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Queratoplastia

(Trasplante de córnea, injerto de córnea; Queratoplastia penetrante; Queratoplastia endotelial)

Por Melvin I. Roat, MD, FACS, Jefferson Medical College, Thomas Jefferson University

El trasplante de córnea es un tipo de trasplante frecuente y sumamente exitoso. Una córnea con cicatrices, muy dolorosa, perforada, deformada u opaca puede ser reemplazada por otra transparente y sana. Los médicos, utilizando un microscópio quirúrgico, llevan a cabo la intervención, que dura aproximadamente una hora. Las córneas donadas provienen de personas que hayan fallecido recientemente. Se utiliza un anestésico local o general. Se corta la córnea donada hasta alcanzar el tamaño correcto, se extrae la cornea dañada y se sutura en su lugar la córnea donada. El afectado suele regresar a casa ese mismo día. Después del trasplante, deben utilizarse colirios antibióticos durante varias semanas y colirios con corticoesteroides durante varios meses, y debe llevarse un protector ocular, gafas o gafas de sol. La visión no mejora totalmente hasta 6 meses, o incluso 18 meses, después del trasplante.

La córnea rara vez es rechazada porque no posee irrigación sanguínea propia: recibe el oxígeno y otros nutrientes de los tejidos y fluidos vecinos. Los componentes del sistema inmunitario que inician el rechazo en respuesta a una sustancia extraña (determinados glóbulos blancos (leucocitos) y anticuerpos) son transportados por el torrente sanguíneo; por lo tanto, esas células y anticuerpos no llegan a la córnea trasplantada, no encuentran el tejido extraño y no inician el rechazo. Los tejidos con gran irrigación sanguínea tienen muchas más probabilidades de ser rechazados. También pueden ocurrir otros problemas: por ejemplo, el trasplante puede no funcionar bien (es decir, puede volverse opaco y no transparente), puede infectarse, causar glaucoma y desarrollar problemas de incisión. Los trasplantes tienden a ser más exitosos cuando se llevan a cabo por trastornos como queratopatía ampollar, queratocono y ciertas cicatrices corneales, y suelen tener menos éxito cuando se realizan como consecuencia de una lesión corneal por una sustancia química o por radiación.

Trasplante de células madre del limbo esclerocorneal

El ojo, al igual que otros tejidos vivos, depende de la producción continua de nuevas células para reemplazar las viejas. Una de las zonas donde se realiza tal recambio es la zona donde la córnea se adhiere a la conjuntiva (lo que se conoce como limbo esclerocorneal). Ciertos tipos de lesiones (por ejemplo, quemaduras químicas graves o un uso excesivo y muy prolongado de lentes de contacto) causan tanto daño a dichas células madre del limbo esclerocorneal que éstas ya no pueden producir suficientes células nuevas para mantener la córnea cubierta. La infección y la cicatrización pueden afectar posteriormente a la córnea. Un trasplante de córnea no sustituye a las células madre del limbo esclerocorneal, y por lo tanto no aporta ningún beneficio. Pueden trasplantarse células madre del limbo esclerocorneal procedentes del ojo sano del afectado o de una persona fallecida recientemente, con lo que a veces se cura o se reduce el problema.