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Lesiones del riñón

Por Noel A. Armenakas, MD

Los riñones son los órganos de las vías urinarias que se lesionan con mayor frecuencia. Las contusiones debidas a accidentes de tráfico, caídas o por la práctica de algún deporte, son las causas más frecuentes de traumatismo renal. Las lesiones penetrantes en el riñón pueden ser consecuencia de disparos o heridas punzantes. Con menos frecuencia se pueden producir lesiones durante la realización de pruebas diagnósticas, como una biopsia del riñón, o durante diversos tratamientos, como los que se aplican para la litiasis renal (cálculos renales), incluida la litotricia por ondas de choque. Aunque la mayoría de las lesiones por contusión del riñón son leves, algunas son graves. Si las lesiones por contusión o herida penetrante del riñón graves no se tratan, pueden aparecer complicaciones como insuficiencia renal, hipertensión, hemorragia tardía e infección.

Síntomas y diagnóstico

Los síntomas de una lesión renal contusa incluyen dolor o hematomas en la parte superior del abdomen o en el área entre las costillas y la cadera (flanco), presencia de sangre en la orina, marcas cercanas al riñón producidas por un cinturón de seguridad o dolor causado por una fractura de las costillas inferiores. Cuando las lesiones renales son graves puede haber descenso de la presión arterial (choque) y, si la persona pierde una cantidad importante de sangre, anemia.

Lesiones del riñón: leves a graves

La gravedad de las lesiones renales es muy variable. Cuando la lesión es menor, el riñón puede presentar un hematoma. Si la lesión es más grave, el riñón puede estar cortado o rasgado (lacerado), y la orina y la sangre pueden filtrarse en el tejido circundante. A veces se forma un coágulo de sangre alrededor del riñón. Cuando el riñón se desgarra de su base (pedículo renal), que contiene la arteria y la vena renales, se puede producir una hemorragia abundante y dar como resultado un choque (shock) o la muerte. La mayoría de las lesiones renales producen sangre en la orina.

La relación de los hechos que provocaron la lesión, los síntomas de la persona y la exploración física ayudan a distinguir las lesiones renales. Se toma una muestra de orina y se examina para ver si hay sangre. La sangre en la orina de una persona con una lesión en el tronco indica que la lesión puede afectar al riñón. La sangre se puede observar a simple vista (hematuria macroscópica) o sólo con ayuda de un microscopio (hematuria microscópica). Cuando se trata de lesiones penetrantes, la ubicación de la herida (si está en la parte superior o media del abdomen, en la espalda o en el flanco) ayuda a determinar si el riñón está afectado.

Los adultos que tienen síntomas leves y sangre en la orina (observable sólo con ayuda del microscopio), probablemente tienen una contusión menor que se cura por sí sola. No suele ser necesario realizar más pruebas. En los niños y adultos en quienes se sospecha una lesión más grave debe realizarse una tomografía computarizada (TC) con un colorante radiopaco (agente de contraste).

Tratamiento

Para las lesiones renales menores el único tratamiento que suele ser necesario es el control minucioso del consumo de líquidos y el reposo total, ya que estas medidas ayudan a que el riñón se cure por sí solo. Para las lesiones más graves el tratamiento comienza con medidas para controlar la pérdida de sangre y para prevenir el choque. Se administran líquidos y a veces sangre por vía intravenosa para ayudar a mantener la presión sanguínea en los valores normales y estimular la producción de orina. Sólo las lesiones graves requieren reparación quirúrgica: cuando el riñón sangra de forma persistente, está rodeado por un coágulo sanguíneo que se expande o cuando se desgarra de su base. Las lesiones penetrantes graves también requieren reparación quirúrgica. En algunos casos poco frecuentes, el riñón lesionado debe ser extirpado.

La mayoría de las personas se recuperan de las lesiones renales, incluso si son graves, siempre y cuando sean diagnosticadas y tratadas con prontitud. Si la enfermedad renal es crónica, puede ser necesario seguir un tratamiento de por vida. Otras complicaciones de las lesiones renales que requieren tratamiento son la hipertensión, la hemorragia tardía y la infección.

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