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Trombosis de la vena renal

Por Zhiwei Zhang, MD, Associate Professor of Medicine.;Attending Nephrologist, Loma Linda University;VA Loma Linda Healthcare System

La trombosis de la vena renal es la obstrucción, a causa de un coágulo sanguíneo, de la vena que evacúa la sangre del riñón.

  • El coágulo puede dañar el riñón.

  • Los síntomas pueden ser mínimos a menos que el coágulo se desarrolle súbitamente.

  • El diagnóstico se realiza mediante una angiografía por resonancia magnética, una ecografía Doppler o una angiografía mediante tomografía computarizada.

  • El tratamiento puede incluir anticoagulantes, fármacos que diluyen los coágulos (fibrinolíticos) y la extirpación del coágulo.

En los adultos, la causa más frecuente de trombosis de la vena renal es:

  • Síndrome nefrótico

En el síndrome nefrótico (ver Síndrome nefrótico) se pierden grandes cantidades de proteínas por la orina y la sangre tiene una mayor tendencia a formar coágulos.

La trombosis de la vena renal también puede estar causada por un cáncer de riñón o por trastornos que ejerzan presión en la vena renal (por ejemplo, un tumor) o en la vena cava inferior, en la cual desemboca la vena renal. Otras causas probables son las alteraciones de la coagulación sanguínea (trastornos de hipercoagulación), la vasculitis, el lupus eritematoso sistémico (lupus), la anemia de células falciformes (anemia drepanocítica) o la diabetes con afectación de los riñones, el uso de anticonceptivos orales, las lesiones, la adicción a la cocaína o, raramente, la tromboflebitis migratoria, una afección en la que se produce coagulación de forma consecutiva en diversas venas por todo el cuerpo.

Síntomas

La trombosis de la vena renal suele darse sobre todo en personas adultas. En los adultos, la aparición y evolución del trastorno se producen por lo general de forma gradual y asintomática. En ocasiones se obtiene un indicio del trastorno cuando una parte del coágulo se rompe y se desplaza desde la vena renal hasta los pulmones (embolia pulmonar, ver Introducción a la embolia pulmonar); lo que produce un dolor torácico repentino que empeora al respirar y disnea. En otras personas disminuye la producción de orina.

En la mayor parte de los niños y en un número limitado de adultos, dicha enfermedad aparece y se desarrolla de forma súbita. El dolor, que suele ser el primer síntoma, aparece con frecuencia en la espalda, detrás de la parte inferior de las costillas y en las caderas. La persona puede presentar fiebre, náuseas, vómitos, una cantidad de orina inferior a la normal y sangre en la orina.

Diagnóstico

Los análisis de sangre pueden indicar evidencias de una disminución en la capacidad de los riñones para procesar y excretar los productos de desecho del organismo (insuficiencia renal). También se realizan análisis de orina rutinarios.

La angiografía por resonancia magnética (RMN), la ecografía Doppler y la angiografía por tomografía computarizada (TC) son las pruebas que los médicos utilizan para diagnosticar la trombosis de la vena renal. La angiografía por RMN y la angiografía por TC son muy precisas y no requieren la inserción de un catéter en una arteria o en una vena profunda del cuerpo. La ecografía no es tan exacta, pero es muy segura. La ecografía muestra hipertrofia renal si la obstrucción se desarrolla de forma súbita. La ecocardiografía Doppler puede revelar la ausencia de flujo sanguíneo en la vena renal. Las radiografías de la vena cava inferior o de la vena renal tomadas después de la inyección de un contraste radiopaco en una arteria o una vena profunda (venografía) son la prueba más precisa, pero pueden causar el desprendimiento de coágulos y que estos viajen por el torrente sanguíneo, transformándose en émbolos, que pueden causar complicaciones.

Pronóstico

El pronóstico depende de la causa de la trombosis, de sus complicaciones y del grado de la lesión renal. Es raro que una trombosis de la vena renal provoque la muerte, que es por lo general el resultado de un trastorno subyacente mortal o de sus complicaciones, como una embolia pulmonar. El efecto sobre la función renal depende de si está afectado uno o ambos riñones, de la restauración del flujo sanguíneo y del estado de la función renal antes de la trombosis.

Tratamiento

Se trata el trastorno subyacente. El tratamiento inicial consiste en administrar fármacos anticoagulantes, que normalmente mejoran la función renal y evitan la formación de coágulos adicionales, y reducir el riesgo de embolia pulmonar. A veces, se inserta un catéter en la vena para dar un fármaco que disuelve los coágulos (fibrinolítica) o para eliminar el coágulo (llamado trombectomía). Los nuevos tratamientos están adquiriendo una gran difusión, pero no son aún el tratamiento habitual. Casi nunca se realiza una intervención quirúrgica para eliminar los coágulos instalados en la vena renal. En algún caso poco frecuente, se procede a la extirpación de un riñón, pero solo si aparecen otras complicaciones, como hipertensión arterial.