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Trasplante pancreático

Por Martin Hertl, MD, PhD, Jack Fraser Smith Chair of Surgery and Director of Solid Organ Transplantation, Rush University Medical Center ; Paul S. Russell, MD, John Homans Distinguished Professor of Surgery;Senior Surgeon, Harvard Medical School;Massachusetts General Hospital

El trasplante de páncreas está indicado en personas con diabetes cuyo páncreas no puede producir insulina. Más del 80% de las personas diabéticas que reciben un trasplante de páncreas vuelve a tener concentraciones normales de azúcar en sangre después de la intervención, por lo que ya no necesitan insulina; en cambio, deben tomar inmunosupresores, con el consiguiente riesgo de infecciones y de otros efectos secundarios. Dado que la insulina inyectable es un tratamiento seguro y razonablemente eficaz para la diabetes, querer liberarse de las inyecciones constantes de insulina no se considera una razón suficiente para este tipo de trasplante. Por ello, solo está indicado en personas con diabetes que también presentan insuficiencia renal o en caso de que no puedan mantener la concentración de azúcar en sangre dentro de un intervalo aceptable, especialmente si no detectan el momento en que su nivel de azúcar en sangre ha bajado demasiado. (En ocasiones, cuando la concentración de azúcar en sangre es demasiado baja durante demasiado tiempo, los órganos, incluido el cerebro, se lesionan de forma permanente.) En general, más del 90% de los receptores de un trasplante pancreático reciben un trasplante renal al mismo tiempo. El trasplante de riñón requiere cirugía abdominal y la administración de inmunosupresores con posterioridad, por lo que trasplantar un páncreas al mismo tiempo supone pocos riesgos más.

El trasplante de páncreas puede beneficiar a las personas que, a pesar de tomar insulina, siguen teniendo concentraciones altas de azúcar en sangre y cuyos niveles de azúcar se vuelven peligrosamente bajos después de tomar insulina.

Este procedimiento es una intervención quirúrgica mayor, que requiere una larga incisión en el abdomen y la aplicación de anestesia general. El páncreas del receptor no se extirpa. La intervención suele durar unas 3 horas y la estancia hospitalaria oscila entre 1 y 3 semanas.