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Introducción al calcio

Por James L. Lewis, III, MD

En torno al 99% del calcio del organismo se almacena en los huesos, pero también se encuentra en las células (sobre todo, en las células musculares) y en la sangre. El calcio es esencial para:

  • La formación de huesos y dientes

  • La contracción muscular

  • El funcionamiento normal de muchas enzimas

  • La coagulación sanguínea

  • Un ritmo cardíaco normal

El organismo controla con precisión la cantidad de calcio presente en las células y en la sangre. El organismo desplaza el calcio desde los huesos a la sangre, según sea necesario, con el fin de mantener una concentración constante de calcio en la sangre. Si no se ingiere suficiente calcio, se obtiene de los huesos y estos se debilitan (hipocalcemia, ver ver Hipocalcemia (concentración baja de calcio en la sangre)) hasta el extremo de dar lugar a osteoporosis. Para mantener una concentración adecuada de calcio en la sangre sin debilitar los huesos, se debe consumir un mínimo de entre 1000 y 1500 mg de calcio al día. La concentración de calcio en la sangre está regulada en su mayor parte por dos hormonas: la hormona paratiroidea y la calcitonina.

La hormona paratiroidea la producen las cuatro glándulas paratiroideas situadas alrededor de la glándula tiroidea, en el cuello. Cuando la concentración de calcio en la sangre disminuye, las glándulas paratiroideas producen más hormona paratiroidea, pero si esta concentración aumenta (hipercalcemia, ver ver Hipercalcemia (concentración alta de calcio en la sangre)), las glándulas paratiroideas producen menos hormona. La hormona paratiroidea actúa de la siguiente forma:

  • Estimula a los huesos para que liberen calcio en la sangre

  • Provoca que los riñones eliminen menos calcio en la orina

  • Estimula al tubo digestivo para que absorba una cantidad mayor de calcio

  • Provoca que los riñones activen la vitamina D, lo que permite que el tubo digestivo absorba más calcio

La calcitonina la producen las células de la glándula tiroidea; reduce la concentración de calcio en la sangre, haciendo más lenta su liberación desde los huesos, pero solo levemente.