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Introducción a los trastornos de la retina

Por Sunir J. Garg, MD, FACS, The Retina Service of Wills Eye Institute;Thomas Jefferson University

La córnea y el cristalino enfocan la luz sobre la retina, la membrana transparente y sensible a la luz localizada en la parte posterior del ojo. La parte central de la retina, llamada mácula, contiene numerosas células fotorreceptoras (que perciben luz) sensibles al color. Estas células, denominadas conos, producen las imágenes visuales más nítidas y son las encargadas de la visión central y de los colores. El área periférica de la retina, que rodea la mácula, contiene unas células fotorreceptoras denominadas bastones, que responden a niveles de luz más bajos pero no son sensibles al color. Los bastones son los encargados de la visión periférica y de la visión nocturna.

El nervio óptico transporta señales generadas por los fotorreceptores (conos y bastones). Cada fotorreceptor se une al nervio óptico a través de un diminuto ramo nervioso. El nervio óptico está conectado a las células nerviosas que transportan las señales hasta el centro cerebral de la visión, donde estas se interpretan como imágenes visuales.

El nervio óptico y la retina tienen una cantidad importante de vasos sanguíneos que transportan sangre y oxígeno. Parte de este suministro de vasos sanguíneos proviene de la coroides, la capa de vasos sanguíneos situada entre la retina y la capa blanca externa de los ojos (esclerótica). La arteria central de la retina (la otra fuente principal de sangre para la retina) alcanza la retina cerca del nervio óptico y después se ramifica en su interior. La sangre pasa de la retina a las ramas de la vena central de la retina, que sale del ojo en el interior del nervio óptico.

La retina

Antes de explorar la retina se instila un colirio para dilatar la pupila, lo que permite analizar la retina con mucho más detalle durante la oftalmoscopia (enfocar un haz de luz en la parte posterior del ojo a través de una lente de aumento).

Los trastornos de la retina suelen ser diagnosticados y tratados por un oftalmólogo, un médico especializado en la evaluación y el tratamiento (quirúrgico y no quirúrgico) de todo tipo de trastornos oculares. El tratamiento suele confiarse a un oftalmólogo especialista en la retina.

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