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Hemorroides

(Almorranas)

Por Parswa Ansari, MD, Assistant Professor and Program Director in Surgery, Hofstra Northwell - Lenox Hill Hospital, New York

Las hemorroides son venas dilatadas y tortuosas (varices) localizadas en las paredes del recto y el ano.

  • La dilatación de las venas se produce por un aumento de presión.

  • Se forman abultamientos en el interior o el exterior del ano, que pueden causar dolor o sangrar.

  • El diagnóstico se basa en la exploración del ano y el recto con un anoscopio, sigmoidoscopio o colonoscopio.

  • La mayoría de síntomas de las hemorroides remiten sin tratamiento, pero la fibra, los laxantes emolientes y los baños de asiento contribuyen a aliviar los síntomas.

  • Algunas hemorroides se tratan con ligadura con bandas elásticas; si los tratamientos aplicados no dan resultado, puede recurrirse a la cirugía.

Las hemorroides se producen cuando las venas en el recto o el ano se dilatan.

Las hemorroides internas son hemorroides que se forman justo por encima de la unión entre el ano y el recto (unión anorrectal).

Las hemorroides externas son las hemorroides que se forman debajo de la unión anorrectal.

Tanto las hemorroides internas como las externas pueden permanecer en el interior del ano o sobresalir (protruir).

Causas

El aumento de la presión en las venas del área anorrectal produce hemorroides. Este aumento de presión puede ser ocasionado por un embarazo, al levantar con frecuencia grandes pesos o al realizar esfuerzos repetido durante las deposiciones (defecación). El estreñimiento puede contribuir al aumento de presión.

Síntomas

Las hemorroides externas forman un bulto en el ano. Si se forma un coágulo sanguíneo (llamado hemorroide externa trombosada), el bulto se vuelve más grande, resulta más doloroso y está más inflamado que una hemorroide no trombosada.

Con frecuencia, las hemorroides internas no producen un bulto visible ni causan dolor, pero pueden sangrar. Esta hemorragia se produce de modo característico con las deposiciones, causando que las heces o el papel higiénico se manchen de sangre. La sangre puede hacer que el agua de la taza del retrete se tiña de rojo. Sin embargo, la cantidad de sangre suele ser pequeña y las hemorroides raramente producen grandes pérdidas de sangre o anemia.

Las hemorroides pueden secretar moco y provocar la sensación de que el recto no se queda completamente vacío después de una deposición. El picor en la región anal (prurito anal, ver Prurito anal) no suele ser un síntoma de las hemorroides, pero puede aparecer cuando estas impiden la limpieza adecuada de la región anal.

Complicaciones

Las hemorroides pueden inflamarse o trombosarse. Las internas pueden sangrar.

Diagnóstico

  • Exploración por un médico

  • Anoscopia

  • En algunas ocasiones, sigmoidoscopia o colonoscopia

El médico puede diagnosticar fácilmente las hemorroides inflamadas y dolorosas mediante la inspección del ano y el recto. Para valorar las hemorroides no dolorosas o no hemorrágicas se realiza un examen con un anoscopio (una cánula corta y rígida que se utiliza para visualizar el recto). Las personas que sangran por el recto pueden requerir una sigmoidoscopia o una colonoscopia (ver Endoscopia) para descartar una enfermedad más grave, como un tumor.

Tratamiento

  • Ablandadores de heces y baños de asiento

  • Para las hemorroides externas trombosadas, la eliminación de coágulos de sangre

  • Para las hemorroides internas, la escleroterapia o la ligadura con banda elástica

Generalmente, las hemorroides no requieren tratamiento, a menos que provoquen síntomas. La toma de sustancias emolientes o un laxante que aumente el volumen de las heces (como la ispágula o preparados que contengan plantas del género Plantago) pueden aliviar el esfuerzo al defecar. A veces los síntomas pueden ser aliviados remojando el ano en agua tibia en lo que se conoce como baño de asiento. El remojo se efectúa poniéndose en cuclillas o sentándose durante 10 a 15 minutos en una bañera parcialmente llena o utilizando un recipiente lleno de agua tibia colocado sobre la taza del inodoro o sobre su tapa.

Si se trata de hemorroides externas trombosadas, especialmente cuando el dolor es intenso, el médico puede inyectar un anestésico local y cortar el coágulo sanguíneo o la hemorroide, lo que a veces alivia el dolor con mayor rapidez.

Tomar paracetamol (acetaminofeno) o un antiinflamatorio no esteroideo (AINE) puede aliviar el dolor de una hemorroide trombosada. Los ungüentos o pomadas anestésicas locales o compresas de hamamelis también pueden ayudar. El dolor y la inflamación suelen disminuir tras un corto periodo de tiempo y los coágulos desaparecen al cabo de 4 o 6 semanas.

En el caso de hemorroides sangrantes internas, el médico puede inyectar una sustancia que favorece la formación de tejido cicatrizal y las elimina. Este procedimiento se denomina escleroterapia.

Las hemorroides internas grandes y las que no responden a la escleroterapia pueden estrangularse con una banda elástica (un procedimiento llamado ligadura con bandas elásticas). La banda hace que la hemorroide se atrofie y se desprenda sin causar dolor. Se realiza el tratamiento de una hemorroide aproximadamente cada dos semanas.

Se están ensayando otros métodos para destruir las hemorroides internas. El uso de una luz infrarroja (fotocoagulación con infrarrojos) parece ser eficaz. No se ha demostrado la eficacia de los tratamientos con láser, las sondas de congelación o el uso de una corriente eléctrica (electrocoagulación). La ligadura con banda elástica sigue siendo el tratamiento estándar.

Ligadura de una hemorroide

Algunas hemorroides internas se eliminan ligándolas con una banda elástica mediante un procedimiento ambulatorio denominado ligadura con banda elástica. El instrumento utilizado (ligador) consiste en un fórceps rodeado por un cilindro con bandas elásticas de medio centímetro en su extremo. El dispositivo se inserta en el ano a través de un anoscopio (un tubo corto y rígido de visualización) y la hemorroide se sujeta con el fórceps. El cilindro se desliza hacia arriba sobre el fórceps y la hemorroide, y se dispara la banda elástica fuera del cilindro hasta la base de la hemorroide. La banda interrumpe el flujo de sangre a la hemorroide, provocando que se atrofie y se desprenda en pocos días de forma indolora. Se realiza la ligadura de una hemorroide aproximadamente cada dos semanas. Pueden necesitarse varias sesiones. En algunos casos, se ligan varias hemorroides en una sola sesión.

Se puede utilizar la cirugía para extirpar las hemorroides si fallan otros tratamientos. Sin embargo, la cirugía de hemorroides (denominada hemorroidectomía) puede causar un dolor intenso, así como retención de orina y estreñimiento. Se están investigando nuevas técnicas menos dolorosas, como la ligadura de la arteria hemorroidal guiada con Doppler, en la que las arterias hemorroidales se identifican mediante una ecografía y se ligan con una sutura, reduciendo así el suministro de sangre a las hemorroides. Otra técnica se denomina hemorroidopexia con grapada circular, y en ella se utiliza una grapadora quirúrgica circular para eliminar o volver a suspender las hemorroides prominentes. Esta técnica produce menos dolor después de la intervención, pero puede dar lugar a una mayor tasa de complicaciones y las hemorroides pueden reaparecer.

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