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Herpes zóster oftálmico

(Herpes zóster oftálmico; varicela zóster oftálmico)

Por Melvin I. Roat, MD, FACS, Jefferson Medical College, Thomas Jefferson University

El herpes zóster oftálmico es la infección ocular provocada por el virus herpes zóster (o virus latente varicela-zóster).

La varicela zóster es el virus causante de la varicela. Una vez la persona se infecta, el virus permanece en una fase latente en las raíces nerviosas. En algunas personas, el virus se reactiva y puede extenderse a la piel, causando el herpes zóster, también llamado culebrilla (ver Herpes zóster). Si se infectan la frente o la nariz, el ojo también se infecta en un 50% de los casos, en el mismo lado que la piel implicada.

La piel de la frente y, a veces, la punta de la nariz, se cubre de pequeñas ampollas rojas, extremadamente dolorosas. La infección del ojo produce dolor, enrojecimiento, sensibilidad a la luz e hinchazón de los párpados. Meses o años después, la córnea infectada puede hincharse, resultar gravemente dañada y desarrollar cicatrices. Es posible que se inflamen las estructuras situadas detrás de la córnea (uveítis), la presión ocular aumente (glaucoma) y la córnea se insensibilice, lo que puede provocar lesiones. La aparición de herpes zóster activo, antecedentes de la erupción característica o la presencia de antiguas cicatrices de una erupción por herpes ayudan al médico a establecer el diagnóstico.

Al igual que con el herpes zóster en cualquier parte del cuerpo, el tratamiento precoz con un fármaco antivírico como aciclovir, valaciclovir o famciclovir (tomados por vía oral) reduce la duración de la erupción dolorosa. Cuando el herpes zóster infecta la cara y pone en peligro el ojo, el tratamiento con un fármaco antivírico reduce el riesgo de complicaciones oculares. También pueden requerirse corticoesteroides, normalmente en colirios, si el ojo está inflamado. Los colirios, como la atropina, se usan para mantener la pupila dilatada, para ayudar a evitar una forma grave de glaucoma y para aliviar el dolor.