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Hipogammaglobulinemia transitoria de la infancia

Por James Fernandez, MD, PhD, Cleveland Clinic Foundation, Department of Pulmonary, Allergy and Critical Care, The R. J. Fasenmyer Center for Clinical Immunology

En la hipogammaglobulinemia transitoria de la infancia, se retrasa la producción de niveles normales de anticuerpos (inmunoglobulinas) en los niños.

Al nacer, el sistema inmunitario no está desarrollado por completo. La mayoría de las inmunoglobulinas presentes en los bebés son las producidas por la madre, que atraviesan la placenta antes del nacimiento. Las inmunoglobulinas de la madre protegen a los bebés de las infecciones hasta que comienzan a producir las suyas, generalmente hacia los 6 meses de edad. En torno a esta misma edad, la concentración de inmunoglobulinas de la madre empieza a disminuir. Los niños con hipogammaglobulinemia transitoria de la infancia empiezan a producir inmunoglobulinas más tarde. En consecuencia, la concentración de inmunoglobulinas desciende entre los 3 y los 6 meses de edad y vuelve a la normalidad en torno a los 12 o 36 meses. Este trastorno no suele derivar en infecciones graves y no se considera una inmunodeficiencia auténtica. Sin embargo, algunos bebés desarrollan frecuentes infecciones de los senos paranasales, infecciones pulmonares o del tubo digestivo, candidiasis (infección por hongos) y/o meningitis.

Es más frecuente en los bebés prematuros, ya que reciben menos inmunoglobulinas de la madre. Aunque se trata de un trastorno congénito, no es hereditario.

Se realizan análisis de sangre para medir la concentración de inmunoglobulinas y para evaluar la producción de inmunoglobulinas en respuesta a las vacunas. La mayor parte de los bebés que padecen este trastorno producen una cantidad normal de anticuerpos en respuesta a las vacunas que se les administran y a los organismos infecciosos a los que están expuestos. Por lo tanto, no tienen problemas con las infecciones y no necesitan tratamiento. Sin embargo, si los bebés, sobre todo los prematuros, tienen infecciones frecuentes, pueden recetárseles antibióticos para prevenir el desarrollo de infecciones posteriores.

Este trastorno puede durar desde meses hasta algunos años, pero suele curarse sin tratamiento.