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Introducción a los síntomas de los trastornos digestivos

Por Norton J. Greenberger, MD, Clinical Professor of Medicine;Senior Physician, Harvard Medical School;Brigham and Women's Hospital

Los trastornos que afectan al aparato digestivo (gastrointestinal) se denominan trastornos digestivos. Algunos trastornos afectan simultáneamente varias partes del aparato digestivo, mientras que otros afectan solo a una parte o un órgano.

Algunos síntomas, como la diarrea (ver Diarrea en adultos), el estreñimiento (ver Estreñimiento), la hemorragia del tubo digestivo (ver Hemorragia digestiva), la regurgitación (ver Regurgitación y rumiación) y la dificultad para tragar (ver Dificultad para tragar) normalmente sugieren la existencia de un trastorno digestivo. Otros síntomas más generales, como el dolor abdominal (ver Dolor abdominal agudo y ver Dolor abdominal crónico y recurrente), los gases (meteorismo o flatulencia, ver Gases), la inapetencia (ver Inapetencia), el hipo y las náuseas (ver Hipo), pueden ser tanto síntomas de un trastorno de tipo digestivo como indicadores de trastornos de otro tipo. El dolor en el tórax o en la espalda (ver Dolor en el pecho o en la espalda) por lo general sugiere otro tipo de trastorno, pero a veces está causado por un trastorno digestivo.

La palabra indigestión es un término impreciso que se emplea según cada persona para referirse a cosas diferentes. El término cubre una amplia variedad de síntomas, entre los que se incluyen dispepsia (ver Dispepsia), náuseas y vómitos (ver Náuseas y vómitos en los adultos), regurgitación y sensación de tener un nudo en la garganta (sensación de globover Nudo en la garganta).

El funcionamiento intestinal varía considerablemente no solo de una persona a otra, sino también en una misma persona en momentos distintos. Para la mayoría de las personas es más fácil hacer una deposición por la mañana. La necesidad tiende a ser más intensa entre 30 y 60 minutos después del desayuno. El ritmo intestinal puede verse afectado por la edad, la dieta, el estrés, los fármacos, las enfermedades e incluso los patrones sociales y culturales. En la mayoría de las sociedades occidentales, el número habitual de deposiciones varía entre 2 o 3 por semana y 2 o 3 al día. Los cambios observados en la frecuencia, la consistencia y el volumen de las heces, así como la presencia en ellas de sangre, mucosidad, pus o un exceso de materia grasa (aceite o grasa), pueden indicar la existencia de una enfermedad. A veces la persona pierde la capacidad de controlar sus intestinos (ver Incontinencia fecal).