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Introducción al cáncer de boca, nariz y faringe

Por Bradley A. Schiff, MD, Albert Einstein College of Medicine

Los tumores malignos de la boca, la nariz y la faringe (garganta) se producen en casi 60 000 personas cada año en Estados Unidos. Estas neoplasias (cánceres) son más comunes entre los varones, pero el porcentaje de mujeres afectadas va en aumento debido a que ha aumentado el tabaquismo entre ellas. Las personas más afectadas se sitúan entre los 50 y los 70 años. Sin embargo, estos tipos de cáncer están empezando a aparecer con mayor frecuencia en personas más jóvenes.

A menudo, los médicos consideran el cáncer de boca, nariz y faringe de forma conjunta debido a que existen ciertas semejanzas entre ellos. Entre las semejanzas están el tipo de cáncer y sus causas. Más del 90% de los tumores malignos de boca, nariz y faringe son carcinomas de células escamosas (ver Introducción al cáncer : Tipos de cáncer). La mayoría de los pacientes que padecen un cáncer de nariz o faringe son fumadores y/o consumen alcohol. Otra de las causas de algunos tipos de tumores malignos de boca, nariz y faringe es una infección vírica. El virus del papiloma humano (VPH) puede causar cáncer de boca y faringe, y el virus de Epstein-Barr puede causar cáncer de la nasofaringe.

Las localizaciones más frecuentes de las neoplasias de boca, nariz y garganta son la laringe, la parte interna de la boca (incluyendo la lengua, el suelo de la boca y el paladar duro), y la parte media de la garganta (incluyendo la base de la lengua, las amígdalas y el paladar blando). Entre los tumores malignos que afectan a los huesos, incluyendo la mandíbula, destacan el osteosarcoma, un tumor de células gigantes maligno, el mieloma múltiple y tumores metastásicos (ver Tumores óseos cancerosos primarios).

Las localizaciones menos frecuentes son los espacios vacíos situados en el interior de los huesos que rodean la nariz (fosas nasales y senos paranasales), los conductos nasales y la parte superior de la garganta (nasofaringe), la parte inferior de la garganta (hipofaringe) y las glándulas salivales. Los tumores de la glándula tiroidea y los tumores cutáneos se discuten en otro apartado del Manual Merck.

Síntomas y diagnóstico

Los síntomas varían dependiendo de la localización del tumor. Entre los síntomas comunes del cáncer de boca, nariz y faringe se encuentran la afonía, la presencia de un bulto en el cuello o una masa dolorosa en la boca y la dificultad para tragar. Algunos tipos de cáncer de boca al principio no causan síntomas, aunque el médico o el dentista pueden identificarlos o palparlos durante la exploración.

El diagnóstico se realiza examinando una muestra de tejido de la zona sospechosa. Se introduce una aguja para aspirar una pequeña cantidad de tejido o bien, se reseca un pequeño fragmento con el bisturí.

Antes de seleccionar la mejor forma de tratamiento, se realizan pruebas complementarias para ver si la lesión se ha diseminado, y hasta qué punto (pruebas de estadificación). Las pruebas de estadificación de los tumores de la boca, nariz y faringe por lo general incluyen una tomografía computarizada (TC) y/o una resonancia magnética nuclear (RMN) y, a veces, una tomografía por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés). La estadificación permite describir cómo está de avanzado el cáncer, teniendo en cuenta su tamaño y su diseminación (metástasis, ver Diagnóstico de cáncer: Estadificación). El cáncer de boca se clasifica en función de sus dimensiones y de la localización del tumor original, el número y tamaño de las metástasis en los ganglios linfáticos del cuello y la evidencia de metástasis a distancia en otras partes del organismo. El estadio I es el menos avanzado, y el IV el más avanzado.

Tratamiento

El tratamiento habitualmente consiste en cirugía y/o radioterapia. En general, la quimioterapia no es la principal forma de tratamiento, a pesar de que a veces se añade a otros tratamientos. Dado que existen muchos factores que influyen en la elección del tratamiento más adecuado, es necesario que un equipo de especialistas trabaje de forma conjunta para planificar el tratamiento del paciente.

La evolución de los tumores malignos de boca, nariz y garganta varía mucho en función del tipo, la localización y el estadio del cáncer. En general, la evolución es más favorable cuando el cáncer se diagnostica y se trata antes de que se haya diseminado.

Es importante eliminar los factores de riesgo, por lo que todos los pacientes deben dejar de fumar y limitar la cantidad de alcohol que consumen. La supresión de los factores de riesgo también ayuda a prevenir la recaída en los pacientes que ya han recibido tratamiento para el cáncer.

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