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Colitis ulcerosa

Por Aaron E. Walfish, MD, Clinical Assistant Professor, Mount Sinai Medical Center ; David B. Sachar, MD, Clinical Professor of Medicine;Director (Emeritus), Dr. Henry D. Janovitz Division of Gastroenterology, Mount Sinai School of Medicine;The Mount Sinai Hospital

La colitis ulcerosa es una enfermedad inflamatoria intestinal crónica en la que el intestino grueso (colon) se inflama y ulcera (se agujerea o erosiona) produciendo recidivas (brotes o crisis) de diarrea con sangre, retortijones abdominales y fiebre. El riesgo de cáncer de colon a largo plazo es mayor.

  • No se conoce la causa exacta de esta enfermedad.

  • Los síntomas característicos durante las crisis incluyen retortijones, urgencia de evacuar y diarrea (habitualmente con sangre).

  • El diagnóstico se basa en una sigmoidoscopia o, a veces, una colonoscopia.

  • La personas que padecen colitis ulcerosa durante largo tiempo pueden desarrollar cáncer de colon.

  • El tratamiento está dirigido a controlar la inflamación, reducir los síntomas y compensar la pérdida de líquidos y nutrientes.

La colitis ulcerosa puede comenzar a cualquier edad, pero generalmente se inicia antes de los 30, entre los 14 y los 24 años. Un pequeño grupo de personas sufren su primer brote entre los 50 y los 70 años.

Por lo general, la colitis ulcerosa comienza en el recto (proctitis ulcerosa). Puede que permanezca confinada en el recto o que con el tiempo se extienda y afecte a todo el colon. En algunas personas, la mayor parte del intestino grueso se ve afectado desde un primer momento.

La colitis ulcerosa no suele afectar al grosor completo de la pared del intestino grueso y casi nunca afecta al intestino delgado. Las partes afectadas del intestino presentan úlceras superficiales (llagas). A diferencia de la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa no causa abscesos ni fístulas.

No se conoce con certeza la causa de este trastorno, pero factores como la herencia y una respuesta inmunitaria exagerada en el intestino parecen contribuir a la misma. El tabaquismo, que parece contribuir al desarrollo y periodicidad de las recidivas de la enfermedad de Crohn, parece disminuir el riesgo de colitis ulcerosa. Sin embargo, se desaconseja fumar para reducir el riesgo de padecer colitis ulcerosa debido a todos los problemas de salud que puede causar el tabaquismo.

Síntomas

Los síntomas de la colitis ulcerosa se presentan en recidivas. Una recidiva puede ser súbita y grave y producir una diarrea violenta (habitualmente con mucosidad y sangre), fiebre alta, dolor abdominal y, ocasionalmente, peritonitis (inflamación del revestimiento de la cavidad abdominal); la persona se encuentra seriamente enferma. Con mayor frecuencia, las recidivas comienzan gradualmente, y la persona afectada tiene urgencia para defecar, retortijones leves en la región baja del abdomen y sangre y mucosidad visibles en las heces. Una recidiva puede durar días o semanas y reaparecer en cualquier momento.

Cuando la enfermedad se limita al recto y al colon sigmoide, las heces son normales o duras y secas; sin embargo, durante las deposiciones o entre ellas se expulsa, por el recto, mucosidad con un gran número de glóbulos rojos (eritrocitos) y blancos (leucocitos). Las personas pueden tener o no leves síntomas generales de la enfermedad, como fiebre.

Si la enfermedad se extiende más a lo largo del intestino grueso, las heces se vuelven más blandas y la persona puede tener más de 10 deposiciones al día. A menudo, se tienen retortijones intensos y espasmos alarmantes y dolorosos que acompañan la necesidad imperiosa de defecar. No hay alivio durante la noche. Las heces pueden ser acuosas o contener mucosidad. Con frecuencia, las heces son prácticamente sustituidas por sangre y pus. La persona también está febril e inapetente y pierde peso.

Complicaciones

Las complicaciones más frecuentes de la colitis ulcerosa incluyen:

  • Hemorragia

  • Colitis fulminante

  • Cáncer de colon

La hemorragia es la complicación más frecuente y a menudo causa anemia por déficit de hierro.

La colitis fulminante es una complicación particularmente grave. En casi el 10% de las personas afectadas por colitis ulcerosa, el primer brote progresa muy rápidamente, llegando a ser muy grave, con hemorragia masiva, ruptura (perforación) del colon o infección diseminada. Esta lesión en los nervios y músculos de la pared intestinal causa íleo, un trastorno en el cual los movimientos de contracción normales de la pared intestinal se detienen temporalmente, haciendo que el contenido del intestino no se propulse adecuadamente. Se desarrolla dilatación abdominal (distensión).

A medida que empeora la colitis fulminante, el intestino grueso pierde su tono muscular y en pocos días, o incluso horas, empieza a expandirse (una afección que en ocasiones recibe el nombre de megacolon). Esta complicación puede causar fiebre alta y dolor abdominal. A veces hay una perforación del intestino grueso y se desarrolla peritonitis. Las radiografías de abdomen pueden mostrar la expansión del intestino y la presencia de gas en el interior de la pared de las secciones paralizadas.

El cáncer de colon comienza a ser más común alrededor de los 7 años desde cuando la enfermedad empezó en personas con colitis extensa. El riesgo de cáncer de colon es más alto cuando está afectado todo el intestino grueso y aumenta cuanto más tiempo se ha tenido colitis ulcerosa. Después de 20 años de enfermedad, aproximadamente el 7-10% de las personas afectadas desarrollan cáncer, y tras 35 años de enfermedad, lo habrá hecho un porcentaje de hasta el 30%. Después de 8 a 10 años de enfermedad, se diagnostica cáncer en alrededor de 1 de cada 100 a 200 personas con colitis ulcerosa extensa. Sin embargo, en las personas que padecen simultáneamente enfermedad inflamatoria intestinal e inflamación de las vías biliares (colangitis esclerosante primaria), el riesgo de cáncer de colon es más alto a partir del momento en que se diagnostica la colitis.

Se aconseja realizar una colonoscopia (examen del intestino grueso mediante un tubo flexible de visualización) cada 1 o 2 años en personas con colitis ulcerosa de más de 8 a 10 años de evolución o en aquellas que presentan además colangitis esclerosante primaria. Durante la misma, se obtienen muestras de tejido a lo largo de todo el intestino grueso para su examen al microscopio, con el propósito de identificar signos precoces de cáncer (displasia). Este procedimiento de extirpación y análisis de una muestra de tejido se denomina biopsia. En un nuevo tipo de colonoscopia denominada cromoendoscopia, se introducen colorantes en el colon durante la colonoscopia con el objeto de resaltar las áreas cancerosas (malignas) y precancerosas; esta técnica ayuda a los médicos a identificar mejor las áreas más adecuadas para la biopsia.

Como en la enfermedad de Crohn, se pueden producir otras complicaciones. Cuando la colitis ulcerosa causa un brote de síntomas gastrointestinales, la persona también puede presentar lo siguiente:

  • Inflamación de las articulaciones (artritis)

  • Inflamación de la esclerótica de los ojos (epiescleritis)

  • Nódulos inflamados de la piel (eritema nudoso)

  • Llagas de color púrpura oscuro en la piel que pueden contener pus (pioderma gangrenoso)

Incluso cuando la colitis ulcerosa no produce un brote de síntomas intestinales, puede desarrollarse pioderma gangrenoso, así como inflamación de la columna vertebral (espondilitis anquilosante), de las articulaciones pélvicas (sacroilitis) y del interior de los ojos (uveítis), sin que esto tenga relación alguna con la enfermedad del colon.

Aunque las personas con colitis ulcerosa padecen con frecuencia disfunción hepática leve, solo alrededor del 1 al 3% tienen síntomas de enfermedades hepáticas leves o graves. La enfermedad hepática grave puede incluir inflamación del hígado (hepatitis crónica activa); inflamación de las vías biliares (colangitis primaria esclerosante), que se estrechan y se acaban cerrando; y sustitución del tejido hepático funcional por tejido cicatricial (cirrosis). La inflamación de las vías biliares puede aparecer muchos años antes que cualquier otro síntoma intestinal de colitis ulcerosa. Esta inflamación incrementa enormemente el riesgo de cáncer en las vías biliares y también parece estar asociada con un aumento importante del riesgo de cáncer de colon.

Diagnóstico

  • Análisis de heces

  • Sigmoidoscopia

  • Análisis de sangre

  • Pruebas de diagnóstico por la imagen

El médico sospecha de colitis ulcerosa cuando se presentan signos de diarrea recurrente con sangre, junto con retortijones y una fuerte necesidad de defecar, especialmente si se tienen otras complicaciones, como artritis o problemas de hígado, y una historia de crisis similares.

Se examinan las heces para buscar parásitos y descartar infecciones bacterianas.

La sigmoidoscopia (un examen del colon sigmoide mediante un tubo flexible de visualización) confirma el diagnóstico de colitis ulcerosa. Este procedimiento permite al médico observar directamente la intensidad de la inflamación, tomar muestras de mucosidad o heces para su cultivo y extraer muestras de tejido de las zonas afectadas para su posterior examen al microscopio (técnica denominada biopsia). Incluso durante los intervalos sin síntomas, el intestino rara vez tiene un aspecto normal y el examen al microscopio de las muestras de tejido recogidas suele mostrar inflamación crónica. Por lo general, la colonoscopia no es necesaria, pero puede que se tenga que hacer si la inflamación se extiende más allá del alcance del sigmoidoscopio.

Los análisis de sangre no confirman el diagnóstico pero pueden revelar anemia, aumento del número de glóbulos blancos (ocurre con la inflamación), un nivel bajo de la proteína albúmina o un aumento de la velocidad de sedimentación globular (VSG) o los niveles de proteína C-reactiva, que indican también una inflamación activa. El médico puede efectuar también pruebas para valorar el funcionamiento del hígado.

Las radiografías de abdomen tomadas tras la administración de bario mediante un enema (denominado enema de bario) pueden indicar la gravedad y la extensión de la enfermedad, pero no se realizan mientras la enfermedad está activa, por ejemplo, durante una recidiva, debido al riesgo de provocar una perforación. Pueden tomarse también otras radiografías del abdomen.

Síntomas recurrentes o graves de la colitis ulcerosa

Los médicos examinan a las personas cuando los síntomas típicos reaparecen, pero no siempre hacen pruebas. Si los síntomas han sido más frecuentes o han durado más de lo habitual, el médico puede hacer una sigmoidoscopia o una colonoscopia y un hemograma. Además, se pueden realizar otras pruebas para comprobar si existen infecciones o parásitos.

Cuando los síntomas son graves, es necesario hospitalizar a la persona afectada. Se pueden hacer radiografías para comprobar si el intestino está dilatado o perforado.

Pronóstico

Por lo general, la colitis ulcerosa es crónica, con recidivas y remisiones (periodos sin síntomas) de repetición. En aproximadamente el 10% de las personas afectadas, la primera crisis evoluciona rápidamente y da lugar a complicaciones graves. Otro 10% de las personas afectadas se recuperan por completo después de una sola crisis. Las personas restantes tienen algún grado de enfermedad recurrente.

Las personas con proctitis ulcerosa tienen el mejor pronóstico. Son improbables las complicaciones graves. Sin embargo, en alrededor de un 20 a un 30% de las personas, la enfermedad se acaba extendiendo al intestino grueso (convirtiéndose así en colitis ulcerosa). Cuando la proctitis no se ha diseminado rara vez se requiere cirugía, las probabilidades de cáncer no incrementan y la esperanza de vida es normal.

Cáncer de colon

La tasa de supervivencia para las personas con cáncer de colon causado por colitis ulcerosa es de aproximadamente un 50%. La mayoría sobreviven si el diagnóstico se establece en las fases iniciales y el colon se extirpa a tiempo.

Tratamiento

  • Dieta y loperamida

  • Aminosalicilatos

  • Corticoesteroides

  • Fármacos inmunomoduladores

  • Fármacos biológicos

  • En ciertas ocasiones, intervención quirúrgica

El tratamiento de la colitis ulcerosa se dirige a controlar la inflamación, reducir los síntomas y reponer cualquier pérdida de líquidos y nutrientes.

El tratamiento específico depende de la gravedad de los síntomas.

Tratamiento general de la colitis ulcerosa

Los complementos de hierro compensan la anemia derivada de las pérdidas de sangre en las heces.

Por lo general, si el intestino grueso está hinchado, las personas afectadas deben evitar alimentos como frutos secos, cáscara de maíz, frutas y verduras para reducir el daño al revestimiento inflamado del intestino grueso.

Una dieta sin productos lácteos disminuye los síntomas y vale la pena probarla, pero no debe continuarse si no se observa mejoría.

Todas las personas que tienen colitis ulcerosa deben tomar suplementos de calcio y vitamina D.

Se toman pequeñas dosis de loperamida para la diarrea relativamente leve. Para diarreas más intensas, pueden ser necesarias dosis más elevadas de loperamida. En casos graves, sin embargo, el médico debe controlar muy de cerca a la persona que toma estos fármacos antidiarreicos debido al riesgo de aparición súbita de una colitis fulminante.

Aminosalicilatos

Los aminosalicilatos son fármacos utilizados para tratar la inflamación causada por la enfermedad inflamatoria intestinal. Los fármacos como la sulfasalazina, la olsalazina, la mesalazina y la balsalazida son tipos de aminosalicilatos, y se usan para reducir la inflamación de la colitis ulcerosa y prevenir recidivas. Normalmente, estos fármacos se toman por vía oral, pero la mesalazina puede ser administrada también en enemas o supositorios (vía rectal). Tanto si se administran por vía oral como rectal, estos fármacos son, como mucho, moderadamente efectivos para tratar enfermedades leves o moderadamente activas, pero son más efectivos para evitar la reaparición de los síntomas (mantener la remisión).

Corticoesteroides

Las personas con una enfermedad moderadamente grave que no están hospitalizadas suelen tomar corticoesteroides orales, como la prednisona. Con la prednisona en dosis relativamente elevadas se obtiene, en muchos casos, una remisión notable. Una vez que la prednisona controla la inflamación de la colitis ulcerosa, se administran con frecuencia sulfasalazina, olsalazina o mesalazina, un fármaco inmunomodulador o un fármaco biológico para mantener la mejoría. Gradualmente, la dosis de prednisona se va disminuyendo y finalmente se suspende.

La budesonida es otro corticoesteroide que se puede utilizar. Tiene menos efectos secundarios que la prednisona, pero no funciona tan rápido y se le da normalmente a las personas cuya enfermedad es menos grave.

El tratamiento con corticoesteroides a largo plazo casi siempre produce reacciones adversas (ver Corticoesteroides: Uso y efectos secundarios).

Cuando la colitis ulcerosa leve o moderada se limita a la parte izquierda del intestino grueso (colon descendente) y al recto, puede ser útil administrar enemas o supositorios con corticoesteroides o con mesalazina. El tratamiento con corticoesteroides se reduce gradualmente durante varias semanas antes de su interrupción.

Si la enfermedad se agrava, la persona es hospitalizada y se administran corticoesteroides y líquidos por vía intravenosa. Otro fármaco que puede administrarse a estas personas es la mesalamina. Las hemorragias rectales abundantes requieren una transfusión de sangre.

Fármacos inmunomoduladores

Los fármacos inmunomoduladores modifican la acción del sistema inmunitario del cuerpo, disminuyendo su actividad. Se han utilizado fármacos, como la azatioprina y la mercaptopurina, para mantener la remisión en aquellos casos que presentan colitis ulcerosa que, de lo contrario, hubieran necesitado un tratamiento a largo plazo con corticoesteroides. Estos fármacos inhiben la función de los linfocitos T, que son un componente importante del sistema inmunitario. Sin embargo, estos fármacos tardan en actuar y es posible que no se observe mejoría durante 1 a 3 meses. También pueden producir reacciones adversas potencialmente graves que requieren un control exhaustivo por parte del médico.

Se ha administrado ciclosporina a personas que tienen brotes graves y que no responden a los corticoesteroides. La mayoría de estas personas responden inicialmente a la ciclosporina, pero en algunos casos es finalmente necesaria una intervención quirúrgica.

El tacrolimus se administra por vía oral. Este fármaco se ha administrado como tratamiento a corto plazo a las personas cuya colitis ulcerosa es difícil de manejar mientras comienzan el tratamiento con azatioprina y mercaptopurina. El tacrolimus puede ayudar a mantener la remisión.

Fármacos biológicos

El infliximab, que es un derivado de anticuerpos monoclonales frente al factor de necrosis tumoral (lo que se denomina un inhibidor del factor de necrosis tumoral o inhibidor del TNF) que se administra por vía intravenosa, es eficaz en algunos casos de colitis ulcerosa. Este fármaco puede administrarse a personas que no responden a los corticoesteroides o que desarrollan síntomas cuando se baja la dosis de corticoesteroides, a pesar del uso óptimo de otros medicamentos inmunomoduladores. El infliximab, el adalimumab y el golimumab son beneficiosos para las personas cuya colitis ulcerosa es difícil de tratar o para aquellas que dependen de los corticoesteroides.

Los efectos secundarios que pueden ocurrir con el infliximab incluyen el empeoramiento de una infección bacteriana no controlada ya existente, la reactivación de la tuberculosis o la hepatitis B, y un aumento del riesgo de algunos tipos de cáncer. Durante la infusión intravenosa, se pueden tener reacciones como fiebre, escalofríos, náuseas, cefalea, prurito o erupciones (lo que se denomina reacciones a la infusión intravenosa). Antes de iniciar el tratamiento con infliximab u otros inhibidores del TNF, tales como adalimumab y golimumab, deben hacerse pruebas a las personas afectadas para descartar que tengan tuberculosis o hepatitis B.

El vedolizumab es un fármaco para las personas que tienen colitis ulcerosa de moderada a grave que no hayan respondido a los inhibidores del TNF ni a otros fármacos inmunomoduladores, o bien que no puedan tolerar estos fármacos. Su efecto secundario más grave es el aumento del riesgo de contraer infecciones. El vedolizumab implica un riesgo teórico de favorecer el desarrollo de una grave infección cerebral llamada leucoencefalopatía multifocal progresiva (LMP), ya que esta infección se ha descrito con el uso de un fármaco relacionado llamado natalizumab.

Fármacos que reducen la inflamación intestinal causada por colitis ulcerosa

Fármaco

Algunos efectos secundarios

Comentarios

Aminosalicilatos

  • Sulfasalazina

Frecuentes: náuseas, cefalea, mareo, cansancio, fiebre, erupción cutánea e infertilidad reversible en hombres

Infrecuentes: inflamación del hígado (hepatitis), del páncreas (pancreatitis) o pulmonar (neumonitis), y anemia hemolítica

El dolor abdominal, el mareo y el cansancio no están relacionados con la dosis.

La hepatitis y la pancreatitis están relacionadas con la dosis.

  • Balsalazida

  • Mesalazina

  • Olsalazina

Frecuentes: fiebre y erupción cutánea

Infrecuentes: pancreatitis, inflamación del pericardio (pericarditis) y neumonitis

Para la olsalazina: diarrea acuosa

La mayoría de los efectos observados con la sulfasalazina pueden producirse con cualquier otro aminosalicilato, pero con mucha menor frecuencia.

Corticoesteroides

Prednisona

Diabetes mellitus, hipertensión arterial, cataratas, osteoporosis (pérdida de densidad ósea), adelgazamiento de la piel, trastornos mentales, psicosis aguda, cambios de humor, infecciones, acné, abundancia excesiva de vello corporal (hirsutismo), desarreglos menstruales, gastritis y úlcera gastroduodenal

La probabilidad de diabetes y de hipertensión arterial es mayor en personas que tienen otros factores de riesgo.

Budesonida

Diabetes mellitus, hipertensión arterial, cataratas y osteoporosis

La budesonida causa los mismos efectos secundarios que la prednisona, pero en menor grado.

Hidrocortisona (enema o espuma)

Parte del fármaco es absorbido por el cuerpo, pero incluso a largo plazo, pocas personas tienen efectos secundarios graves (a diferencia de con los corticoesteroides, como la prednisona).

El enema o espuma de hidrocortisona se utiliza principalmente para la colitis ulcerosa que afecta al recto o al intestino grueso cerca del recto.

Inmunomoduladores

  • Azatioprina

  • Mercaptopurina

Anorexia, náuseas, vómitos, malestar general, infección, cáncer, reacciones alérgicas, pancreatitis, número bajo de glóbulos blancos (leucocitos), inhibición de la médula ósea y disfunción hepática

Los efectos secundarios que, por lo general, dependen de la dosis incluyen inhibición de la médula ósea y disfunción hepática.

Es necesario un intervalo en el control sanguíneo.

Ciclosporina

Hipertensión arterial, náuseas, vómitos, diarrea, insuficiencia renal, temblores, infecciones, convulsiones, neuropatía y desarrollo de linfomas (cánceres del sistema linfático)

Los efectos secundarios son más probables con el uso prolongado.

Tacrolimús

Similares a los de la ciclosporina

Este fármaco está estrechamente relacionado con la ciclosporina y comparte varios de sus efectos secundarios.

Fármacos biológicos

Infliximab

Reacciones a la infusión intravenosa, infecciones, cáncer, dolor abdominal, disfunción hepática y número bajo de glóbulos blancos (leucocitos)

Las reacciones a la infusión intravenosa (reacciones a la venoclisis) son efectos secundarios potencialmente inmediatos, que se producen durante la infusión (como fiebre, escalofríos, náuseas, cefalea, prurito, erupciones, urticaria, disminución de la presión arterial o dificultad respiratoria).

Antes de iniciar el tratamiento debe realizarse una prueba para la detección de tuberculosis y hepatitis B.

Adalimumab

Dolor o prurito en el lugar de la inyección, cefalea, infecciones, cáncer y reacciones de hipersensibilidad

Los efectos secundarios son similares a los del infliximab, con la salvedad de que el adalimumab se administra bajo la piel (vía subcutánea) y por tanto no causa reacciones a la infusión intravenosa.

Las reacciones de hipersensibilidad que se producen en el lugar de la inyección incluyen dolor, erupciones, prurito y urticaria. Es posible la aparición de reacciones más graves de hipersensibilidad.

Golimumab

Infecciones, cáncer, y dolor o picazón en el sitio de la inyección cuando se administra por vía subcutánea.

Los efectos secundarios son similares a los del infliximab. Cuando se administra por vía subcutánea, este fármaco no causa reacciones a la infusión. Las reacciones de hipersensibilidad que se producen en el lugar de la inyección incluyen dolor, erupciones, prurito y urticaria. Es posible la aparición de reacciones más graves de hipersensibilidad.

Vedolizumab

Infecciones, reacciones de hipersensibilidad, resfriados comunes

Este medicamento implica un riesgo teórico de leucoencefalopatía multifocal progresiva (LMP).

Gravedad de los síntomas

A las personas con proctitis, o colitis que solo afecta a la parte del colon cerca del recto, se les administran enemas de mesalazina. Los enemas de corticoesteroides y budesónida se administran en aquellos casos que no se benefician o no pueden tolerar la mesalazina.

A las personas afectadas por la enfermedad moderada o extensa se les administra mesalazina (mesalamina o ácido 5-aminosalicílico) por vía oral, además de los enemas de mesalazina. Cuando los síntomas son graves y cuando todavía se tienen síntomas durante el uso de mesalazina se suele tomar corticoesteroides por vía oral, como la prednisona. Con la prednisona en dosis relativamente elevadas se obtiene, en muchos casos, una remisión notable. Una vez que la prednisona controla la inflamación de la colitis ulcerosa, se administran con frecuencia sulfasalazina, olsalazina o mesalazina para mantener la mejoría. Poco a poco se va reduciendo la dosis de prednisona y, en última instancia, se suspende, porque el tratamiento prolongado con corticoesteroides casi siempre provoca efectos secundarios.

Si los síntomas reaparecen cuando se disminuye la prednisona a veces se administra un fármaco inmunomodulador (azatioprina o mercaptopurina). Además, en algunas personas puede resultar efectiva la administración de infliximab, adalimumab o golimumab. El médico puede administrar estos fármacos a algunas personas si sus síntomas no pueden ser controlados con azatioprina o mercaptopurina o corticoesteroides, y a las personas dependientes de los corticoesteroides.

Ls personas con colitis grave son hospitalizadas y reciben dosis altas de corticoesteroides y líquidos por vía intravenosa. Los médicos pueden seguir dando mesalazina. Las hemorragias rectales abundantes requieren una transfusión de sangre. A las personas que no responden a estos tratamientos en 3 a 7 días se les puede administrar ciclosporina o infliximab intravenosas, o pueden necesitar cirugía.

Colitis fulminante

Las personas cuya enfermedad se produce de repente, rápidamente y con gran dolor, o que pueden tener un megacolon tóxico son hospitalizadas. Se interrumpen los fármacos antidiarreicos, no se administra comida ni medicamentos por vía oral y el médico pasa un tubo por la nariz hasta el estómago o el intestino delgado para retirar su contenido. En estos casos, se reciben líquidos y electrólitos por vía intravenosa y dosis altas de corticoesteroides o ciclosporina. El médico también administra antibióticos. Se controlan estrechamente a las pacientes, con el fin de detectar signos de infección o de perforación. Cuando no hay mejoría en 24 a 48 horas se necesita cirugía inmediata para extraer el intestino grueso en su totalidad o en su mayor parte.

Regímenes de mantenimiento

Para prevenir que los síntomas vuelvan a aparecer (o sea, para mantener la remisión), se continúa tomando mesalazina por vía oral o como un enema de manera indefinida, ya que el cese del régimen de mantenimiento a menudo permite que la enfermedad reaparezca (lo que recibe el nombre de recaída). Hay estudios que sugieren que un tratamiento combinado de mesalazina oral y rectal es significativamente más eficaz que cualquiera de los tratamientos por sí solos.

A las personas que no pueden dejar de tomar corticoesteroides se les administran fármacos inmunomoduladores (azatioprina o mercaptopurina), inhibidores del TNF (infliximab, adalimumab o golimumab), o una combinación de estos fármacos. A las personas cuya enfermedad es difícil de controlar se les puede administrar vedolizumab.

Cirugía

En torno al 30% de las personas que padecen colitis ulcerosa requieren cirugía. La cirugía de urgencia puede ser necesaria en brotes agudos potencialmente mortales con hemorragia masiva, perforación o colitis fulminante.

A veces es preciso recurrir a la cirugía incluso cuando no existen razones para una intervención de urgencia. Estas situaciones incluyen la colitis crónica que incapacita o que requiere constantemente altas dosis de corticoesteroides, el cáncer y el estrechamiento del intestino grueso, o bien el retraso del crecimiento en niños.

La colitis ulcerosa se cura con la extirpación total del intestino grueso, el recto y el ano (proctocolectomía total), que permite recuperar una esperanza de vida normal y elimina el riesgo de cáncer de colon. Sin embargo, debido a que el recto y el ano se eliminan, las personas deben vivir con una ileostomía permanente. En una ileostomía, el cirujano conecta el extremo final del intestino delgado (ileon) con una abertura quirúrgica en la pared abdominal (ileostomía). Las personas que tienen una ileostomía han de llevar siempre una bolsa de plástico (bolsa de ileostomía) sobre la abertura para recoger las heces. Una ileostomía solía ser el precio tradicional de la curación de la enfermedad.

Sin embargo, actualmente existen varios procedimientos alternativos disponibles. El más frecuente es un procedimiento llamado proctocolectomía con anastomosis ileoanal (IPAA). Este procedimiento consiste en la extirpación del intestino grueso y la mayor parte del recto, creando un pequeño reservorio de intestino delgado (bolsa o pouch) que se une a la porción remanente del recto justo por encima del ano. Debido a que los músculos del ano (esfínter anal) no se eliminan, este procedimiento permite a las personas afectadas conservar el control de su intestino (evitar la incontinencia). Sin embargo, debido a que con esta técnica puede quedar una pequeña cantidad de tejido del recto, el riesgo de cáncer, aunque disminuye significativamente, no se elimina del todo. Una complicación común de la IPAA es una inflamación del reservorio (llamada reservoritis o pouchitis), para cuyo tratamiento el médico prescribe antibióticos. La mayoría de los casos de reservoritis se pueden controlar con medicamentos, pero en un pequeño porcentaje de los casos esto no es así. Para estos casos, los médicos practican una ileostomía para corregir el problema.

En las personas con proctitis ulcerosa, rara vez se requiere cirugía y la esperanza de vida es normal. Sin embargo, en algunos casos los síntomas pueden ser muy difíciles de tratar.

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