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Hipotiroidismo

Por Jerome M. Hershman, MD

El hipotiroidismo es una hipoactividad de la glándula tiroidea que implica la producción inadecuada de hormonas tiroideas y una ralentización de las funciones vitales del organismo.

  • Las expresiones faciales aparecen embotadas, la voz es ronca y la dicción es lenta; los párpados están caídos y los ojos y la cara se hinchan.

  • Por lo general, para confirmar el diagnóstico, basta con un análisis de sangre.

  • La mayoría de las personas con hipotiroidismo necesitan tomar hormona tiroidea de por vida.

El hipotiroidismo es frecuente, sobre todo, en las personas mayores y, especialmente, en las mujeres. Afecta a alrededor del 10% de las mujeres mayores, aunque puede ocurrir a cualquier edad. Cuando el hipotiroidismo es muy grave, se denomina mixedema.

Causas

El hipotiroidismo puede ser:

  • Primario

  • Secundario

El hipotiroidismo primario es resultado de un trastorno de la propia glándula tiroidea. La causa más frecuente es:

  • Tiroiditis de Hashimoto (ver Tiroiditis de Hashimoto): el hipotiroidismo se desarrolla a medida que la glándula tiroides se destruye gradualmente.

Otras causas de hipotiroidismo primario incluyen:

  • Inflamación de la glándula tiroidea

  • Tratamiento del hipertiroidismo o del cáncer tiroideo (cáncer de tiroides)

  • Falta de yodo

La Inflamación de la glándula tiroidea puede causar hipotiroidismo temporal. La tiroiditis subaguda (ver Tiroiditis subaguda) está causada probablemente por una infección. La inflamación autoinmunitaria que se produce después del parto (tiroiditis linfocítica asintomática, ver Tiroiditis linfocítica asintomática) es otra de las causas. El hipotiroidismo es temporal porque no hay destrucción de la glándula tiroidea.

El tratamiento del hipertiroidismo o del cáncer tiroideo puede causar hipotiroidismo porque el yodo radiactivo o los fármacos utilizados en el tratamiento afectan a la capacidad del organismo para producir hormonas tiroideas (ver Tratamiento farmacológico). La extirpación quirúrgica de la glándula tiroidea conduce a una falta de producción de la hormona tiroidea (ver Cáncer tiroideo (cáncer de tiroides)).

La causa más frecuente de hipotiroidismo en muchos países en vías de desarrollo es la carencia crónica de yodo en la dieta. Sin embargo, esta carencia es una causa poco frecuente en los países desarrollados, porque el yodo se añade a la sal de mesa y se utiliza también para esterilizar las ubres del ganado vacuno, por lo que se encuentra presente en los productos lácteos. Otras causas poco frecuentes de hipotiroidismo son algunos trastornos hereditarios en los que una anomalía enzimática de las células tiroideas impide que la glándula produzca o segregue una cantidad suficiente de hormonas tiroideas.

El hipotiroidismo secundario aparece cuando la hipófisis deja de segregar una cantidad suficiente de hormona estimulante del tiroides (TSH o tirotropina), necesaria para la estimulación normal de esta glándula. El hipotiroidismo secundario es mucho menos habitual que el primario.

Síntomas

El déficit de hormonas tiroideas provoca que las funciones corporales se ralenticen. Los síntomas son sutiles y aparecen de forma gradual; Algunos de ellos pueden confundirse con los de una depresión, sobre todo en las personas mayores.

  • Las expresiones faciales resultan apagadas.

  • La voz es ronca y el habla es lenta.

  • Los párpados se inclinan.

  • Los ojos y la cara se hinchan.

  • El cabello se vuelve ralo, áspero y seco.

  • La piel adquiere una apariencia áspera, seca, escamosa y gruesa.

Se suele aumentar de peso, sufrir estreñimiento y ser incapaz de tolerar el frío. En algunos casos, aparece síndrome del túnel carpiano, con hormigueo o dolor en las manos (ver Síndrome del túnel carpiano). El pulso se vuelve más lento, las palmas de las manos y las plantas de los pies adquieren un color ligeramente anaranjado (carotenemia) y la parte lateral de las cejas desciende progresivamente. Algunas personas, sobre todo las mayores, muestran confusión, se vuelven olvidadizas o manifiestan signos de demencia que pueden confundirse fácilmente con la enfermedad de Alzheimer u otras formas de demencia.

Sin tratamiento, el hipotiroidismo termina causando anemia, descenso de la temperatura corporal e insuficiencia cardíaca. La situación puede evolucionar hacia confusión, estupor o coma (coma mixedematoso). El coma mixedematoso es una complicación potencialmente mortal en la que la respiración se ralentiza, aparecen convulsiones y el flujo sanguíneo cerebral disminuye. El coma mixedematoso puede desencadenarse a partir del hipotiroidismo cuando el organismo se ve sometido a determinadas situaciones, como la exposición al frío, una infección, traumatismos, cirugía y fármacos como los sedantes que debilitan la funcionalidad cerebral.

Diagnóstico

Por lo general, el hipotiroidismo puede diagnosticarse mediante un análisis sencillo de sangre: la medición de la TSH. Si la glándula tiroidea es hipoactiva, la concentración de TSH es elevada.

En los casos poco frecuentes de hipotiroidismo por secreción inadecuada de TSH, es necesario efectuar un segundo análisis de sangre. En este, se mide la concentración de la hormona tiroidea T4 (tiroxina o tetrayodotironina). Un valor bajo confirma el diagnóstico de hipotiroidismo.

Cribado

Muchos expertos sugieren que se deben medir las concentraciones de TSH en todas las personas mayores de 60 años, tengan síntomas o no. Se recomienda realizar este análisis porque el hipotiroidismo es muy frecuente a edad avanzada, pero aún así resulta muy difícil distinguirlo, en las fases leves, de otros trastornos que afectan a las personas en esta franja de edad.

Tratamiento

El tratamiento implica suplir el déficit de hormona tiroidea escogiendo una de entre varias preparaciones orales. La T4 sintética es la forma preferida. Otra forma es la hormona tiroidea desecada (seca), que se obtiene de las glándulas tiroideas de los animales. En general, la hormona desecada es menos satisfactoria que la T4 sintética, porque el contenido de hormonas tiroideas presente en cada comprimido es variable. En caso de urgencia, como ocurre en el coma mixedematoso, se administran T4 sintética, T3 (triyodotironina), o ambas, por vía intravenosa.

El tratamiento comienza con pequeñas dosis de hormona tiroidea, ya que una dosis demasiado alta puede producir efectos secundarios graves, aunque las dosis altas pueden llegar a resultar necesarias. La dosis inicial y la tasa de aumento son especialmente pequeñas a edad avanzada, ya que el riesgo de padecer efectos secundarios es mayor. La dosis se aumenta de forma gradual hasta que la concentración de la TSH en la sangre vuelvan a normalizarse. Las dosis deben ajustarse durante el embarazo.

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