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Bocio

(Bocio simple no tóxico; bocio eutiroideo)

Por Jerome M. Hershman, MD

El bocio es el agrandamiento no canceroso (benigno) de la glándula tiroidea.

  • Es consecuencia de la falta de yodo en la alimentación o de la ingestión de determinadas sustancias o fármacos.

  • No suele haber síntomas.

  • Se efectúan análisis de sangre que permiten determinar el funcionamiento de la glándula tiroidea.

  • El tratamiento está dirigido a la causa de la hipertrofia, y en ocasiones es necesario realizar una cirugía para extirpar parte de la glándula.

La causa más frecuente de bocio en la mayor parte del mundo es:

  • Una alimentación que no contiene suficiente yodo

La glándula tiroidea necesita yodo para producir hormonas tiroideas. Si no hay suficiente yodo, la glándula tiroidea se agranda en un intento de compensar esta carencia. Pero en los países desarrollados, casi todas las sales están enriquecidas con yodo, por lo que el déficit de este mineral no suele ser la causa del bocio.

Otras causas de bocio incluyen:

  • El uso de ciertos medicamentos (como la amiodarona o el litio)

  • Consumir ciertos alimentos en cantidades excesivas (como la yuca, el brócoli, la coliflor y la col)

A veces, el bocio aparece de forma temporal durante la pubertad, el embarazo o la menopausia.

Si se padece bocio, la glándula tiroidea produce cantidades normales de hormonas tiroideas, por lo que no se tiene hipotiroidismo (ver Hipotiroidismo) ni hipertiroidismo (ver Hipertiroidismo).

La glándula tiroidea también puede agrandarse si se inflama (tiroiditis, como la tiroiditis de Hashimoto, ver Tiroiditis de Hashimoto) o si se desarrolla cáncer tiroideo (ver Cáncer tiroideo (cáncer de tiroides)). El agrandamiento de la glándula tiroidea causado por una inflamación o por un cáncer no se considera bocio.

Síntomas

Se siente hinchazón en la base del cuello, sin ningún otro síntoma. A veces, el bocio comprime los tejidos adyacentes y provoca tos, ronquera o dificultad para respirar o para tragar. En presencia de tiroiditis, la glándula suele ser dolorosa y sensible al tacto.

Diagnóstico

Se suelen efectuar análisis de sangre que permiten determinar el funcionamiento de la glándula tiroidea (pruebas funcionales tiroideas, ver Pruebas de función tiroidea). Se miden las concentraciones sanguíneas de las hormonas tiroideas tiroxina (T4, o tetrayodotironina) y triyodotironina (T3), así como de la hormona estimulante del tiroides (TSH). En ocasiones, se estudia la existencia de anticuerpos que atacan a la glándula tiroidea (anticuerpos antitiroideos) en la sangre, que son un signo de inflamación de dicha glándula.

También se realiza una prueba de absorción de yodo radiactivo y una gammagrafía tiroidea. En estas pruebas se ingiere (o se inyecta) una pequeña cantidad de yodo radiactivo, que se acumula en la glándula tiroidea. El equipo revela la cantidad de yodo acumulado y una gammacámara (cámara gamma), que detecta la radiación, genera una imagen de la glándula. De esta forma, se pueden observar anomalías físicas en la glándula, que pueden indicar enfermedad de Graves, nódulos o tiroiditis.

Tratamiento

El tratamiento depende del tamaño y de la causa del bocio.

En las zonas geográficas en que hay déficit de yodo, se administran suplementos de yodo. Se puede añadir yodo a la sal, al agua o a los cultivos para suplir la carencia de yodo en la zona, y se debe dejar de comer alimentos que inhiban la producción de hormonas tiroideas.

Si no está causado por la alimentación, en algunos casos se puede administrar tiroxina I, ya que bloquea la producción de TSH y reduce el tamaño del bocio.

Si el bocio es muy grande, puede ser necesario extirpar quirúrgicamente parte de la glándula tiroidea o administrar yodo radiactivo a fin de reducir el tamaño de la glándula lo suficiente para que no interfiera en la respiración ni en la deglución, o para corregir problemas estéticos.