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Introducción a los trastornos relacionados con el colesterol y con los lípidos

Por Anne Carol Goldberg, MD, Professor of Medicine, Division of Endocrinology, Metabolism and Lipid Research, Department of Medicine, Washington University School of Medicine

Tanto el colesterol como los triglicéridos son importantes grasas (lípidos) de la sangre. El colesterol es un componente esencial de las membranas celulares, de las células cerebrales y nerviosas y de la bilis, que contribuye a la absorción de grasas y de vitaminas liposolubles por parte del organismo. El colesterol permite sintetizar la vitamina D y varias hormonas, como los estrógenos, la testosterona y el cortisol. El organismo puede producir todo el colesterol que necesita, pero también lo obtiene de los alimentos. Los triglicéridos, presentes en los adipocitos (células adiposas), una vez descompuestos, se utilizan para obtener la energía necesaria para llevar a cabo los distintos procesos metabólicos, incluido el crecimiento corporal. Los triglicéridos se producen en el intestino y en el hígado a partir de moléculas de grasa más pequeñas, llamadas ácidos grasos. Algunos tipos de ácidos grasos los produce el propio organismo, mientras que otros se obtienen de los alimentos (ver Grasas).

Las grasas, como el colesterol y los triglicéridos, no pueden circular libremente por la sangre, puesto que el componente fundamental de esta es el agua. Para poder circular por la sangre, deben unirse a proteínas y a otras sustancias formando unas partículas denominadas lipoproteínas.

Existen distintos tipos de lipoproteínas. Cada uno de estos tipos tiene un propósito diferente y se descompone y se excreta de forma ligeramente distinta. Las principales lipoproteínas son los quilomicrones, las lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL), las lipoproteínas de baja densidad (LDL) y las lipoproteínas de alta densidad (HDL). El colesterol transportado por las LDL se denomina colesterol de las LDL (o colesterol LDL), y el transportado por las HDL, colesterol de las HDL (o colesterol HDL).

El organismo regula la concentración de lipoproteínas (y, por lo tanto, los niveles de lípidos) incrementando o disminuyendo la velocidad a la que las produce. El organismo también puede regular la velocidad con que las lipoproteínas entran en el torrente circulatorio o son eliminadas de este.

Los niveles de colesterol y de triglicéridos varían considerablemente de un día a otro. De una medición a otra, la concentración de colesterol puede variar alrededor de un 10%, y la de triglicéridos, hasta un 25%.

Las concentraciones de lípidos pueden ser:

Las concentraciones de lípidos pueden verse alteradas por los cambios que se producen con la edad, por varios trastornos (incluidos algunos hereditarios), por el uso de ciertos fármacos o por el estilo de vida (como una dieta rica en grasas saturadas, la inactividad física o el sobrepeso).

Los valores anómalos de lípidos (en especial, de colesterol) generan problemas a largo plazo, como la ateroesclerosis. Por lo general, los niveles altos de colesterol total (que incluye el colesterol LDL, el HDL y el VLDL), especialmente un nivel alto de colesterol LDL (el «malo») aumentan el riesgo de ateroesclerosis y, por lo tanto, de sufrir un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular. Sin embargo, no todos los tipos de colesterol aumentan este riesgo. Una concentración alta de colesterol HDL (el «bueno») disminuye los riesgos, mientras que un valor bajo los aumenta.

El papel que desempeñan los niveles de triglicéridos respecto a los riesgos de un infarto de miocardio no es tan evidente, pero los niveles muy altos de triglicéridos (superiores a los 500 mg/dL de sangre) aumentan el riesgo de pancreatitis. A partir de los 20 años, deben medirse las concentraciones de colesterol total, de triglicéridos, de colesterol de las LDL y de colesterol de las HDL, en ayunas, por lo menos una vez cada 4-6 años. El conjunto de estas mediciones se denomina perfil lipídico (lipidograma) en ayunas. Los niños deben ser examinados utilizando un perfil lipídico en ayunas entre los 9 y los 11 años de edad (y a los 2 años si tienen un familiar con hiperlipidemia grave o que ha desarrollado una arteriopatía coronaria a una edad temprana).

Lipoproteínas: transportadores lipídicos

Tipo

Origen

Contenido de lípidos

Función

Quilomicrones

Se forman a partir de las grasas presentes en los alimentos que procesa el intestino

En su gran mayoría, triglicéridos

Transportan las grasas digeridas (como los triglicéridos) a las células musculares y a los adipocitos

Lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL)

Se forman en el hígado

Más de la mitad son triglicéridos

Alrededor de 3/4 es colesterol

Transportan los triglicéridos desde el hígado hasta los adipocitos

Lipoproteínas de baja densidad (LDL)

Se forman a partir de las VLDL después de que estas hayan suministrado los triglicéridos a los adipocitos

Más de la mitad es colesterol

Menos del 3/10 son triglicéridos

Transportan el colesterol a diversas células

Lipoproteínas de alta densidad (HDL)

Se forman en el hígado y en el intestino delgado

Alrededor del 25% es colesterol

Alrededor del 3/20 son triglicéridos

Eliminan el colesterol de los tejidos corporales y lo transportan a las células que necesitan colesterol y al hígado para que lo elimine

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