traficantes ingieren bolsitas llenas de droga para pasar por las aduanas.

Los cuerpos extraños pueden insertarse en el recto de forma intencionada (por ejemplo durante un juego sexual), pero pueden llegar a quedarse atascados sin querer.

La comida y otros materiales pueden quedarse retenidos en cualquier persona, pero es más probable que esto suceda en determinadas circunstancias. Las personas con un nivel bajo de ácido clorhídrico en el estómago, aquellas cuyo estómago no propulsa adecuadamente el alimento, las que llevan prótesis dentales y las que mastican la comida de forma incompleta presentan riesgo de tener bezoares y cuerpos extraños. Tales riesgos son más frecuentes en las personas de edad avanzada. Las personas que se han sometido a cirugía del tubo digestivo, especialmente cuando se les ha extirpado parte del estómago o del intestino para tratar la obesidad, son particularmente propensas a la retención de bezoares y cuerpos extraños. A veces, las personas con diabetes desarrollan un trastorno en el cual el estómago no se vacía adecuadamente (denominado gastroparesia diabética), lo que da lugar a una retención problemática de alimentos.

Síntomas

La mayoría de los bezoares y cuerpos extraños no bloquean completamente el tubo digestivo y por lo tanto no causan síntomas. Sin embargo, la persona se puede sentir muy llena después de una comida normal y puede tener náuseas, vómitos y dolor.

La ingestión de un pequeño objeto contundente puede causar la sensación de que algo se ha quedado atascado en el esófago. Esta sensación puede persistir durante un corto tiempo, incluso después de que el objeto haya pasado al estómago. Si lo ingerido es un pequeño objeto agudo, puede quedarse alojado en el esófago y producir dolor, aun cuando la persona es capaz de tragar con normalidad. Cuando el esófago se obstruye completamente, la persona es incapaz de tragar nada, ni siquiera saliva, y babea y escupe constantemente. Se puede intentar vomitar, pero no sale nada. Si un objeto agudo perfora el esófago, las consecuencias pueden ser graves. Las personas que se han tragado pilas de botón, que erosionan la membrana esofágica, pueden sufrir quemaduras internas.

Algunas veces, los bezoares o los cuerpos extraños producen hemorragia en las heces. Si obstruyen parcial o completamente el estómago, el intestino delgado o, en raras ocasiones, el intestino grueso, provocan retortijones, hinchazón, pérdida del apetito, vómitos y, algunas veces, fiebre. Si un objeto agudo perfora el estómago o el intestino, las heces se esparcen alrededor de los intestinos, causando un dolor abdominal intenso, fiebre, desvanecimiento y, a veces, un choque. Esta fuga es una urgencia médica, ya que puede causar peritonitis (ver Obstrucción intestinal). Si una persona ingiere una bolsita llena de droga, esta puede romperse y acabar en sobredosis.

Diagnóstico

A menudo, el objeto causante de la obstrucción puede verse en las radiografías del abdomen, y en ocasiones en las radiografías torácicas. Con frecuencia se realiza una endoscopia (un examen visual del tubo digestivo mediante un tubo flexible de visualización llamado endoscopio, ver Endoscopia) para determinar la naturaleza del objeto obstructivo y para descartar que la causa sea un tumor. Durante la endoscopia, el médico puede tomar una muestra de bezoar y examinarla al microscopio (lo que se denomina una biopsia) para buscar materiales como pelo o plantas. La tomografía computarizada (TC) y la ecografía también pueden utilizarse para identificar el problema.

Los cuerpos extraños atascados en el recto pueden detectarse durante un examen digital, en el cual el médico introduce su dedo enguantado en el recto de la persona.

El médico puede usar un detector de metales manual para detectar cuerpos extraños metálicos (como monedas o pilas). Sin embargo, estos objetos metálicos generalmente se detectan con las radiografías.

Tratamiento

La mayoría de los bezoares y cuerpos extraños no requieren tratamiento alguno. Incluso es probable que una moneda pequeña pase sin problemas. El médico aconseja que se vigilen las heces para ver si se expulsa el objeto. A veces, también recomienda una dieta líquida para propiciar la expulsión del mismo. Algunos objetos, como los palillos de dientes, permanecen en el tubo digestivo durante muchos años.

Bezoares

Para ayudar a romper un bezoar se puede prescribir un régimen de enzimas como la papaína o un ablandador de carne, que se toman con las comidas, o celulasa, que se disuelve en un líquido que se toma vía oral durante 2 o 3 días.

A veces el médico utiliza fórceps, láser u otros instrumentos para romper los bezoares, de modo que puedan avanzar o ser extraídos con mayor facilidad. Por lo general, los bezoares que son tan duros como una piedra deben eliminarse mediante una intervención quirúrgica.

Cuerpos extraños

Cuando se sospecha que un cuerpo extraño consistente está atascado en el esófago, pueden administrarse glucagón o lorazepam, ambas por vía intravenosa, para relajar el esófago y permitir que el objeto pase a través del tubo digestivo.

El médico puede retirar algunos objetos atascados en el esófago con fórceps o una canastilla introducida a través de un endoscopio.

Como los objetos puntiagudos pueden perforar la pared del esófago, deben ser extraídos, ya sea por endoscopia o mediante cirugía. Las pilas también se extraen del esófago o del estómago porque pueden causar quemaduras internas. Cuando se sospecha que el objeto es una bolsita llena de droga, se extrae para prevenir la sobredosis que puede producirse si se rompe.

Los cuerpos extraños en el recto pueden necesitar ser retirados manualmente. Se administra a la persona una inyección de anestesia local para adormecer el ano, que se mantiene abierto con un instrumento especial para que el médico pueda utilizar un fórceps para agarrar el objeto y extraerlo. Este procedimiento a menudo requiere también anestesia general o sedación profunda.

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