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Trasplante de otros tejidos

Por Martin Hertl, MD, PhD, Jack Fraser Smith Chair of Surgery and Director of Solid Organ Transplantation, Rush University Medical Center ; Paul S. Russell, MD, John Homans Distinguished Professor of Surgery;Senior Surgeon, Harvard Medical School;Massachusetts General Hospital

Piel

Los injertos de piel se realizan en personas que han perdido grandes extensiones de piel como consecuencia, por ejemplo, de quemaduras extensas. Esta intervención es más eficaz cuando se obtiene piel sana de una parte del cuerpo y se injerta en otra parte. Cuando esto no es posible, se utiliza la piel de un donante o incluso de animales (cerdos, por ejemplo) como medida temporal. Estos injertos duran muy poco tiempo, pero ofrecen una protección transitoria hasta que crezca piel normal que pueda reemplazarlos.

La cantidad de piel disponible para un injerto se puede aumentar sembrando pequeños fragmentos de piel en un cultivo de tejidos o realizando numerosos cortes pequeños en la piel injertada, de modo que pueda estirarse y cubrir una zona mucho más extensa.

Cartílago

El cartílago se suele utilizar para reparar defectos congénitos en las orejas o en la nariz de los niños. También se puede usar en adultos para reparar articulaciones dañadas a consecuencia de una lesión o de la artritis.

El cartílago se puede trasplantar con éxito sin necesidad de administrar inmunosupresores que inhiban el sistema inmunitario del receptor. El sistema inmunitario del organismo ataca al cartílago trasplantado con mucha menos intensidad que a otros tejidos.

Las córneas

Por lo general, las córneas, las cúpulas transparentes situadas en la superficie de los ojos, se trasplantan con éxito sin necesidad de administrar inmunosupresores (ver Queratoplastia).

Hueso

Se puede utilizar hueso de una parte del cuerpo para reemplazar el hueso de otra parte, por ejemplo, reponer el hueso que se haya podido extraer durante una intervención quirúrgica en el tratamiento del cáncer óseo.

El hueso trasplantado de una persona a otra perdura muy poco tiempo, pero estimula el crecimiento de hueso nuevo, estabiliza la zona hasta que eso ocurra y proporciona un armazón que servirá de marco al hueso que se forme. No es necesario administrar inmunosupresores tras un trasplante óseo.

Más de un tejido

Algunos trasplantes incluyen más de un tejido (se denominan trasplante de tejido compuesto, como los trasplantes de mano, de brazo o de cara). Este trasplante pueden incluir piel, músculo y hueso, además de los tejidos que conectan y dan soporte a estas estructuras. Es un tipo de trasplante controvertido, ya que no suele ser necesario para proteger la vida ni tampoco la prolonga, aunque puede mejorar su calidad en gran medida. Además, son muy caros, requieren muchos recursos y pueden dar lugar a infecciones mortales. No se les considera atención médica habitual.

La calidad del funcionamiento de las partes trasplantadas varía mucho, pero, por ejemplo, algunos receptores de un trasplante de mano consiguen utilizarla para realizar las actividades diarias habituales.

Sin embargo, es necesario administrar inmunosupresores después del trasplante.

Otros tejidos

En la enfermedad de Parkinson, transplantar tejido de las glándulas suprarrenales al cerebro de la misma persona alivia los síntomas, al igual que trasplantar tejido cerebral procedente de fetos abortados. Sin embargo, el uso de tejido procedente de esta última fuente es objeto de controversia.

Trasplantar el timo obtenido de mortinatos a niños que nacen sin esta glándula (un trastorno denominado síndrome de DiGeorge) puede ayudar a restaurar su sistema inmunitario. Cuando se carece de timo, el sistema inmunitario es deficiente porque los glóbulos blancos (leucocitos), que son parte vital de la defensa del sistema inmunitario contra las sustancias extrañas, maduran en esta glándula. Sin embargo, el nuevo timo puede producir células que atacan a las células del receptor, lo que causa la enfermedad de injerto contra huésped.

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