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Abrasiones corneales y cuerpos extraños corneales

(Cuerpo extraño ocular)

Por Kathryn Colby, MD, PhD, Louis Block Professor and Chair, Department of Ophthalmology & Visual Science, University of Chicago School of Medicine

La mayor parte de las lesiones oculares afectan a la superficie de la cúpula transparente situada en parte frontal del ojo (córnea) son rasguños (abrasiones) y cuerpos extraños (objetos). Los cuerpos extraños alojados en la córnea, causan abrasiones corneales que perduran una vez extraídos. La mayor parte de estas lesiones son leves.

  • Arañazos (abrasiones)

  • Cuerpos extraños (objetos)

Los cuerpos extraños alojados en la córnea, causan abrasiones corneales que perduran una vez extraídos. La mayor parte de estas lesiones son leves.

Causas

Las partículas son la causa frecuente de abrasiones corneales. Pueden dispersarse en el aire por una explosión, el viento, o cuando se trabaja con algunas herramientas (por ejemplo, un martillo o un taladro). La caída de escombros o de ramas de árbol puede provocar accidentalmente abrasiones corneales. Otra causa frecuente de abrasiones son:

  • Uñas de los dedos

  • Cepillos para el cabello

  • Aplicadores de maquillaje

  • Lentes de contacto

La mala adaptación de las lentes, su utilización pese a que los ojos no tengan la lubricación óptima, lavarlas de forma incompleta y no eliminar las partículas adheridas, emplearlas durante demasiado tiempo, el uso inadecuado durante el sueño o una manipulación descuidada y brusca al desprenderlas de la superficie ocular pueden dar como resultado la aparición de rasguños en la superficie de los ojos. La mayor parte de las abrasiones corneales se curan sin que se haya desarrollado previamente una infección (como conjuntivitis o úlcera corneal), pero las que están contaminadas por material vegetal o tierra (por ejemplo, las resultantes de las lesiones causadas por la rama de un árbol) se infectan con más facilidad.

Síntomas

Las abrasiones corneales y los cuerpos extraños generalmente producen dolor, lagrimeo y sensación de tener algo en el ojo. También pueden provocar enrojecimiento (debido a la dilatación de los vasos sanguíneos de la superficie ocular) o bien, de manera ocasional, inflamación del ojo y del párpado. Algunas veces aparece vista borrosa. La luz puede originar espasmos dolorosos en el músculo que contrae la pupila.

Las lesiones que penetran en el interior del ojo pueden causar síntomas similares. Si un cuerpo extraño penetra en el interior del ojo, puede aparecer líquido ocular.

Diagnóstico

  • Evaluación médica

El diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado ayudan a prevenir infecciones. El diagnóstico se basa en los síntomas, las circunstancias en las que se ha producido la lesión y el examen físico.

Pronóstico

Afortunadamente, las células superficiales del ojo se regeneran con rapidez. Incluso las abrasiones graves suelen curarse en un periodo de 1 a 3 días. No debe usarse la lente de contacto durante 5 días después de que la abrasión se haya curado. Es prudente continuar el seguimiento con el oftalmólogo durante 1 o 2 días después de la lesión.

Prevención

La protección ocular (gafas de seguridad) evita muchas lesiones.

Tratamiento

  • Extracción de cuerpos extraños

  • Antibióticos

  • Alivio del dolor con colirios, medicamentos por vía oral o ambos

Cuerpos extraños corneales

Generalmente se anestesia la superficie ocular con un colirio anestésico (propanocaína, por ejemplo). Para ver los objetos alojados en la superficie ocular y las abrasiones se utilizan gotas oftálmicas con colorante (fluoresceína) que brilla cuando se somete a un tipo especial de luz. Con el uso de una lámpara de hendidura o de otro instrumento de aumento, se puede retirar cualquier cuerpo extraño restante. A menudo es posible extraer el cuerpo extraño empleando una torunda de algodón estéril húmeda o irrigando con agua estéril. Si la persona es capaz de mirar fijamente, los cuerpos extraños que no pueden extraerse fácilmente con una torunda de algodón, se pueden retirar con una aguja hipodérmica estéril o un instrumento especial, sin causar dolor.

Al extraer cuerpos extraños de hierro o acero, estos pueden dejar un anillo de óxido, para cuya eliminación se requiere el empleo de una aguja hipodérmica estéril o una fresa estéril rotatoria de baja velocidad (un pequeño instrumento quirúrgico con una diminuta superficie que gira, tritura y perfora la superficie).

A veces, un cuerpo extraño queda atrapado debajo del párpado superior. Se le tiene que dar la vuelta al párpado (un procedimiento indoloro) para retirar el cuerpo extraño. También se puede frotar suavemente una torunda de algodón estéril sobre el interior del párpado para eliminar las partículas minúsculas que pueden no ser visibles.

Abrasiones corneales

El tratamiento para las abrasiones corneales es similar en ambos casos, tanto si se ha sido necesaria la extracción de un cuerpo extraño como si no. Generalmente, durante unos días, para evitar la infección, se administra una pomada antibiótica (por ejemplo, bacitracina con polimixina B). Es necesario un tratamiento adicional en las abrasiones de mayor magnitud: la pupila se mantiene dilatada con el uso de un ciclopéjico (como el ciclopentolato o la homatropina). Este colirio evita la aparición de espasmos dolorosos en el músculo que contrae la pupila.

El dolor se trata con medicamentos por vía oral como paracetamol (acetaminofeno) solo o, puntualmente, combinado con tramadol. Las gotas de diclofenaco o ketorolaco se suministran para ayudar a aliviar el dolor, pero se debe tener cuidado ya que estos fármacos podrían, raramente, causar complicaciones tales como un tipo de cicatrización de la córnea (fusión de la córnea). Los anestésicos que se aplican directamente sobre el ojo, aunque alivian el dolor de manera eficaz, no deben emplearse después de la valoración y el tratamiento ya que dificultan el proceso de curación.

Los parches oculares incrementan el riesgo de infecciones y generalmente no se usan, sobre todo en el caso de abrasiones producidas por el uso de lentes de contacto o por la presencia de un objeto que puede estar contaminado con tierra o material vegetal.