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Armas químicas

Las armas químicas son desarrolladas por los gobiernos para su uso del tiempo de guerra e incluyen:

  • Agentes tóxicos (para causar lesiones graves o la muerte)

  • Agentes discapacitantes o paralizantes (destinados a producir efectos solo temporales y no mortales)

  • Agentes incendiarios (destinados a producir luz y llamas)

Ciertas sustancias químicas industriales tóxicas, como las que se producen para la industria, también pueden causar víctimas en masa. Algunos productos químicos (tales como cloro, fosgeno y los compuestos de cianuro) tienen usos tanto para la industria como para la guerra química.

Los agentes tóxicos se dividen en cuatro clases principales:

  • Agentes pulmonares

  • Asfixiantes sistémicos (sustancias hemáticas)

  • Sustancias vesicantes (provocan la formación de ampollas)

  • Gases nerviosos

Los agentes discapacitantes se dividen en:

  • Fármacos anticolinérgicos

  • Agentes antidisturbios (a menudo llamados incorrectamente gases lacrimógenos) dispersados en forma de aerosoles sólidos o como soluciones

A dosis altas, los agentes discapacitantes pueden causar lesiones graves o la muerte.

Los agentes incendiarios , diseñados para crear luz y llamas, también pueden causar quemaduras en un gran número de víctimas.

Agentes pulmonares

Los agentes pulmonares afectan los pulmones y las vías respiratorias. Incluyen los tradicionales agentes «asfixiantes», como cloro, fosgeno, difosgeno y cloropicrina y algunos agentes vesicantes, como el gas mostaza, la lewisita y la oxima de fosgeno (que también afectan a la piel), así como humos militares, productos de combustión y muchos productos químicos industriales tóxicos. La mayoría de estos compuestos son gases o líquidos muy volátiles.

Estas sustancias se dividen en dos tipos, dependiendo de qué parte de las vías respiratorias se vean más afectadas:

  • Agentes de tipo 1: afectan a las vías respiratorias de gran calibre

  • Agentes de tipo 2: afectan a las vías respiratorias de pequeño calibre y a los pequeños sacos aéreos de los pulmones (alvéolos)

Los agentes de efectos mixtos pueden afectar a las vías respiratorias de gran calibre, las vías respiratorias de pequeño calibre y los alvéolos.

Los agentes de tipo 1 incluyen: amoníaco, cloruro de hidrógeno, fluoruro de hidrógeno, los agentes antidisturbios, la mayoría de humos, el dióxido de azufre y el gas mostaza o mostaza azufrada.

Los agentes de tipo 2 incluyen: cloropicrina, isocianato de metilo, fosgeno y tetracloruro de carbono.

Los agentes de efectos mixtos actúan tanto en las vías respiratorias de gran calibre como en los alvéolos, a dosis bajas o moderadas. Dichos agentes incluyen el cloro, el humo HC (hexacloroetano más óxido de cinc) o granada de humo y la lewisita.

Síntomas

La exposición inicial a los agentes de tipo 1 provoca estornudos, tos y espasmo de la tráquea, lo cual puede bloquear las vías respiratorias (también se puede producir irritación de los ojos). Las personas con espasmos traqueales están roncas, tienen sibilancias y jadean al respirar, un sonido denominado estridor. Puede aparecer opresión en el pecho o dificultad respiratoria.

En los agentes de tipo 2, los síntomas suelen aparecer varias horas después de la exposición. Las personas tienen inicialmente opresión en el pecho o falta de aire, pero no tosen o tosen muy poco. La dificultad respiratoria o disnea que aparece en las 4 horas siguientes a la exposición es una señal de que la persona puede haber estado expuesta a una dosis potencialmente mortal.

Diagnóstico

Los médicos y los servicios de emergencia basan el diagnóstico de la exposición a un arma química en los síntomas de la persona afectada. Escuchan su respiración: las personas que presentan inicialmente ruidos torácicos y síntomas muy patentes probablemente estuvieron expuestos a un agente de tipo 1; las personas sin ruidos respiratorios y cuya dificultad respiratoria se presenta más tarde probablemente fueron expuestos a un agente de tipo 2.

La radiografía de tórax inicialmente puede parecer normal, pero más tarde empiezan a aparecer anomalías características. A veces, los médicos insertan un tubo flexible con una cámara en las vías respiratorias (broncoscopia) para determinar la magnitud del daño en las vías aéreas. La broncoscopia puede confirmar el daño infligido por los agentes de tipo 1, pero puede pasar por alto el daño precoz de los agentes de tipo 2.

Las pruebas de laboratorio no son útiles a los médicos para realizar un diagnóstico inicial; los médicos por lo general controlan el nivel de oxígeno en sangre para ayudar a determinar si el estado de la persona se está deteriorando.

Tratamiento

Dado que los efectos mixtos son frecuentes, los médicos basan el tratamiento en los síntomas de la persona, más que en el agente específico. La descontaminación no suele ser necesaria para las personas expuestas al vapor o al gas y no existen antídotos específicos para estos agentes.

Para las personas cuyos síntomas se limitan principalmente a las vías respiratorias de gran calibre (efectos de tipo 1), los médicos administran oxígeno humidificado y templado, al 100% con mascarilla. Es posible que sea necesario eliminar residuos de las vías respiratorias de gran calibre mediante una broncoscopia. Es posible que los médicos deban colocar un tubo de respiración en la tráquea de la persona y pueden administrarle broncodilatadores, un tipo de fármaco inhalado que dilata las vías respiratorias (medicamentos similares a los que se utilizan para el asma). Pueden administrarse corticoesteroides inhalados para ayudar a disminuir la inflamación que suele acompañar a las lesiones pulmonares.

Las personas expuestas a un posible agente de tipo 2 son ingresadas en una UCI y se les administra oxígeno. A veces, el oxígeno se administra bajo presión a través de una máscara especial ajustada a la cara o por medio de un tubo respirador colocado en la tráquea. El médico puede administrar corticoesteroides por vía oral según sea el tipo de lesión que sospeche.

Asfixiantes sistémicos

Los asfixiantes sistémicos incluyen:

  • Compuestos de cianuro

  • Ácido sulfhídrico

Los asfixiantes sistémicos también han sido denominados agentes sanguíneos, ya que se distribuyen a través de la sangre. Sin embargo, dañan las células de todo el cuerpo, no solo las células sanguíneas.

El cianuro de hidrógeno o el cloruro de cianógeno son líquidos altamente volátiles o gases a temperatura ambiente. La combustión de muchos productos químicos de uso doméstico e industrial puede producir cianuros y las personas que sufren la inhalación de humo también puede tener intoxicación por cianuro. Aunque el cianuro tiene un olor característico a almendras amargas, cerca de la mitad de las personas no pueden detectarlo.

El sulfuro de hidrógeno es siempre un gas a temperatura ambiente, por lo que la exposición a él suele ser por inhalación; se produce al mezclar sustancias químicas de uso doméstico que contengan azufre con ácidos. El gas residual puede afectar a los equipos de rescate, causando muchas bajas adicionales. El sulfuro de hidrógeno también se produce cuando el estiércol se descompone; los grandes depósitos de estiércol de granja a menudo contienen cantidades mortales de gas. El sulfuro de hidrógeno tiene un olor característico a huevos podridos, pero a altas concentraciones daña la capacidad de una persona para detectar el olor.

Síntomas

El cianuro al principio causa respiración boqueante, elevada frecuencia cardíaca e hipertensión. Las personas afectadas pueden tener convulsiones y perder la consciencia en tan solo 30 segundos; pueden mostrar signos similares a los del tétanos, incluyendo el trismo, las muecas y el arqueo del cuello. La piel puede aparecer enrojecida, pero la piel de la mitad de los afectados presenta una coloración azulada.

Las personas expuestas a altas dosis de sulfuro de hidrógeno también pueden tener convulsiones y perder el conocimiento, así como sufrir daños cardíacos. La exposición continuada a dosis bajas de sulfuro de hidrógeno puede irritar los ojos y las membranas que recubren la nariz y la garganta, causar dolor de cabeza, debilidad, incoordinación, náusea, vómitos, opresión en el pecho e hiperventilación.

Diagnóstico

Las personas gravemente afectadas deben ser tratadas de inmediato, por lo que los médicos basan el diagnóstico en los síntomas y antecedentes patológicos de la persona. Después de la exposición al sulfuro de hidrógeno, las monedas que lleve la persona pueden adquirir una coloración verde o bien oscurecer, lo cual haría aumentar la sospecha del médico de la exposición al sulfuro de hidrógeno. Los análisis de sangre de rutina pueden sugerir la exposición al cianuro de hidrógeno o al sulfuro de hidrógeno, pero solo pueden confirmarlo pruebas especializadas.

Tratamiento

Los médicos dan prioridad en la atención inmediata de las vías respiratorias, la respiración y la circulación de la persona afectada. La piel puede ser descontaminada usando agua con o sin jabón.

Se dispone de antídotos para las personas expuestas al cianuro, como por ejemplo, nitrito de amilo, nitrito de sodio, tiosulfato de sodio y la hidroxocobalamina. Si los antídotos no están disponibles, los médicos dan a la persona oxígeno al 100%. La respiración boca a boca sin protección puede exponer al socorrista al cianuro de la respiración de la persona.

A las personas expuestas al ácido sulfhídrico o sulfuro de hidrógeno se les suele administrar oxígeno al 100%. El nitrito de sodio, uno de los antídotos utilizados para la intoxicación por cianuro, puede ser útil.

Agentes vesicantes

Entre los agentes vesicantes (que provocan ampollas) se encuentran:

  • Las mostazas, incluido el gas mostaza o mostaza azufrada y las mostazas nitrogenadas

  • La lewisita

  • La oxima de fosgeno

Los agentes vesicantes, que provocan la formación de ampollas en la piel, también puede dañar los pulmones y las vías respiratorias. Las mostazas también pueden afectar la capacidad de la médula ósea para producir glóbulos blancos (leucocitos) que combatan las infecciones y, en ocasiones, causar cáncer de piel o de las vías respiratorias.

El olor de la mostaza azufrada se ha descrito en diversas ocasiones como parecido al de la mostaza, el ajo, el rábano picante o el asfalto. La lewisita puede tener un olor a similar a los geranios y la oxima de fosgeno se ha descrito simplemente como irritante. Las percepciones de estos olores son tan subjetivas que no son indicadores fiables de la presencia de estos compuestos.

Síntomas

Los compuestos de mostaza causan dolor cutáneo intenso y enrojecimiento de la piel. A las pocas horas de la exposición (a veces hasta 36 horas más tarde) se forman ampollas. Las ampollas causadas por el gas mostaza a veces se asemejan a un collar de perlas alrededor de una zona no afectada; las ampollas provocadas por la mostaza nitrogenada es menos probable que muestren este patrón. Las ampollas pueden llegar a ser grandes y estar llenas de líquido. Los ojos pueden estar dolorosamente inflamados, y las córneas pueden enturbiarse. Las personas afectadas tosen y tienen ronquera, respiración sibilante, boqueante y espasmos traqueales, así como sentir opresión en el pecho y falta de aliento. También pueden tener náuseas.

La lewisita causa dolor al cabo de uno o dos minutos de la exposición cutánea. El enrojecimiento de la piel a menudo es notable al cabo de entre 15 y 30 minutos y aparecen ampollas después de varias horas. Las ampollas se forman generalmente en el centro del área enrojecida y se extienden hacia el exterior. Una vez formadas, el dolor comienza a disminuir. La Irritación de las vías respiratorias se produce poco después de la inhalación y da lugar a tos, estornudos y sibilancias. Después de pocas horas, se puede sentir opresión en el pecho y dificultad para respirar.

El contacto de la piel con la oxima de fosgeno produce un dolor intenso que escuece (como una ortiga) y la parte afectada queda blanca entre 5 y 20 segundos, para luego volverse de color gris con un borde rojo. A los 30 minutos de exposición, aparecen una especie de habones pálidos, ligeramente elevados. En los siguientes 7 días, la piel se vuelve de color marrón oscuro y después negra, ya que tanto la piel como los tejidos subyacentes mueren. Si no se eliminan quirúrgicamente, los habones pueden persistir durante más de 6 meses.

Diagnóstico

Un dolor que se produce durante o poco después de la exposición sugiere a los equipos de emergencia que la lewisita o la oxima de fosgeno son los agentes químicos involucrados. El retraso en la aparición del dolor (a veces un día después de la exposición) sugiere exposición a la mostaza azufrada. El diagnóstico puede confirmarse mediante pruebas disponibles solo en laboratorios especiales.

Las personas expuestas a la mostaza deben someterse a análisis de sangre periódicos durante 2 semanas para vigilar los cambios en sus glóbulos blancos (leucocitos).

Tratamiento

Los equipos de emergencia intentan descontaminar con rapidez los ojos y la piel de las personas afectadas. Utilizan un producto comercial tópico, especialmente formulado para la descontaminación de la piel (conocido como loción para la descontaminación de la piel reactiva o RSDL®, por sus siglas en inglés) porque el agua y el jabón tienden a extender el agente en lugar de eliminarlo.

Los médicos tratan las ampollas como si fueran quemaduras normales por calor o fuego, administran líquidos por vía intravenosa a la persona afectada y cubren las quemaduras con apósitos estériles. Es importante mantener una escrupulosa higiene para prevenir la infección. Se aplica ungüento antibiótico en los bordes de los párpados para evitar que se peguen entre sí.

Se necesita un aporte de oxígeno suplementario en personas que tengan dificultad para respirar. Las náuseas se puede tratar con medicamentos, como la atropina.

Agentes nerviosos

Hay dos tipos de agentes o gases nerviosos:

  • Los agentes de la serie G

  • Los agentes de la serie V

Los agentes de la serie G, o agentes G, incluyen GA (tabún), GB (sarín), GD (somán) y GF (ciclosarín), que fueron desarrollados por la Alemania nazi, antes de la Segunda Guerra Mundial y durante el desarrollo de esta. Los agentes de la serie V incluyen el VX; dichos compuestos se sintetizaron después de la Segunda Guerra Mundial. Los agentes nerviosos son similares a los pesticidas (plaguicidas) organofosforados, pero son mucho más potentes.

A temperatura ambiente, los agentes G son líquidos acuosos que se evaporan fácilmente; son peligrosos tanto por contacto con la piel como por inhalación. El VX es un líquido con la consistencia del aceite de motor que se evapora de forma relativamente lenta. Ninguno de estos agentes tiene un olor pronunciado ni irrita la piel.

Los agentes nerviosos funcionan bloqueando una enzima que rompe una de las sustancias químicas que las neuronas utilizan para enviar señales a otras neuronas y a los músculos (neurotransmisores). Dado que este neurotransmisor, la acetilcolina, no se descompone de forma normal, se acumula y estimula excesivamente los nervios, músculos y glándulas (incluidas las glándulas lacrimales, las glándulas salivares y las glándulas sudoríparas) en todo el cuerpo. Al principio, los músculos estimulados experimentan espasmos y se contraen de manera incontrolada, pero más tarde se fatigan y se debilitan.

Síntomas

La exposición a un agente nervioso provoca diversos síntomas dependiendo del agente, la vía de exposición y la dosis. El vapor actúa rápidamente. La exposición de la cara a vapores contrae las pupilas, provoca secreción nasal y opresión en el pecho en cuestión de segundos. Si se inhala el vapor, la persona puede desmayarse en cuestión de segundos. Los agentes nerviosos líquidos actúan más lentamente. La exposición a la piel primero causa temblores y sudoración en el lugar expuesto. Se dan efectos en todo el cuerpo después de unas 18 horas de la exposición a una pequeña gota. Incluso las dosis mortales suelen tardar de 20 a 30 minutos en producir síntomas y signos, que pueden incluir desmayo y convulsiones repentinas, sin previo aviso.

Los agentes nerviosos estimulan las neuronas, por lo que la persona siente inquietud y confusión y puede sufrir convulsiones o perder el conocimiento. La estimulación de las células nerviosas fuera del cerebro causa náuseas, vómitos y lagrimeo excesivo, secreción nasal, salivación, secreciones pulmonares, sibilancias, secreciones digestivas (como diarrea y vómitos) y sudoración. La estimulación de las células musculares provoca calambres seguidos de debilidad y parálisis. La debilidad de los músculos respiratorios y la desactivación del centro respiratorio en el cerebro suelen ser la causa de la muerte.

Diagnóstico

Los médicos basan el diagnóstico de la exposición a agentes nerviosos en los síntomas y los antecedentes de exposición de la persona. Ninguna prueba de laboratorio especial puede confirmar la exposición.

Tratamiento

Pueden darse dos fármacos, la atropina y la pralidoxima, por la exposición a un agente nervioso. La atropina bloquea los efectos excesivos del neurotransmisor, la acetilcolina; por lo tanto, la atropina se denomina fármaco anticolinérgico. La pralidoxima ayuda a reactivar la enzima que descompone la acetilcolina.

Para la atención antes de llegar a un hospital, se dispone de un autoinyector que contiene estos dos fármacos. Los médicos inyectan los fármacos en un gran músculo (como el muslo) antes de establecer una vía intravenosa, a través de la que se administrarán las dosis posteriores.

La piel se descontamina tan pronto como sea posible con el uso de un producto comercial tópico, especialmente formulado para la descontaminación de la piel (llamado, loción para la descontaminación de la piel reactiva o RSDL®, por sus siglas en inglés), una solución diluida de cloro de uso doméstico o agua y jabón. Los socorristas inspeccionan cualquier herida que pueda estar contaminada, retiran todos los residuos y lavan la herida con agua del grifo o agua salada. Los síntomas graves y la muerte todavía pueden ocurrir, ya que la descontaminación puede no haber eliminado completamente los agentes nerviosos que ya hayan comenzado a pasar a través de la piel.

Agentes anticolinérgicos

Aunque los fármacos anticolinérgicos se utilizan para tratar la intoxicación por agentes nerviosos, los mismos fármacos anticolinérgicos pueden ser usados como agentes discapacitantes. Los agentes discapacitantes están diseñados para no causar lesiones graves o la muerte, sino más bien para desorientar al personal militar y evitar el cumplimiento de sus misiones. Uno de estos agentes se llama BZ.

El BZ es un sólido que puede permanecer en el medioambiente de 3 a 4 semanas. Las víctimas en masa probablemente serían resultado de la inhalación de BZ nebulizado, aunque el compuesto también puede ser disuelto y colocado sobre una superficie en el ambiente de la que puede ser absorbido a través de la piel.

Síntomas

Las personas expuestas al BZ tienen la boca seca y la piel y las pupilas dilatadas (lo que les causa visión borrosa) y la temperatura corporal puede llegar a ser peligrosamente alta (hipertermia). Pueden sufrir letargo y a continuación alucinaciones en las que ven u oyen cosas. Las alucinaciones suelen ser concretas y fácilmente descriptibles (por ejemplo, voces de gente que conocen, programas de televisión imaginarios, compartir cigarrillos imaginarios o formas extrañas). El habla puede ser arrastrada y las personas afectadas suelen pellizcarse o toquetearse la piel o la ropa. El estupor y el coma pueden durar entre horas y días, pero las personas afectadas se van recuperando de forma gradual.

Diagnóstico

La exposición al BZ no se puede detectar a través de análisis clínicos. Los médicos sospechan de la exposición en las personas que desarrollan síntomas sin haber tomado un medicamento que tenga efectos secundarios anticolinérgicos (ver Anticolinérgicos: ¿Qué son los efectos anticolinérgicos?).

Tratamiento

Las personas expuestas a un agente anticolinérgico como el BZ suelen estar tranquilas, aunque pueden estar muy agitadas y requerir contención. Los médicos deben enfriar a las personas con una temperatura corporal elevada (ver Golpe de calor : Tratamiento). A las personas muy agitadas o claramente angustiadas a causa de las alucinaciones se les administra fisostigmina.

Agentes incendiarios y fluoruro de hidrógeno (HF)

Los agentes incendiarios militares están diseñados para iluminar el campo de batalla, iniciar incendios y crear humo para esconder el terreno y a las tropas. Los agentes incluyen la gasolina gelatinosa (napalm), la termita, el fósforo blanco y el magnesio. Cualquiera de estos compuestos puede causar víctimas en masa.

El napalm tiene una consistencia gelatinosa; los otros agentes incendiarios son por lo general armas en forma de sólidos en polvo. Muchos agentes incendiarios se utilizan en la explosión de proyectiles o bombas. El fósforo blanco puede seguir quemando la piel o la ropa mientras siga expuesto al aire. Dado que el magnesio puede arder bajo el agua, seguirá ardiendo dentro de los tejidos.

El ácido fluorhídrico, que se utiliza en la industria y en otras aplicaciones comerciales, a menudo se confunde con ácido clorhídrico. Por esta razón, se conoce como HF; a temperatura ambiente es un líquido o un vapor. Las vías más frecuentes de exposición son a través de la piel, los ojos y los pulmones. El HF penetra profundamente a través de la piel.

Síntomas

Las quemaduras causadas por un agente incendiario son similares a las causadas por el calor o el fuego (ver Quemaduras).

La exposición al HF puede no causar dolor ni quemaduras visibles de forma inmediata. El dolor puede aparecer al cabo de una hora, pero no suele aparecer hasta después de 2 o 3 horas. Sin embargo, una vez que se produce el dolor, suele ser profundo e intenso. La piel afectada se enrojece gradualmente, pero no parece tan gravemente afectada como el dolor intenso podría sugerir.

Diagnóstico

Las quemaduras por un agente incendiario son evidentes para los equipos de emergencia. Sin embargo, dado que las quemaduras provocadas por el HF (especialmente a bajas concentraciones) tardan en causar síntomas, el personal médico se mantiene atento al daño producido a los tejidos y a los órganos profundos de la persona. Las quemaduras causadas por el fósforo blanco pueden brillar o humear cuando se exponen al aire.

Tratamiento

Los equipos de emergencia sumergen las zonas de la piel afectada por el fósforo blanco en agua o las cubren para bloquear la exposición al aire. Se eliminan las partículas de fósforo blanco (que a menudo se adhieren fuertemente a la piel) y se colocan en agua. Los restos humeantes pueden ser buenos indicadores de la ubicación de pequeñas partículas. Las partículas de magnesio ardientes o humeantes en la piel se deben eliminar lo antes posible. Las heridas pueden cubrirse con aceite hasta que las partículas se puedan eliminar.

Las personas expuestas al HF requieren una descontaminación rápida. Las quemaduras se lavan con abundante agua. Sin embargo, dado que el HF penetra en la piel rápidamente, pueden producirse problemas importantes incluso después de una descontaminación a fondo. Por lo general, los médicos aplican una pasta que contiene calcio o inyectan calcio en la zona quemada. Las personas con una exposición considerable son hospitalizadas para someterse a monitorización cardíaca y a tratamiento adicional.

Agentes antidisturbios

Los agentes antidisturbios son compuestos que fueron desarrollados inicialmente para el control de multitudes, pero que también se han utilizado en conflictos militares. A veces se les denomina gases lacrimógenos, pero la expresión es incorrecta, ya que no son gases. En cambio, los agentes antidisturbios son sólidos que pueden ser disueltos y dispersados en forma de líquidos o de aerosoles (partículas pequeñas que se liberan de forma explosiva o como humo). Los agentes antidisturbios están destinados a incapacitar a la gente, no a causar lesiones graves ni la muerte, aunque a veces ha ocurrido. Las versiones militares de estos agentes incluyen la cloroacetofenona (CN, también comercializado como Mace ®), el clorobenzilideno malononitrilo (CS), la dibenzoxazepina (CR) y la difenilaminoarsina (adamsite o DM, un agente vomitorio). El aerosol de pimienta o gas pimienta (OC, aerosol de capsicum) es un agente antidisturbios desarrollado más recientemente y se utiliza principalmente para hacer cumplir la ley y para la protección personal.

Síntomas

La mayoría de los agentes antidisturbios causan irritación casi inmediata y dolor en los ojos, las membranas mucosas y la piel. Las personas que los inhalan tienen tos, estornudos, sibilancias y en ocasiones dificultad respiratoria.

La gente por lo general se recupera de los efectos en una media hora, pero los agentes que quedan en la piel puede causar ampollas. Algunas personas experimentan una complicación pulmonar permanente denominada síndrome de disfunción reactiva de las vías respiratorias, que provoca episodios de disnea o dificultad respiratoria y sibilancias, similares a los causados por el asma.

Diagnóstico

Los médicos basan el diagnóstico en los síntomas y los antecedentes de exposición de la persona. Las personas con dificultad respiratoria puede necesitar radiografías de tórax, pero no se requieren otras pruebas.

Tratamiento

Ante el primer signo de exposición o su posibilidad, se aplican máscaras cuando estén disponibles. Se saca a las personas de la zona afectada cuando sea posible.

Los socorristas eliminan el agente mediante cepillado, lavado o irrigación del área afectada. El agua puede empeorar temporalmente el dolor causado por ciertos agentes antidisturbios (como el gas pimienta), pero aun así sigue siendo eficaz. Los aceites o líquidos jabonosos son probablemente más eficaces contra el gas pimienta. Los ojos se descontaminan por lavado abundante con agua del grifo o salada esterilizada.

La mayor parte de los efectos derivados de los agentes antidisturbios son de corta duración y la mayoría de las personas no requieren hospitalización. Incluso la mayoría de las personas con los síntomas más graves solo necesitan estar en observación en un hospital durante unas horas.

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan la política oficial del Departamento del Ejército, Departamento de Defensa ni del Gobierno de los EE.UU.