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Colitis por Clostridium difficile

(Colitis asociada a antibióticos; colitis pseudomembranosa)

Por Joseph R. Lentino, MD, PhD, Professor of Medicine;Chief, Infectious Diseases, Loyola University Stritch School of Medicine;Hines VA Hospital

La colitis por Clostridium difficile es una inflamación del intestino grueso que causa diarrea. La inflamación es causada por la proliferación de una bacteria poco frecuente, por lo general a causa del uso de antibióticos.

  • Por lo general, la colitis está causada por el uso de antibióticos.

  • Los síntomas característicos oscilan desde heces ligeramente sueltas hasta diarrea sanguinolenta, dolor abdominal y fiebre.

  • El médico analiza las heces y en algunos casos utiliza un tubo de visualización para examinar el intestino grueso de las persona que muestran síntomas de colitis por Clostridium difficile.

  • La mayoría de las personas con colitis leve por Clostridium difficile mejoran después de interrumpir el tratamiento antibiótico causante del trastorno e iniciar el tratamiento con otro antibiótico.

Muchos antibióticos alteran el equilibrio entre los diferentes tipos de bacterias y la cantidad de estas en el intestino, permitiendo que ciertas bacterias causantes de enfermedades se multipliquen y sustituyan a otras bacterias. El tipo de bacteria que prolifera en exceso con más frecuencia y provoca la infección es Clostridium difficile. Durante la infección se liberan dos toxinas que pueden causar inflamación del revestimiento protector del intestino grueso (colitis).

En los brotes hospitalarios recientes se ha identificado una cepa más letal de Clostridium difficile. Esta cepa produce sustancialmente más toxinas, causa una enfermedad más grave con mayor probabilidad de recaída, es más fácil de transmitir y responde peor al tratamiento con antibióticos.

Prácticamente cualquier antibiótico puede causar este trastorno, pero la clindamicina, las penicilinas (como la ampicilina y la amoxicilina), las cefalosporinas (como la ceftriaxona) y las fluoroquinolonas (como la ciprofloxacina) suelen ser las causas principales. La colitis por Clostridium difficile también puede presentarse después del uso de ciertos antineoplásicos (quimioterápicos).

La infección por Clostridium difficile es más frecuente cuando el antibiótico se toma por vía oral, pero también se da con antibióticos inyectados o administrados por vía intravenosa. El riesgo de desarrollar una colitis por Clostridium difficile aumenta con la edad. El riesgo también es alto entre los lactantes y los niños muy pequeños. Otros factores de riesgo incluyen:

  • Tener una enfermedad subyacente grave

  • Permanecer durante un tiempo prolongado en el hospital

  • Vivir en una residencia de ancianos

  • Someterse a cirugía gastrointestinal

Los fármacos y las enfermedades que reducen la acidez gástrica también pueden aumentar la susceptibilidad a dicho trastorno, especialmente los medicamentos inhibidores de la bomba de protones.

En algunos casos la fuente de la bacteria es el propio tracto intestinal de la persona. Clostridium difficile suele estar presente en el intestino del 15 al 70% de los recién nacidos y en una proporción considerable de adultos sanos. Estas personas, denominadas portadores, tienen la bacteria pero no muestran ningún signo de enfermedad. Otras veces, los portadores transmiten la enfermedad a personas de alto riesgo. Además, la bacteria suele estar también en el suelo, el agua y los animales de compañía. La transmisión entre personas puede prevenirse con un cuidadoso lavado de las manos.

La colitis causada por Clostridium difficile ocurre con poca frecuencia si no se han usado recientemente antibióticos. Las situaciones que conllevan estrés físico, como, por ejemplo, una intervención quirúrgica (especialmente aquellas que afectan al estómago o al intestino) pueden conducir a la misma clase de desequilibrio entre el tipo y la cantidad de bacterias en el intestino o pueden interferir con los mecanismos de defensa intrínsecos del intestino, lo cual favorece la infección por Clostridium difficile y la aparición de colitis.

¿Sabías que...?

  • Muchas personas sanas tienen bacterias Clostridium difficile viviendo en sus intestinos.

Síntomas

Los síntomas de infección por Clostridium difficile aparecen de modo característico entre 5 y 10 días después de empezar el tratamiento antibiótico, aunque pueden presentarse el primer día. Sin embargo, en un tercio de las personas que padecen esta enfermedad, los síntomas no aparecen hasta entre 1 y 10 días después de la suspensión del tratamiento y, en algunas personas, los síntomas pueden llegar a aparecer hasta 2 meses más tarde.

Los síntomas varían según el grado de inflamación causado por las bacterias, y pueden ser desde deposiciones algo blandas hasta diarrea sanguinolenta, dolor abdominal y fiebre. Las náuseas y los vómitos son raros. Los casos más graves pueden producir deshidratación potencialmente mortal, hipotensión, megacolon tóxico (ver Cirugía) y perforación del intestino grueso.

Diagnóstico

  • Identificación de la toxina en una muestra de heces

  • En algunas ocasiones, sigmoidoscopia o colonoscopia

Los médicos sospechan una colitis por Clostridium difficile en cualquier persona que presenta diarrea dentro de los 2 meses siguientes al uso de un antibiótico o en las 72 horas siguientes a una hospitalización. El diagnóstico se confirma cuando se identifica una de las toxinas producidas por Clostridium difficile en una muestra de heces. La toxina se detecta en alrededor del 20% de las personas con colitis leve asociada a antibióticos y en más del 90% de las afectadas por colitis grave asociada a antibióticos. Algunas veces es necesario obtener 2 o 3 muestras de heces antes de detectar la toxina.

El médico también puede diagnosticar colitis por Clostridium difficile explorando la parte baja del intestino grueso inflamado (colon sigmoide), por lo general con ayuda de un sigmoidoscopio (un tubo rígido o flexible de visualización) y observando un tipo específico de inflamación denominada colitis pseudomembranosa. Si la porción intestinal afectada es mayor que la longitud del sigmoidoscopio, se puede examinar la totalidad del intestino grueso mediante un colonoscopio (un tubo flexible de visualización más largo). Sin embargo, estos procedimientos no suelen ser necesarios.

Si los médicos sospechan una complicación grave, como una perforación del intestino grueso o un megacolon tóxico, pueden indicar pruebas de diagnóstico por la imagen, como radiografías abdominales o una tomografía computarizada.

Tratamiento

  • Interrumpir la administración de los antibióticos causantes

  • Tomar un antibiótico eficaz contra Clostridium difficile

  • En casos graves y recurrentes, un trasplante de heces

Si una persona con colitis por Clostridium difficile tiene diarrea mientras está tomando los antibióticos, se interrumpe su administración inmediatamente a menos que sean esenciales. Los fármacos que disminuyen la velocidad del movimiento intestinal, como el difenoxilato, suelen evitarse porque pueden prolongar el trastorno al mantener la toxina causante de la enfermedad en contacto con el intestino grueso.

En la mayoría de los casos de colitis por Clostridium difficile, el antibiótico metronidazol suele ser eficaz contra esta bacteria (Clostridium difficile). El antibiótico vancomicina se reserva para los casos más graves o resistentes. Algunas personas necesitan bacitracina o Saccharomyces boulardii, una levadura probiótica. Los síntomas recidivan en hasta el 20% de las personas con este trastorno y debe repetirse el tratamiento con antibióticos. Si la diarrea reaparece repetidamente puede ser necesario un tratamiento prolongado con antibióticos. Un nuevo antibiótico, la fidaxomicina, parece ser muy eficaz y da como resultado una tasa de recidiva más baja. Su papel está evolucionando. La resina de colestiramina puede ayudar a aliviar los síntomas persistentes, probablemente debido a que se une a la toxina.

En algunas personas que presentan recurrencias graves frecuentes, se infunden heces de un donante (un procedimiento llamado trasplante de heces). Presumiblemente, el trasplante recoloniza el intestino con bacterias normales. A los donantes se les hace previamente una prueba para ver si sus heces contienen microorganismos que puedan causar enfermedades. A continuación se infunden las heces en el receptor utilizando ya sea una sonda nasal que vierte las heces en el intestino delgado, un colonoscopio o un enema.

En algunas ocasiones, la colitis por Clostridium difficile es tan grave que la persona debe ser hospitalizada para recibir líquidos intravenosos, electrólitos (como sodio, magnesio, calcio y potasio) y transfusiones de sangre. La cirugía solo es necesaria en muy pocas ocasiones. Por ejemplo, en casos graves la extirpación quirúrgica del intestino grueso (colectomía), como medida para salvar vidas, puede ser necesaria.

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