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Lesión del oído

Por Sam P. Most, MD, Stanford University

Varias lesiones distintas pueden afectar el oído externo.

Un golpe brusco en el oído externo puede causar un hematoma entre el cartílago y la capa de tejido conjuntivo que lo rodea (pericondrio). Cuando la sangre se acumula en esta zona, el oído externo se inflama y se amorata. La sangre acumulada (hematoma) puede interrumpir la irrigación del cartílago, permitiendo que muera y que, finalmente, se deforme la oreja. Esta deformación, llamada coloquialmente oreja de coliflor, es frecuente entre luchadores, boxeadores y jugadores de rugby.

El médico practica una incisión y abre el hematoma, extrayendo la sangre por aspiración. Después de eliminar la sangre, el médico aplica un vendaje compresivo, que se deja entre 3 y 7 días con el fin de evitar que el hematoma pueda desarrollarse nuevamente. El vendaje mantiene la piel y el pericondrio en su posición normal, permitiendo que la sangre llegue otra vez al cartílago. Estas lesiones son propensas a la infección, por lo que suele administrarse un antibiótico para prevenirla.

Si el corte (laceración) atraviesa toda la oreja, la zona se limpia a fondo, se cose la piel y se aplica un vendaje para proteger la zona y permitir la curación del cartílago. El cartílago también se cose a menos que la piel que lo recubre se haya arrancado. En ocasiones se necesitan antibióticos para prevenir la infección, sobre todo si la lesión fue causada por una mordedura. También puede ser necesaria la cirugía estética después de que la herida sane.

A veces la oreja es arrancada de la cabeza (avulsión). La oreja puede ser arrancada de forma parcial o completa. Tal desgarramiento es más probable debido a que las orejas están menos protegidas que otras estructuras del cuerpo. El cirujano (normalmente un especialista en cirugía plástica o en trastornos del oído) a menudo puede volver a implantar la oreja arrancada, pero no todas las intervenciones quirúrgicas tienen éxito. A veces, el cirujano puede utilizar cartílago y piel de otra parte del cuerpo o usar piel artificial para la reconstrucción de la oreja.

Un fuerte golpe en la mandíbula puede fracturar los huesos que rodean el conducto auditivo y distorsionar su forma, haciéndolo, en muchos casos, más estrecho. La forma se puede corregir quirúrgicamente.