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Trasplante de células madre

Por Martin Hertl, MD, PhD, Jack Fraser Smith Chair of Surgery and Director of Solid Organ Transplantation, Rush University Medical Center ; Paul S. Russell, MD, John Homans Distinguished Professor of Surgery;Senior Surgeon, Harvard Medical School;Massachusetts General Hospital

Las células madre (progenitoras) son células no especializadas que dan lugar a otras más especializadas. Estas células se pueden obtener del cordón umbilical de un bebé después de su nacimiento (donado por la madre), de la médula ósea (trasplante de médula ósea) o de la sangre. Como fuente de células, se prefiere la sangre a la médula ósea, ya que el procedimiento de obtención es menos invasivo y el número de células sanguíneas (hemograma) vuelve a la normalidad con más rapidez. Por lo general, las células madre de cordón umbilical solo se utilizan con niños porque la sangre del cordón umbilical no contiene suficientes células madre para su administración en adultos.

El trasplante de células madre puede formar parte del tratamiento de trastornos hemáticos (como la leucemia), algunos tipos de linfoma (incluida la enfermedad de Hodgkin), la anemia aplásica, la talasemia, la anemia de células falciformes (anemia depranocítica o drepanocitosis) y algunos trastornos metabólicos o inmunodeficiencias congénitas (como la enfermedad granulomatosa crónica). También se pueden trasplantar células madre a personas que han recibido dosis altas de quimioterapia o de radioterapia para tratar ciertos tipos de cáncer, como el cáncer de mama. Tales tratamientos destruyen la médula ósea, que es la que produce células madre. De vez en cuando, se utilizan trasplantes de estas células para tratar cánceres de órganos, como el cáncer de mama o el neuroblastoma (un cáncer frecuente en la infancia que se origina en el tejido nervioso).

Alrededor de entre el 30 y el 40% de las personas que padecían linfoma y entre el 20 y el 50% de las que padecían leucemia se mantienen sin cáncer tras un trasplante de células madre. Además, este procedimiento prolonga la vida en pacientes con mieloma múltiple, aunque es menos eficaz en el cáncer de mama.

Las células madre pueden ser células de la propia persona (trasplante autólogo, autotrasplante) o provenir de un donante (trasplante alogénico, alotrasplante).

Si los pacientes con cáncer reciben sus propias células madre, estas deben recolectarse antes de la quimioterapia o de la radioterapia, ya que estos procedimientos pueden dañarlas. Las células se vuelven a inyectar en el organismo después del tratamiento. Si las células madre proceden de un donante, el receptor debe tomar medicamentos que inhiben el sistema inmunitario (inmunosupresores) antes del trasplante de las células.

También se pueden obtener de la sangre de personas adultas durante un procedimiento ambulatorio. Primero se administra al donante un fármaco que induce a la médula ósea a que libere más células madre al torrente sanguíneo. A continuación, se extrae sangre con ayuda de un catéter insertado en un brazo y se la hace circular por una máquina que separa de ella las células madre. El resto de la sangre se devuelve al donante mediante un catéter introducido en el otro brazo. Por lo general, se requieren unas 6 sesiones de entre 2 y 4 horas cada una a lo largo de varios días para obtener una cantidad suficiente de células madre. Estas se pueden conservar congeladas para su uso posterior.

En el trasplante de médula ósea, se aplica anestesia general o local al donante. Después, se extrae la médula del hueso de la cadera con una jeringa, lo que dura aproximadamente una hora.

Las células madre obtenidas se inyectan en la vena del receptor a lo largo de 1 o 2 horas. Estas células inyectadas migran hacia los huesos del receptor y comienzan a multiplicarse en ellos y a producir células sanguíneas.

Complicaciones

El trasplante de células madre es peligroso porque la quimioterapia y la radioterapia han destruido los glóbulos blancos (leucocitos) del receptor o provocado que su número disminuya. Como resultado, el riesgo de infección es muy elevado durante aproximadamente 2 o 3 semanas, hasta que las células madre donadas son capaces de producir suficientes glóbulos blancos (leucocitos) para proteger al organismo contra las infecciones. Los receptores toman fármacos que estimulan la producción de células sanguíneas, además de medicamentos antimicrobianos para prevenir las infecciones.

Otro problema consiste en que la nueva médula ósea obtenida de otra persona puede producir células que atacan a las células del receptor, lo que causa la enfermedad de injerto contra huésped (ver Complicaciones después del trasplante). Esta enfermedad causa la muerte de aproximadamente el 20 al 40% de las personas que la desarrollan. Además, el trastorno original puede recidivar.

El riesgo de infección se puede reducir manteniendo al receptor aislado durante cierto tiempo (hasta que las células trasplantadas empiecen a producir células sanguíneas). Durante este tiempo, todos aquellos que entren en la habitación del receptor deben usar máscaras y batas y lavarse las manos cuidadosamente. El receptor recibe factores de crecimiento, que estimulan la producción de células sanguíneas, además de medicamentos antimicrobianos para reducir el riesgo de infección. Si las células madre vinieron de otro donante, el receptor debe tomar inmunosupresores después del trasplante con el fin de prevenir el rechazo y la enfermedad de injerto contra huésped.

Los receptores de un trasplante de células madre suelen permanecer en el hospital durante 1 o 2 meses. Después de salir del hospital, es necesario seguir acudiendo cada cierto tiempo a las visitas de control. La mayoría de las personas tardan por lo menos un año en recuperarse.

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