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Trasplante pulmonar y de corazón y pulmón

Por Martin Hertl, MD, PhD, Jack Fraser Smith Chair of Surgery and Director of Solid Organ Transplantation, Rush University Medical Center ; Paul S. Russell, MD, John Homans Distinguished Professor of Surgery;Senior Surgeon, Harvard Medical School;Massachusetts General Hospital

El trasplante de pulmón es adecuado cuando este órgano ha dejado de funcionar. La mayoría de los receptores padecen enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) grave, fibrosis pulmonar idiopática, fibrosis quística, déficit de la alfa1-antitripsina o hipertensión pulmonar primaria. Por lo general, se trasplanta un pulmón, pero también se pueden trasplantar los dos. Cuando una afección pulmonar también ha lesionado el corazón, se pueden trasplantar al mismo tiempo uno o ambos pulmones y el corazón. Dado que es difícil conservar un pulmón para un trasplante, este se debe realizar lo más pronto posible después de haberse obtenido la donación.

Más del 80% de los receptores de un trasplante pulmonar sobreviven por lo menos un año.

Los trasplantes de pulmón pueden provenir de un donante vivo o de alguien que acabe de fallecer. Los donantes vivos no pueden donar más de un pulmón entero; normalmente solo donan un lóbulo. Cuando el donante ha fallecido, se pueden trasplantar los dos pulmones o el corazón y los pulmones.

El pulmón o los pulmones del receptor se extraen a través de una incisión en el tórax y se reemplazan por los del donante. Los vasos sanguíneos que entran y salen de los pulmones (las arterias y las venas pulmonares) y las vías respiratorias principales (los bronquios) se conectan al pulmón o los pulmones trasplantados. La operación dura entre 4 y 8 horas si se trasplanta un solo pulmón, y entre 6 y 12 horas si se trasplantan ambos. El corazón y los pulmones pueden trasplantarse al mismo tiempo. La permanencia en el hospital después de estas intervenciones oscila entre 7 y 14 días.

Complicaciones

El riesgo de infección es alto porque los pulmones están expuestos constantemente al aire, que contiene bacterias y otros microorganismos causantes de enfermedades. En ocasiones, la zona en la que se conecta la vía respiratoria cicatriza mal. La formación de tejido cicatricial produce un angostamiento de la vía respiratoria, lo que reduce el flujo de aire y dificulta la respiración. El tratamiento de esta complicación consiste en ensanchar (dilatar) las vías respiratorias, por ejemplo, colocando un stent (tubo de malla de alambre) en las vías respiratorias para mantenerlas abiertas.

El rechazo de un trasplante de pulmón puede ser difícil de detectar, evaluar y tratar. La mayoría de los receptores de trasplantes pulmonares presentan algún síntoma de rechazo durante el primer mes posterior al trasplante, algunos de los cuales son fiebre, disnea, tos y fatiga. Esta última se debe a que el pulmón trasplantado no puede proporcionar suficiente oxígeno para suministrar al organismo. En fases posteriores, la formación de tejido cicatricial en las vías respiratorias de pequeño calibre puede provocar que se bloqueen de forma gradual, lo que indicaría un posible rechazo progresivo.