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Vértigo posicional paroxístico benigno (vértigo posicional benigno)

Por Lawrence R. Lustig, MD, New York Presbyterian Hospital/Columbia University Medical Center

El vértigo posicional paroxístico benigno es un trastorno frecuente que ocasiona breves episodios de vértigo (falsa sensación de movimiento o de rotación) en respuesta a los cambios de posición de la cabeza que estimulan el canal semicircular posterior del oído interno.

  • Al mover la cabeza, se experimenta una breve sensación de que uno mismo o todo lo que le rodea se está moviendo o girando.

  • También pueden sufrirse náuseas y vómitos, y movimientos oculares anómalos.

  • El médico basa el diagnóstico en los síntomas y las situaciones en que se producen, y en la exploración física.

  • La maniobra de Epley, realizada una o dos veces, resuelve el problema en la mayoría de las personas.

Las personas con vértigo (ver Mareo y vértigo) tienen la sensación (que no se corresponde con la realidad) de que uno mismo, el entorno o ambos se están moviendo o girando.

Causas

Los cambios de posición de la cabeza (como volver la cabeza sobre la almohada al despertarse por la mañana o inclinar la cabeza hacia atrás para llegar a un estante alto) desencadenan la mayoría de los episodios de este trastorno. El vértigo posicional paroxístico benigno suele desarrollarse cuando las partículas de calcio (otoconia) que normalmente se encuentran incrustadas en una parte del oído interno (el utrículo y el sáculo) se desplazan hacia otra zona del oído interno (habitualmente el canal semicircular posterior). El oído interno contiene tres canales semicirculares que contribuyen al equilibrio (ver Interior del oído). El canal posterior, a diferencia de los canales anterior y horizontal, se encuentra en la mejor posición para recibir la mayor parte de las partículas que se desprenden por gravedad durante la noche. A medida que se acumulan, se va formando un lodo calcáreo que llega a formar una masa que amplifica el movimiento del líquido en el canal cuando la cabeza cambia de posición. El resultado es una sobreestimulación de los receptores nerviosos (células ciliadas) en el interior del canal posterior, lo que produce en el cerebro la sensación de que la cabeza se está moviendo más rápidamente de lo que lo hace en realidad, o de un modo muy distinto al real.

Algunas partículas se desplazan del utrículo y del sáculo por efecto de la edad. También es posible que la causa del desplazamiento sea una otitis, una lesión, la permanencia prolongada en cama, una intervención quirúrgica del oído, un traumatismo craneoencefálico o la obstrucción de una arteria del oído interno.

Síntomas

Este tipo de vértigo puede llegar a asustar, pero suele ser inofensivo y desaparece por sí solo. Se desencadena al mover la cabeza (como por ejemplo al girarse en la cama o agacharse para recoger algo). Cada episodio de vértigo dura solo entre unos pocos segundos y unos cuantos minutos. Pueden sufrirse muchos episodios en el transcurso de unos pocos días o semanas, y después los episodios desaparecen solos. El vértigo puede acompañarse de náuseas, vómitos y un tipo específico de nistagmo (sacudidas rápidas de los ojos en una dirección, alternando con un lento retorno a la posición original). No se produce pérdida de audición ni ruido en los oídos (acúfenos).

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la descripción de los síntomas y en las circunstancias en que estos se producen.

Por lo general, la prueba que se utiliza es la maniobra de Dix-Hallpike, que estimula el canal semicircular posterior y desencadena vértigo y nistagmo en personas con vértigo posicional paroxístico benigno u otros tipos de vértigo. El paciente se sienta en la camilla con la cabeza girada 45º a la derecha. A continuación se le tumba de manera que la cabeza permanece girada 45º colgando de la camilla unos 20º. En el vértigo posicional paroxístico benigno, el vértigo y el nistagmo aparecen al cabo de 5 o 10 segundos, aunque pueden tardar hasta 30 segundos, y los síntomas duran de 10 a 30 segundos. Mantener la mirada fija en un punto (fijación visual) reduce o incluso anula el nistagmo, por lo que en condiciones idóneas la maniobra debería realizarse llevando puestas unas gafas de Frenzel, que imposibilitan fijar la vista en algo. En caso de vértigo posicional paroxístico benigno, la repetición de la maniobra varias veces hace que la intensidad del vértigo y el nistagmo disminuyan (habituación). Sin embargo, en personas con vértigo provocado por algún trastorno cerebral (por ejemplo, derrame cerebral y esclerosis múltiple), que es más grave, la maniobra de Dix-Hallpike desencadena los síntomas de inmediato. En estos casos, el vértigo persiste mientras la cabeza se mantiene en la misma posición, y no se produce habituación al repetir la maniobra.

Tratamiento

El vértigo posicional paroxístico benigno es fácil de tratar; solo requiere hacer que las partículas salgan del canal semicircular posterior y se dirijan hacia una zona del oído donde no causen síntomas. Para lograrlo se requiere un movimiento con la cabeza similar a una vuelta de campana, una maniobra denominada de reposicionamiento canalicular o maniobra de Epley. Esto cura de inmediato el vértigo en aproximadamente el 90% de las personas, y repetir la maniobra cura a un 5% adicional. En algunas personas, el vértigo reaparece, y en tales casos se repite la maniobra. Si se ha aprendido a realizar esta maniobra, es posible repetirla en casa si se produce un nuevo episodio de vértigo.

La cirugía solo es necesaria en raras ocasiones. Aunque el canal semicircular posterior suele ser el más comúnmente afectado por el vértigo posicional paroxístico benigno, en ocasiones resulta afectado el canal horizontal y entonces, para aliviar los síntomas, la persona puede rodar sobre sí misma como un tronco.

La maniobra de Epley: una cura simple para una causa frecuente de vértigo

Algunas personas experimentan vértigo cuando cambian rápidamente la posición de la cabeza, como al girarse sobre la almohada, al mirar hacia abajo para atarse los zapatos o hacia arriba para alcanzar un objeto situado en un estante alto. Esta sensación vertiginosa suele deberse al vértigo posicional paroxístico benigno. Este trastorno se produce cuando pequeñas partículas de calcio (otoconia) se desplazan de su localización normal para formar sedimentos, habitualmente en el canal semicircular posterior (uno de los canales del oído interno). Por lo general, este trastorno puede curarse con la maniobra de Epley, que desplaza las partículas fuera del canal y las hace volver a su lugar de origen. En esta maniobra se mueven el cuerpo y la cabeza del paciente en diferentes posiciones, una tras otra. Cada posición se mantiene durante unos 30 segundos para permitir que las partículas se muevan por acción de la gravedad hacia una parte distinta del canal. Para comprobar si la maniobra ha funcionado, el paciente tiene que mover la cabeza de la misma manera que antes le produjo vértigo. Si el vértigo no aparece, significa que la maniobra se ha realizado con éxito. Después de realizar esta maniobra, la persona debe permanecer en posición vertical o semivertical entre 1 y 2 días.

Finalmente, la cabeza y el cuerpo se giran aún más, hasta que la nariz apunte hacia el suelo. Después hay que sentarse manteniendo la cabeza vuelta hacia la izquierda. Una vez que la persona se incorpora, la cabeza puede orientarse hacia delante.

Primero, con la persona sentada, la cabeza se gira unos 45º hacia la derecha o la izquierda, dependiendo de cuál sea el lado desencadenante del vértigo. Entonces la persona se tumba con la cabeza colgando del borde de la camilla de exploración (o de la cama). El sedimento desencadena una señal exagerada al cerebro, que da lugar al vértigo.

La cabeza se gira más hacia la izquierda, de modo que la oreja quede paralela al suelo.

Luego se gira la cabeza hacia el otro lado con el mismo ángulo.

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