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Síndrome de la silla turca vacía

Por Ian M. Chapman, MBBS, PhD, University of Adelaide, Royal Adelaide Hospital

En el síndrome de la silla turca vacía, la silla turca (estructura ósea situada en la base del cerebro, que aloja la hipófisis) aumenta de tamaño, pero la hipófisis permanece normal o incluso disminuye.

Este síndrome se debe a un defecto en la barrera tisular que, en condiciones normales, mantiene el líquido cefalorraquídeo que rodea el cerebro separado de la silla turca. Como resultado, este líquido ejerce una gran presión sobre la hipófisis y sobre las paredes de la silla turca. Esta última aumenta de tamaño y la hipófisis disminuye.

El síndrome de la silla turca vacía se produce con más frecuencia en mujeres de mediana edad que padecen sobrepeso e hipertensión. En menos ocasiones, el trastorno aparece tras una intervención quirúrgica de la hipófisis (glándula pituitaria), tras radioterapia o tras el infarto (muerte) de un tumor hipofisario.

Puede que este síndrome no produzca ningún síntoma, y solo en contadas ocasiones produce síntomas graves. En alrededor de la mitad de los casos se tienen cefaleas y, en ocasiones, también hipertensión arterial. En contadas ocasiones, se ha observado fuga de líquido cefalorraquídeo a través de la nariz o alteraciones visuales.

El síndrome de la silla turca vacía se diagnostica mediante la realización de una tomografía computarizada (TC) o de una resonancia magnética nuclear (RMN). La función de la hipófisis se comprueba mediante la medición de los niveles de hormonas en la sangre para descartar el exceso o deficiencia de estas. Pero la función pituitaria es casi siempre normal.

El tratamiento rara vez es necesario. Se prescribe sólo si la hipófisis produce demasiadas o demasiado pocas hormonas.