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Dacrioestenosis

Por James Garrity, MD, Whitney and Betty MacMillan Professor of Ophthalmology, Mayo Clinic College of Medicine

La dacrioestenosis es el estrechamiento del conducto nasolagrimal, que drena las lágrimas fuera del ojo.

La dacrioestenosis puede ser de nacimiento (congénita) o desarrollarse a lo largo de la vida (adquirida). Cualquiera de los dos tipos puede derivar en rotura o infección del saco lagrimal (dacriocistitis, ver Dacriocistitis).

Dacrioestenosis congénita

La dacrioestenosis congénita puede ser el resultado de un desarrollo inadecuado de cualquier parte de los conductos nasolagrimales. Con mayor frecuencia, el extremo más alejado del conducto nasolagrimal se bloquea. El resultado es un flujo excesivo de lágrimas que se desbordan por la mejilla (epífora), o la formación persistente de costras. Pueden estar afectados uno o ambos ojos. El problema habitualmente comienza a notarse entre las 3 y 12 semanas de vida. Este tipo de obstrucción suele desaparecer sin tratamiento a los 6 a 9 meses de edad, al desarrollarse el sistema nasolagrimal. Hasta que el niño tiene alrededor de 1 año, el médico suele sugerir que los padres masajeen suavemente el saco lagrimal 4 o 5 veces al día para ayudar a aliviar la obstrucción.

Si la obstrucción no desaparece, puede ser necesario acudir a un especialista en afecciones de oído, nariz y garganta (otorrinolaringólogo), o bien a un especialista en afecciones oculares (oftalmólogo), para que abra el conducto con una pequeña sonda, que suele introducirse por el orificio del conducto (punto lagrimal) situado en el ángulo interno del párpado. Habitualmente este procedimiento se realiza bajo anestesia general.

Dacrioestenosis adquirida

La dacrioestenosis adquirida suele ser resultado del estrechamiento del conducto asociado al envejecimiento. También puede ser resultado de la cicatrización después de una lesión o cirugía o bien de trastornos que causan inflamación, como la sarcoidosis (ver Sarcoidosis) o la granulomatosis con poliangitis (antes conocida como granulomatosis de Wegener, ver Granulomatosis con poliangitis). La simple introducción de una sonda, como en la dacrioestenosis congénita, no suele ser eficaz. Si la dacrioestenosis provoca lagrimeo persistente y molesto, o episodios repetidos de infección, puede ser necesaria la cirugía.

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