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Cáncer de estómago

Por Elliot M. Livstone, MD, Sarasota Memorial Hospital, Sarasota, FL

  • La infección por Helicobacter pylori parece ser la causa de la mayoría de los tumores malignos de estómago.

  • Los síntomas característicos son un malestar abdominal vago, pérdida de peso y debilidad.

  • El mejor procedimiento diagnóstico es una endoscopia.

  • La tasa de supervivencia es baja porque el cáncer tiende a diseminarse en fases tempranas a otros puntos.

  • La cirugía se realiza para extirpar el cáncer o aliviar los síntomas.

Alrededor del 95% de los casos de cáncer de estómago son adenocarcinomas. Los adenocarcinomas del estómago se originan a partir de las células glandulares del revestimiento gástrico.

En los Estados Unidos, cada año, aproximadamente 21 000 personas sufren adenocarcinoma de estómago y este es responsable de casi 11 000 muertes al año. Su incidencia es mayor en ciertos segmentos de poblaciones: personas mayores de 50 años, personas de ascendencias africana, latinoamericana e india americana. Por razones desconocidas, la incidencia del adenocarcinoma de estómago está disminuyendo en Estados Unidos. A nivel mundial, el cáncer de estómago es el segundo tipo de cáncer más frecuente. Es mucho más frecuente en Japón, China, Chile e Islandia. En estos países, los programas de cribado son un medio importante para la detección precoz del cáncer.

Causas y factores de riesgo

El adenocarcinoma de estómago comienza a menudo en una zona donde el revestimiento gástrico está inflamado. La infección por la bacteria Helicobacter pylori es la causa de la mayoría de los casos de cáncer de estómago. Las personas que tienen ciertas mutaciones genéticas también presentan riesgo.

Los pólipos gástricos pueden volverse cancerosos (malignos), por lo que deben extirparse. Es más probable que se desarrolle adenocarcinoma de estómago si los pólipos están formados por células glandulares, si son mayores de 2 cm o si existen muchos pólipos.

Se postuló que ciertos factores de la alimentación influían en la aparición del adenocarcinoma de estómago. Entre estos factores se incluían una alta ingestión de sal, carbohidratos, ciertos conservantes llamados nitratos (con frecuencia presentes en alimentos ahumados) y bajo consumo de frutas y verduras de hojas verdes. Sin embargo, no se ha comprobado que ninguno de estos factores fuera la causa.

Síntomas

En las etapas iniciales, los síntomas son vagos y con frecuencia se pasan por alto. Los primeros síntomas pueden ser parecidos a los de una úlcera péptica, con dolor abdominal y ardor. Por lo tanto, los síntomas de úlcera péptica que no se resuelven con el tratamiento pueden indicar un cáncer de estómago. La persona afectada puede notar una sensación de saciedad con pequeñas comidas (saciedad precoz).

Los afectados pueden empezar a sentirse llenos después de comer antes de lo normal. Es posible que experimenten una pérdida de peso o debilidad, resultado de la dificultad para comer o por la incapacidad para absorber determinadas vitaminas y minerales. La anemia, caracterizada por cansancio, debilidad y aturdimiento, puede deberse a hemorragias muy graduales que no producen otros síntomas, a la malabsorción de vitamina B12 (una vitamina necesaria para la formación de glóbulos rojos) o a la malabsorción de hierro (un mineral necesario para la formación de glóbulos rojos) debidas a una falta de ácido gástrico. En casos poco frecuentes, la persona vomita grandes cantidades de sangre (hematemesis) o evacúa heces de color negro alquitranado (melena). Cuando el adenocarcinoma está avanzado, el médico detectar una masa al palpar el abdomen.

Incluso en etapas iniciales, un adenocarcinoma pequeño puede diseminarse (metastatizar) a sitios distantes. La extensión del tumor puede causar aumento de tamaño del hígado, coloración amarilla de la piel y del blanco de los ojos (ictericia), acumulación de líquidos e hinchazón en la cavidad abdominal (ascitis) y nódulos linfáticos inflamados. La extensión del cáncer también puede afectar a los huesos, dando lugar a fracturas óseas.

Diagnóstico

La endoscopia (un examen en el que se utiliza un tubo flexible para observar el interior del tubo digestivo) es el mejor método diagnóstico. Permite al médico ver el estómago directamente, comprobar o descartar la presencia de Helicobacter pylori y extraer muestras de tejido para examinarlas al microscopio (biopsia). La exploración radiológica con contraste de bario se usa con menor frecuencia, porque raramente revela la existencia de tumores malignos en fase inicial y no permite realizar biopsias.

Si se detecta un cáncer, se suele realizar una tomografia computarizada (TC) del tórax y el abdomen para determinar la diseminación del tumor hacia otros órganos. Si la TC no muestra diseminación del tumor, los médicos suelen realizar una ecografía endoscópica (que muestra el revestimiento del conducto digestivo con mayor claridad porque la sonda se instala en el extremo del endoscopio) para determinar la profundidad del tumor y la afectación de los ganglios linfáticos próximos.

Pronóstico y tratamiento

Menos del 5 al 15% de las personas con adenocarcinoma de estómago viven más de 5 años. El cáncer tiende a expandirse rápidamente a otras zonas. Si el cáncer se limita al estómago, normalmente se realiza una cirugía para intentar curarlo. La extirpación de la totalidad del tumor antes de que se haya diseminado ofrece la única esperanza de curación. Se elimina la mayor parte o la totalidad del estómago y los ganglios linfáticos adyacentes. El pronóstico es bueno en los casos en que el cáncer no ha penetrado muy profundamente en las paredes del estómago. En tales casos, pueden sobrevivir durante 5 años hasta el 80% de las personas. Sin embargo, en Estados Unidos, los resultados de la cirugía suelen ser poco satisfactorios porque la mayoría de los operados presentan un cáncer extendido en el momento del diagnóstico. En Japón, donde el cáncer de estómago es muy frecuente, se efectúan programas masivos de cribado para tratar de descubrir el cáncer precozmente, con la finalidad de aumentar las probabilidades de curación. La quimioterapia y radioterapia son útiles en ciertas circunstancias.

Si el cáncer se ha extendido fuera del estómago, la intervención quirúrgica no puede curar la enfermedad, pero a veces se usa para aliviar los síntomas. Por ejemplo, si el paso de los alimentos está obstruido en la parte final del estómago, una cirugía derivativa, en la que se hace una conexión alternativa entre el estómago y el intestino delgado, permite el paso de los alimentos. Esta conexión alivia los síntomas de dolor por obstrucción y los vómitos, por lo menos durante un tiempo. La terapia combinada de quimioterapia y radioterapia también puede ayudar a aliviar los síntomas, pero no a aumentar la supervivencia de los afectados más allá de los 5 años.

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