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Hipolipidemia

(Hipolipoproteinemia)

Por Anne Carol Goldberg, MD, Washington University School of Medicine

La hipolipidemia consiste en unos niveles inusualmente bajos de lípidos en la sangre (ver Introducción a los trastornos relacionados con el colesterol y con los lípidos).

  • Esta concentración baja se debe a anomalías genéticas poco frecuentes o a otros trastornos.

  • Estas anomalías genéticas suelen provocar heces grasas, un retraso del crecimiento y discapacidad mental.

  • Algunas de estas anomalías se tratan con suplementos de grasas, de vitamina E y de otras vitaminas.

La concentración baja de lípidos no suele originar ningún problema, pero puede indicar la presencia de otro trastorno. Por ejemplo, un nivel bajo de colesterol puede indicar hiperactividad de la glándula tiroidea (hipertiroidismo), anemia, desnutrición, cáncer, infección crónica o absorción reducida de nutrientes en el tubo digestivo (malabsorción). Por lo tanto, puede ser necesario realizar evaluaciones complementarias cuando el valor del colesterol total es inferior a 120 mg/dL o si el colesterol de las lipoproteínas de baja densidad (LDL) está por debajo de 50 mg/dL. Algunos trastornos hereditarios poco frecuentes, como la abetalipoproteinemia y la hipoalfalipoproteinemia, provocan que los niveles de lípidos sean lo bastante bajos como para tener consecuencias graves.

En la abetalipoproteinemia (síndrome de Bassen-Kornzweig) no existe apenas colesterol de las LDL, por lo que el organismo no puede producir quilomicrones. En consecuencia, la absorción de grasas y de vitaminas liposolubles se ve muy afectada. Los primeros síntomas se desarrollan durante la infancia. El crecimiento es lento. Las heces contienen una gran cantidad de grasas (un trastorno denominado esteatorrea), lo que les da un aspecto oleoso y olor fétido y provoca que floten en el agua. La retina ocular degenera, lo que resulta en ceguera (este trastorno es similar a la retinitis pigmentosa). El sistema nervioso central sufre daños, con pérdida de coordinación (ataxia) y discapacidad intelectual. Aunque la abetalipoproteinemia es una enfermedad incurable, la ingestión de dosis masivas de vitamina E retrasa su desarrollo o el daño que provoca en el sistema nervioso.

En la hipobetalipoproteinemia, la concentración de colesterol de las LDL es muy bajo. Por lo general, no hay síntomas ni requiere tratamiento. En la forma más grave de hipobetalipoproteinemia, apenas hay colesterol de las LDL. Es más probable que exista la enfermedad si los miembros de una misma familia comparten los síntomas. Tanto los síntomas como el tratamiento son semejantes a los de la abetalipoproteinemia.

En la enfermedad por retención de quilomicrones, un trastorno hereditario, el organismo no es capaz de producir quilomicrones. Los niños afectados tienden a presentar síntomas similares a los de la abetalipoproteinemia. El tratamiento consiste en ingerir suplementos de grasas y de vitaminas A, D, E y K.