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Síndrome metabólico

Por Adrienne Youdim, MD, Associate Professor of Medicine;Associate Professor of Medicine, David Geffen School of Medicine at UCLA;Cedars Sinai Medical Center

El síndrome metabólico (también denominado síndrome X o síndrome de resistencia a la insulina) se caracteriza por un gran perímetro de la cintura (por el exceso de grasa abdominal), hipertensión, resistencia a los efectos de la insulina (resistencia a la insulina) o diabetes, y concentraciones anómalas de colesterol y de otros lípidos en sangre (dislipidemia).

  • El exceso de grasa abdominal aumenta el riesgo de hipertensión arterial, enfermedad arterial coronaria y diabetes de tipo 2.

  • Los médicos miden el perímetro de la cintura, la presión arterial y los niveles de azúcar y de grasa (lípidos) en sangre en ayunas.

  • El ejercicio, los cambios en los hábitos alimenticios, las técnicas conductuales y los medicamentos ayudan a perder peso.

  • La diabetes, la hipertensión arterial y la alteración en los niveles de colesterol y de lípidos en sangre reciben el tratamiento adecuado.

En los países desarrollados, el síndrome metabólico es un problema grave. En Estados Unidos lo presentan más del 40% de las personas mayores de 50 años. Incluso los niños y los adolescentes pueden desarrollar el síndrome metabólico, aunque no se conoce con precisión su incidencia en este segmento de población.

Es más probable que aparezca síndrome metabólico en las personas que almacenan el exceso de grasa en el abdomen (forma de manzana) que en quienes lo almacenan en torno a las caderas (forma de pera). Las siguientes personas tienden a almacenar el exceso de grasa en el abdomen:

  • La mayoría de los hombres

  • Las mujeres después de la menopausia

Almacenar el exceso de grasa en el abdomen aumenta el riesgo de sufrir alguno de estos trastornos:

  • Arteriopatía coronaria

  • Hipertensión arterial

  • Diabetes de tipo 2

  • Alteraciones en las concentraciones de grasas, incluido el colesterol, en sangre (dislipidemia)

  • Hígado graso

  • Gota

  • Síndrome del ovario poliquístico (en mujeres)

  • Nefropatía crónica

  • Apnea obstructiva del sueño

  • Disfunción eréctil (en hombres)

El síndrome metabólico es, por sí mismo, asintomático.

Diagnóstico

El perímetro de la cintura debe medirse en todas las personas, porque incluso las que no tienen sobrepeso o parecen delgadas pueden almacenar un exceso de grasa en el abdomen. Cuanto mayor es la circunferencia de la cintura, mayor es el riesgo de síndrome metabólico y sus complicaciones. El riesgo es sustancialmente mayor si sobrepasan las siguientes medidas:

  • 79 cm en las mujeres de ascendencia caucásica

  • 72 cm en las mujeres de ascendencia indo-asiática

  • 93 cm en los hombres de ascendencia caucásica

  • 78 cm en los hombres indo-asiáticos

Si el perímetro de la cintura es grande, los médicos deben medir la presión arterial y los niveles de azúcar y de grasas en sangre en ayunas. Los niveles de azúcar y grasas en la sangre a menudo son anómalos.

El síndrome metabólico se diagnostica cuando el perímetro de la cintura es igual o superior a 102 cm en los hombres, e igual o superior a 88 cm en las mujeres (lo que indica un exceso de grasa en el abdomen), y cuando las personas tienen o están en tratamiento de dos o más de los siguientes trastornos:

  • Nivel de azúcar en sangre igual o superior a 100 mg/dL (miligramos por decilitro) en ayunas

  • Presión arterial de 130/80 mm Hg (milímetros de mercurio) como mínimo

  • Nivel de triglicéridos (una grasa) en sangre igual o superior a 150 mg/dL en ayunas

  • Nivel de lipoproteínas de alta densidad (HDL, el colesterol bueno) inferior a 40 mg/dL para los hombres e inferior a los 50 mg/dL para las mujeres

Tratamiento

El tratamiento inicial consiste en ejercicio y cambios en los hábitos alimenticios. Cada uno de los trastornos del síndrome debe tratarse farmacológicamente si es necesario.

Si las personas tienen diabetes o un nivel elevado de azúcar en sangre, son adecuados los medicamentos que aumentan la sensibilidad del organismo a la insulina, como la metformina o las tiazolidinedionas o glitazonas (por ejemplo, la rosiglitazona o la pioglitazona). Además, el ejercicio es importante para las personas con diabetes, ya que permite al organismo utilizar el azúcar en sangre de manera más eficiente y a menudo ayuda a rebajar su nivel.

La hipertensión y los niveles anormales de grasas en la sangre también deben recibir el tratamiento adecuado. Si es necesario, se administran medicamentos para disminuir la presión arterial (antihipertensivos) o los niveles de lípidos.

También hay que controlar los factores de riesgo de la arteriopatía coronaria, si existen. Por ejemplo, a los fumadores se les aconseja dejar el tabaco.