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Rinitis

Por Marvin P. Fried, MD, Professor and University Chairman, Department of Otorhinolaryngology-Head and Neck Surgery, Montefiore Medical Center, The University Hospital of Albert Einstein College of Medicine

La rinitis es la inflamación e hinchazón de la membrana mucosa de la nariz; se caracteriza por secreción nasal y congestión, y suele aparecer a causa de un resfriado común o de una alergia estacional.

  • Los resfriados y las alergias son las causas de rinitis más frecuentes.

  • Los síntomas de la rinitis incluyen secreción nasal, estornudos y nariz tapada.

  • Por lo general, el diagnóstico se basa en los síntomas.

  • Las diversas formas de rinitis se tratan de varias maneras, como por ejemplo con antibióticos, antihistamínicos, cirugía, inyecciones de desensibilización (a veces denominadas inyecciones contra la alergia) y mediante la evitación de agentes irritantes.

La rinitis se clasifica como alérgica o no alérgica. La causa de la rinitis no alérgica suele ser una infección viral, aunque los agentes irritantes la pueden provocar. La nariz es el segmento de las vías respiratorias altas que se infecta con mayor frecuencia.

La rinitis puede ser aguda (de corta duración) o crónica (de larga duración). Es frecuente que la rinitis aguda sea consecuencia de infecciones víricas, pero puede producirse también por alergias, bacterias u otras causas. La rinitis crónica suele ocurrir junto con la sinusitis crónica (rinosinusitis crónica).

Rinitis alérgica

La rinitis alérgica se produce por una reacción del sistema inmunitario del organismo ante un factor ambiental desencadenante. Los desencadenantes ambientales más frecuentes son el polvo, los mohos, el polen, las hierbas, los árboles y los animales. Tanto las alergias estacionales como las alergias durante todo el año pueden provocar rinitis alérgica.

Los síntomas de la rinitis alérgica consisten en prurito, estornudos, secreción nasal, congestión nasal y ojos llorosos y pruriginosos. La persona afectada puede sufrir dolores de cabeza (cefaleas) y tener los párpados hinchados, además de tos y sibilancias.

El médico puede diagnosticar una rinitis alérgica basándose en los antecedentes de los síntomas de la persona. A menudo hay antecedentes familiares de alergia. Los análisis de sangre o las pruebas cutáneas permiten obtener información más detallada.

Los tratamientos siguientes pueden contribuir a evitar o a tratar los síntomas de la rinitis alérgica:

  • Evitando la sustancia desencadenante de la alergia se evitan los síntomas, pero en muchos casos eso no es posible.

  • La utilización de aerosoles nasales con corticoesteroides reduce la inflamación nasal provocada por distintas causas, y son relativamente inocuos para uso prolongado.

  • Los antihistamínicos ayudan a evitar la reacción alérgica y, por lo tanto, los síntomas asociados. Los antihistamínicos resecan la membrana mucosa de la nariz, pero muchos también causan somnolencia y otros problemas, en especial en las personas mayores. Los de nueva generación requieren prescripción médica, pero no tienen tantos efectos secundarios.

  • Lavar el interior de la nariz con una solución salina utilizando un envase presionable o un aspirador de perilla (irrigación nasal) o utilizar un aerosol de agua salada según sea necesario también puede contribuir a reducir los síntomas.

  • Las inyecciones de desensibilización, que contienen pequeñas cantidades de la sustancia que desencadena la alergia (denominadas inmunoterapia de desensibilización o a veces inyecciones contra la alergia) ayudan a crear tolerancia a largo plazo a algunos desencadenantes ambientales específicos, pero pueden tardar meses o años en ser completamente eficaces.

Los antibióticos no alivian los síntomas de la rinitis alérgica.

Rinitis no alérgica

Rinitis vírica aguda

La rinitis viral aguda puede ser causada por varios virus, por lo general el resfriado común.

Los síntomas consisten en secreción nasal, estornudos, congestión, goteo nasal posterior (goteo posnasal), tos y febrícula.

La congestión nasal puede aliviarse tomando descongestivos como la oximetazolina o la fenilefrina en forma de aerosol nasal, o pseudoefedrina por vía oral. Estos fármacos, que no requieren receta médica, causan el estrechamiento (constricción) de los vasos sanguíneos de la membrana mucosa. Los aerosoles nasales solo deben utilizarse durante 3 o 4 días, porque después de ese periodo de tiempo, cuando los efectos de los fármacos se desvanecen, la membrana mucosa suele inflamarse incluso más que antes. Dicho fenómeno se denomina congestión de rebote. Los antihistamínicos ayudan a controlar la secreción nasal, pero causan somnolencia y otros problemas, en especial en las personas de edad avanzada (ver Fármacos y envejecimiento). Los antibióticos no son eficaces para el tratamiento de la rinitis vírica aguda.

Rinitis crónica

La rinitis crónica suele ser una prolongación de la rinitis causada por una inflamación o una infección. Sin embargo, también puede aparecer, en contadas ocasiones, con enfermedades. Tales enfermedades incluyen la sífilis, la tuberculosis, el rinoscleroma (una enfermedad de la piel caracterizada por la presencia de tejidos muy duros y achatados que aparecen primero en la nariz), la rinosporidiosis (infección en la nariz caracterizada por pólipos hemorrágicos), la leishmaniasis (leishmaniosis), la blastomicosis, la histoplasmosis y la lepra, todas ellas caracterizadas por la formación de lesiones inflamadas (granulomas) y la destrucción de tejidos blandos, cartílagos y huesos. Tanto la baja humedad como las sustancias irritantes arrastradas por el aire pueden también provocar rinitis crónica.

La rinitis crónica causa obstrucción nasal y, en casos graves, costras, hemorragia frecuente y secreción nasal espesa, maloliente y llena de pus.

Los descongestionantes pueden aliviar los síntomas. Cualquier infección subyacente requiere un cultivo (examen de los microorganismos que crecen en una muestra de moco para identificar una infección por bacterias u hongos) o una biopsia (extracción de una muestra de tejido para su identificación en el microscopio) y el tratamiento adecuado.

Rinitis atrófica

La rinitis atrófica es una forma de rinitis crónica en la cual la membrana mucosa se adelgaza (atrofia) y endurece, haciendo que los conductos nasales se ensanchen (dilaten) y resequen. Esta atrofia suele ocurrir en personas mayores. Las personas con granulomatosis con poliangitis (anteriormente conocida como granulomatosis de Wegener) también tienen riesgo de padecerla. Las células que normalmente se encuentran en la membrana mucosa de la nariz, que segregan mucosidad y tienen filamentos ciliados que les permiten expulsar las partículas de suciedad, son reemplazadas por células similares a las que se encuentran habitualmente en la piel. El trastorno puede desarrollarse en personas a las que les fueran extirpadas una cantidad considerable de estructuras intranasales y de membranas mucosas en una intervención quirúrgica de los senos paranasales. Otro factor desencadenante es una infección bacteriana prolongada del revestimiento de la nariz.

En el interior de la nariz se forman costras, de las que emana un olor desagradable. Pueden ocurrir hemorragias nasales graves y recurrentes, y perder el sentido del olfato (anosmia).

El tratamiento tiene por objeto disminuir la formación de costras, eliminar el olor y reducir las infecciones. Los antibióticos, como un ungüento de bacitracina o mupirocina aplicado en el interior de la nariz, eliminan las bacterias. Los estrógenos vaporizados en el interior de la nariz o tomados por vía oral, así como las vitaminas A y D tomadas por vía oral pueden reducir la formación de costras al estimular la secreción mucosa.

Rinitis vasomotora

La rinitis vasomotora es un tipo de rinitis crónica. La congestión nasal, los estornudos y la secreción nasal, síntomas habituales de la alergia, se producen sin que exista una alergia aparente. En algunas personas, la nariz reacciona fuertemente a los agentes irritantes (como el polvo y el polen), a los perfumes, a la polución o a los alimentos picantes. Este trastorno aparece y desaparece, y se agrava con la sequedad del aire. El color de la membrana mucosa inflamada varía de rojo intenso a morado. En ocasiones también se sufre una ligera inflamación de los senos paranasales No aparecen secreciones purulentas ni se forman costras.

El tratamiento de la rinitis vasomotora es por ensayo y error, y no siempre es satisfactorio. Si esta inflamación no es grave, el tratamiento tiene por objetivo el alivio de los síntomas. Puede ser útil evitar el tabaco y los irritantes, y usar un sistema de calefacción central humidificado o un vaporizador para aumentar la humedad. En algunas ocasiones, los aerosoles nasales con corticoesteroides y antihistamínicos resultan de utilidad. No deben utilizarse aerosoles descongestionantes nasales; sin embargo, pueden utilizarse descongestionantes por vía oral durante algunos días, cuando los síntomas son peores.

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