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Queratitis herpética

(Queratoconjuntivitis herpética)

Por Melvin I. Roat, MD, FACS, Jefferson Medical College, Thomas Jefferson University

La queratitis herpética es la infección de la córnea causada por el virus del herpes simple.

El virus del herpes simple (que causa el herpes labial o febril, Infecciones por el virus herpes simple) nunca abandona el cuerpo después de una infección inicial (infección primaria). En lugar de eso, el virus permanece en una fase latente en los nervios; a veces, el virus se reactiva y causa más síntomas.

Las infecciones primarias oculares del herpes simple suelen aparecer en niños y causan una queratoconjuntivitis leve. Los síntomas suelen parecerse a los de la conjuntivitis común, por lo que no se diagnostica la infección por herpes simple. La infección se resuelve sin tratamiento. Sin embargo, si la infección se reactiva, puede afectar a la córnea (la capa transparente delante del iris y de la pupila) de forma más intensa y causar síntomas más graves.

Los síntomas de una reactivación incluyen dolor en los ojos, lagrimeo, enrojecimiento, sensación de cuerpo extraño en el ojo y sensibilidad a la luz brillante. En raros casos puede que la infección empeore y la córnea se inflame, produciendo vista borrosa. Cuantas más veces se repita la infección, más probable es que dañe una mayor superficie de la córnea. Si se repite varias veces, pueden producirse úlceras profundas, cicatrices permanentes y pérdida de sensibilidad en la superficie del ojo. El virus del herpes simple también puede provocar el crecimiento de vasos sanguíneos sobre la córnea, que en algunas ocasiones puede conllevar perturbaciones importantes de la vista. Para diagnosticar una infección por herpes simple, el médico examina el ojo con una lámpara de hendidura (ver ¿Qué es una lámpara de hendidura?), y algunas veces toma una muestra de la zona infectada para identificar el virus (cultivo vírico).

El médico puede prescribir un colirio antivírico, como trifluridina o ganciclovir. El aciclovir, otro fármaco antivírico, puede tomarse por vía oral o por vía intravenosa, y el fármaco antivírico valaciclovir también puede tomarse por vía oral. El tratamiento debe iniciarse tan pronto como sea posible. Las infecciones profundas que causan una gran inflamación pueden requerir el uso de colirios con corticoesteroides y colirios que dilaten el ojo, como atropina o escopolamina. De vez en cuando, para ayudar a acelerar la curación, después de anestesiar el ojo, un oftalmólogo puede tener que limpiar cuidadosamente la córnea con un hisopo de algodón muy suave para eliminar las células infectadas y dañadas.