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Introducción a los trastornos del filtrado renal

Por Navin Jaipaul, MD, MHS, Associate Professor of Medicine;Chief, Nephrology, Loma Linda University School of Medicine;VA Loma Linda Healthcare System

Cada riñón contiene alrededor de un millón de unidades de filtración (glomérulos). Los glomérulos se componen de conjuntos microscópicos de diminutos vasos sanguíneos (capilares) con pequeños poros. Estos vasos sanguíneos están diseñados para que los líquidos pasen desde el torrente sanguíneo a un sistema de túbulos diminutos, que secretan y reabsorben los productos químicos y sustancias de los líquidos corporales para que se conviertan en orina. La orina, posteriormente, drena desde los túbulos a unos tubos cada vez mayores hasta que sale del riñón. Por lo general este sistema de filtrado permite que los líquidos y las moléculas pequeñas (pero casi ninguna proteína ni glóbulo sanguíneo, ver Síndrome de proteinuria y hematuria asintomáticas) se filtren hacia el interior de los túbulos. Las enfermedades que afectan a los riñones se pueden dividir en tres categorías basadas en la forma en que se afectan las diferentes partes de los riñones:

  • La glomerulonefritis (o síndrome nefrítico) es la inflamación de los glomérulos, lo que produce que los glóbulos sanguíneos y las proteínas escapen de los capilares glomerulares hacia la orina, y en ocasiones es hereditaria (en cuyo caso recibe el nombre de nefritis hereditaria).

  • El síndrome nefrótico se produce cuando la lesión de los capilares del glomérulo provoca que las proteínas se filtren en la orina.

  • La nefritis tubulointersticial es la inflamación de los túbulos y/o de los tejidos que los rodean (intersticio).

Algunos trastornos tienen características tanto de la glomerulonefritis como del síndrome nefrótico.

Un trastorno distinto, llamado nefropatía por reflujo y causado, como su nombre indica, por el reflujo de la orina desde la vejiga en dirección ascendente hasta los riñones, aumenta el riesgo de infección de las vías urinarias, y puede causar inflamación y cicatrización en los riñones.

Las vías urinarias

La glomerulonefritis, el síndrome nefrótico y la nefritis tubulointersticial no son trastornos específicos sino categorías de trastornos. Dentro de cada categoría hay muchos trastornos específicos y muchas afecciones concretas pueden causar trastornos en cada categoría. Por ejemplo, la glomerulonefritis membranoproliferativa es la inflamación de las células responsables del filtrado renal causada por una respuesta inmunitaria producida por cualquiera de los diferentes trastornos autoinmunitarios, como el lupus eritematoso sistémico (lupus), por una infección o incluso por un cáncer.

Con la glomerulonefritis, la inflamación es a menudo el resultado de una reacción inmunitaria anómala. Dicha reacción puede ocurrir de dos maneras:

  • Los anticuerpos (proteínas producidas por el organismo para atacar a moléculas específicas denominadas antígenos), pueden adherirse directamente a células de los riñones o a moléculas atrapadas en ellos, causando inflamación.

  • Los anticuerpos se adhieren a los antígenos fuera del riñón y estos complejos antígeno-anticuerpo (o inmunocomplejos), son transportados al riñón por el torrente sanguíneo quedando atrapados en los glomérulos y provocando inflamación.

Si se dañan un número suficiente de glomérulos, la función renal disminuye. Como consecuencia, se reduce la producción de orina y los productos de desecho se acumulan en la sangre. También, cuando la lesión es grave, las células inflamatorias y las células glomerulares dañadas se acumulan y comprimen los capilares en el interior del glomérulo, lo que interfiere en la filtración. Los riñones pueden esclerosarse (formar tejido cicatricial), lo que impide su funcionamiento normal y reduce la producción de orina. En algunos casos, se forman minúsculos coágulos de sangre (microtrombos) en los vasos sanguíneos pequeños, lo que hace que la función renal disminuya más todavía. En raras ocasiones, la glomerulonefritis puede ser resultado de una enfermedad hereditaria y en otros casos, la produce la inflamación de los vasos sanguíneos (vasculitis).

El síndrome nefrótico provoca que grandes cantidades de proteínas se filtren desde la sangre en la orina. Este filtrado puede ser producido por un daño en los glomérulos por procesos inflamatorios o no inflamatorios. En los procesos inflamatorios, aparecen glóbulos rojos (eritrocitos) en la orina. El síndrome nefrótico causado por la inflamación tiene, por lo tanto, características similares a las de la glomerulonefritis. En los procesos no inflamatorios, no aparecen glóbulos rojos en la orina. Algunas formas de síndrome nefrótico pueden ser graves. Pueden formarse cicatrices patológicas en los glomérulos, y puede desarrollarse insuficiencia renal (pérdida de la mayor parte de la función renal). En las formas menos graves del síndrome nefrótico, la función renal se altera muy poco.

La nefritis tubulointersticial a menudo está causada por una reacción tóxica o alérgica a un medicamento. En el riñón afectado aparecen glóbulos blancos (leucocitos) o tejido cicatricial. La infección de los riñones (pielonefritis) puede ser también causa de nefritis tubulointersticial. Cuando la inflamación daña los túbulos y los tejidos circundantes, los riñones pueden ser incapaces de continuar llevando a cabo sus funciones normales, como concentrar orina, lo que da lugar a que la orina aparezca diluida en exceso. Los riñones pueden ser también incapaces de eliminar (excretar) los productos de desecho del organismo y mantener el equilibrio de excreción de sodio y otros electrólitos, como el potasio. Si el daño es importante y afecta a ambos riñones, evoluciona con insuficiencia renal.

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