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Intoxicación por sustancias cáusticas

Por Gerald F. O’Malley, DO, Associate Professor of Emergency Medicine, Thomas Jefferson University and Hospital ; Rika O’Malley, MD, Attending Physician, Department of Emergency Medicine, Einstein Medical Center

  • Cuando se ingieren, las sustancias cáusticas pueden quemar todos los tejidos que tocan, desde los labios hasta el estómago.

  • Los síntomas pueden incluir dolor (sobre todo al tragar), tos, ahogos y vómitos.

  • El médico introduce un tubo flexible de visualización a través del esófago para detectar las quemaduras y determinar la gravedad de la lesión.

  • El tratamiento depende de la magnitud de los daños y puede requerir cirugía.

Cuando se ingieren sustancias cáusticas (ácidos y álcalis potentes), pueden quemarse la lengua, la boca, el esófago y el estómago. Estas quemaduras pueden causar perforación (agujeros) del esófago o del estómago. La filtración de comida y saliva a través de una perforación produce una infección grave del tórax (mediastinitis o empiema) o del abdomen (peritonitis) que puede llegar a ser mortal. Las quemaduras no perforantes pueden provocar cicatrices del esófago y del estómago.

Los productos industriales suelen ser los más perjudiciales porque son altamente concentrados. Sin embargo, algunos productos domésticos comunes de limpieza, como los limpiadores para cañerías e inodoro y algunos detergentes de lavavajillas, tienen un contenido perjudicial de sustancias cáusticas, como hidróxido de sodio y ácido sulfúrico.

Las sustancias cáusticas se encuentran en forma sólida y líquida. La sensación de ardor que produce una partícula sólida que se adhiere a una superficie húmeda (como los labios) puede impedir que la persona ingiera mucha cantidad de producto. Dado que los líquidos no son adherentes, es más fácil consumir más cantidad del producto, con lo cual puede resultar lesionada la totalidad del esófago. Los líquidos también pueden inhalarse (aspirarse) por las vías respiratorias, produciendo una lesión de las vías respiratorias altas.

Síntomas

Aparece rápidamente un dolor en la boca y la garganta, por lo general en cuestión de minutos, y puede ser intenso, especialmente al deglutir. Pueden producirse tos, babeo, incapacidad para deglutir, vómitos, a veces con sangre, y sensación de ahogo. En casos graves debidos a sustancias cáusticas, la persona puede presentar una presión arterial muy baja (choque o shock), ahogo o dolor torácico, lo que posiblemente acabe siendo mortal. Las quemaduras de las vías respiratorias pueden producir tos, respiración rápida y sensación de ahogo.

La perforación del esófago o del estómago puede producirse en unas pocas horas, en el transcurso de la primera semana después de la ingestión o en cualquier momento de este períoso, a menudo después de un vómito o una tos intensa. El esófago puede perforarse en la zona que se encuentra entre los pulmones (mediastino) o en la que rodea los pulmones (cavidad pleural). Cualquiera de los casos provoca dolor torácico intenso, fiebre, aumento de la frecuencia cardíaca, respiración rápida, presión arterial muy baja, siendo necesaria una intervención quirúrgica. La peritonitis produce un dolor abdominal intenso.

Las tejidos cicatriziales del esófago tienen por consecuencia un estrechamiento (estenosis), lo cual causa dificultades de deglución. La estenosis suele aparecer en las semanas posteriores a la quemadura, a veces en quemaduras que inicialmente causaron tan solo síntomas leves. Frecuentemente las personas con cicatrices y lesiones esofágicas pueden padecer cáncer de esófago años después de la lesión.

Diagnóstico y tratamiento

Se examina la boca para detectar quemaduras por productos químicos. Puesto que el esófago y el estómago pueden estar quemados sin que la boca se haya quedado afectada, el médico introduce un tubo de visualización flexible (endoscopio) en el interior del esófago para detectar quemaduras, especialmente cuando la persona babea o tiene dificultad para tragar. Una inspección directa de la zona permite al médico determinar la gravedad de la lesión y, posiblemente, predecir el riesgo de estrechamiento posterior y la posible necesidad de reparación quirúrgica del esófago.

La extensión de la lesión es determinante para establecer el tratamiento. Las personas con quemaduras graves a veces necesitan que se les intervenga quirúrgicamente inmediatamente para eliminar el tejido gravemente lesionado.

Dado que las sustancias cáusticas pueden causar el mismo daño cuando se expulsan por el esófago que cuando se tragan, no debe provocarse el vómito en alguien que haya ingerido una sustancia cáustica. No se administrarán ni jarabe de ipecacuana ni carbón activado.

Si las quemaduras son leves, se puede animar a la persona a beber agua o leche enseguida con el fin de diluir el líquido corrosivo en el estómago. Se puede empezar a beber en el mismo lugar o de camino al hospital. Si la persona no puede beber, los líquidos se administran por vía intravenosa hasta que pueda beber. Las perforaciones se tratan con antibióticos y cirugía. En caso de que se forme una estenosis, puede colocarse un tubo derivativo dentro de la porción estrechada del esófago para evitar el cierre esofágico y permitir su futuro ensanchamiento (dilatación). Puede ser necesario practicar dilataciones repetidas durante meses o años. En caso de estenosis grave, también puede ser necesaria una intervención quirúrgica para reconstruir el esófago.