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Nefritis tubulointersticial

Por Navin Jaipaul, MD, MHS, Loma Linda University School of Medicine;VA Loma Linda Healthcare System

La nefritis tubulointersticial es la inflamación que afecta a los túbulos de los riñones y a los tejidos circundantes (tejido intersticial).

  • Este trastorno puede ser causado por enfermedades, fármacos y toxinas que dañan a los riñones.

  • Las personas afectadas pueden experimentar micción excesiva, necesidad de orinar por la noche, fiebre y/o erupción cutánea.

  • Se realizan análisis de sangre y orina de modo habitual; con frecuencia se llevan a cabo también pruebas de diagnóstico por la imagen y en ocasiones una biopsia del riñón.

  • Detener la exposición a sustancias nocivas y toxinas y tratar los trastornos subyacentes mejora la función renal.

La nefritis tubulointersticial puede ser aguda o crónica, y a menudo acaba provocando insuficiencia renal (pérdida de la mayoría de las funciones renales). Puede ser causada por diversas enfermedades, medicamentos, toxinas o radiación que daña los riñones. El daño a los túbulos se traduce en cambios en las concentraciones de los electrólitos en la sangre, o en alteraciones de la capacidad del riñón para concentrar la orina lo que a su vez provoca un aumento en el volumen de orina diario (poliuria).

Causas

La causa más frecuente de nefritis tubulointersticial aguda es una reacción alérgica a un fármaco. Los antibióticos, como la penicilina y las sulfonamidas, los diuréticos y los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), incluyendo la aspirina (ácido acetilsalicílico), pueden desencadenar una reacción alérgica. El intervalo transcurrido entre la exposición al alérgeno causante de la reacción y el desarrollo de la nefritis tubulointersticial aguda suele oscilar entre 3 días y 5 semanas.

Los fármacos también pueden causar nefritis tubulointersticial a través de mecanismos no alérgicos. Por ejemplo, los AINE pueden dañar directamente a los riñones y en un plazo de 18 meses pueden causar nefritis tubulointersticial crónica.

La infección bacteriana de los riñones (pielonefritis) puede también causar nefritis tubulointersticial aguda o crónica. La insuficiencia renal es poco probable a menos que la inflamación cause una obstrucción de las vías urinarias o que la pielonefritis se desarrolle en ambos riñones.

Síntomas y diagnóstico

Algunas personas pueden presentar pocos síntomas o ninguno. Cuando aparecen los síntomas, varían considerablemente y pueden desarrollarse de forma gradual o repentina.

Cuando la nefritis tubulointersticial aparece súbitamente, el volumen de orina producido puede ser normal o inferior al habitual. A veces, la cantidad de orina producida es excesiva, la persona orina con más frecuencia y se despierta durante la noche para orinar (nicturia). Si la causa es la pielonefritis, los síntomas pueden incluir fiebre, dolor al orinar y dolor en la parte baja o lateral (costado) de la espalda. Si la causa es una reacción alérgica, los síntomas pueden ser fiebre y erupción cutánea.

Cuando la nefritis tubulointersticial evoluciona gradualmente, los primeros síntomas que aparecen son los de una insuficiencia renal, como prurito, cansancio, disminución del apetito, náuseas, vómitos y dificultad respiratoria. En las primeras etapas de la enfermedad, la presión arterial es normal o solo ligeramente superior a la normal. La cantidad de orina producida puede ser mayor de lo normal.

Las pruebas de laboratorio por lo general permiten detectar señales de insuficiencia renal, como un aumento de la concentración de productos de desecho en sangre u otras anomalías características, como acidosis metabólica y baja concentración de potasio o de fosfatos. La biopsia renal es el único medio concluyente para diagnosticar la nefritis tubulointersticial, aunque la biopsia se realiza en raras ocasiones, por lo general cuando no puede encontrarse la causa o cuando se considera el tratamiento con corticoesteroides.

La orina puede ser casi normal, con solo indicios de proteínas o de pus, pero con frecuencia las anomalías son muy llamativas. La orina puede mostrar un gran número de glóbulos blancos, incluso eosinófilos. Los eosinófilos no suelen aparecer en la orina, pero por lo general cuando lo hacen significa que la persona padece nefritis tubulointersticial aguda causada por una reacción alérgica. En tales casos, los análisis de sangre pueden revelar un incremento del número de eosinófilos en sangre.

Cuando la causa es una reacción alérgica, los riñones suelen agrandarse a causa de la inflamación provocada por la alergia. Puede observarse este ensanchamiento con una gammagrafía o con una ecografía.

Pronóstico y tratamiento

La función renal suele mejorar cuando se suspende la administración de un fármaco agresivo o cuando el tratamiento del trastorno subyacente obtiene resultados positivos, aunque es frecuente que se desarrollen algunas cicatrices en el riñón. El pronóstico tiende a ser peor cuando el fármaco responsable es un AINE. El tratamiento con un corticoesteroide puede acelerar la recuperación de la funcionalidad renal cuando la nefritis tubulointersticial es causada por ciertos trastornos (como el lupus eritematoso sistémico y el síndrome de Sjögren) o por una reacción alérgica. Si la función renal empeora y sobreviene insuficiencia renal, es necesaria la diálisis. En algunos casos, la lesión producida es irreversible y la insuficiencia renal se vuelve crónica.

Cuando la inflamación ocurre de forma gradual, el daño renal se puede desarrollar a ritmos diferentes en las distintas partes del riñón. La persona puede presentar las anomalías características del daño en diversas partes del riñón en diferentes momentos. Sin embargo, el daño renal generalmente progresa hasta afectar a la mayor parte o a ambos riñones y se convierte en irreversible. El daño renal grave irreversible, cualquiera que sea su causa, se traduce en necesidad de diálisis o trasplante renal.

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