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Fracturas de la órbita

Por Kathryn Colby, MD, PhD, Professor and Chair, Department of Ophthalmology and Visual Science, The University of Chicago Medicine & Biological Sciences

  • Se produce dolor, tumefacción y vista doble o pérdida de visión.

  • Se suele realizar una tomografía computarizada.

  • En ocasiones la fractura se repara quirúrgicamente.

Un golpe fuerte en la cara puede fracturar cualquiera de los distintos huesos que forman la órbita (la cavidad ósea que contiene el globo ocular, los músculos, los nervios y los vasos sanguíneos, así como las estructuras que producen y drenan las lágrimas). Las fracturas del suelo de la órbita (fracturas por estallido) son comunes, pero también se producen fracturas en otras partes de la órbita. En algunos casos, también resulta dañado el globo ocular.

Fractura por estallido

Algunas veces se golpea el ojo de tal forma que el globo ocular recibe la fuerza del golpe sin que los huesos sólidos que rodean el ojo lo impidan (por ejemplo el golpe producido por un objeto pequeño, como puede ser una pelota de golf). En este caso, la presión sobre el globo ocular se transmite hacia las paredes de la órbita. Esta presión puede fracturar la parte más frágil de la órbita, que suele ser la situada por debajo del globo ocular (suelo de la órbita). Este tipo de fractura es conocida como fractura por estallido. Las fracturas también pueden producirse en los laterales (paredes) y en el techo de la órbita. En ocasiones, parte del ojo o de los músculos que están adheridos a él quedan presionados y atrapados por el hueso fracturado.

En algunos casos las fracturas por estallido provocan visión doble, hundimiento del globo ocular o fijación de este con la mirada hacia abajo, disminución de la sensibilidad al tacto y al dolor en torno a la mejilla y al labio superior (originada por la lesión de los nervios situados debajo de la órbita) o acumulación de aire en los tejidos subcutáneos (enfisema subcutáneo). La visión doble se produce si uno de los músculos implicados en el movimiento ocular queda atrapado por la fractura. El músculo que ha quedado atrapado impide al ojo dirigir su mirada al objeto que está mirando el otro ojo. El enfisema subcutáneo aparece cuando la fractura del suelo orbitario permite que penetre aire procedente de la nariz o de los senos paranasales en los tejidos que rodean al ojo, como puede ocurrir, sobre todo, al sonarse la nariz.

Síntomas

Las fracturas son dolorosas y el área se inflama por la acumulación de sangre y líquido. Generalmente, la sangre acumulada provoca que el área inflamada tenga una coloración azul o púrpura (ojo morado). A veces se produce una hemorragia nasal.

Puede alterarse la visión cuando los párpados están tan inflamados que impiden abrir el ojo, o en los casos poco frecuentes en que el globo ocular se daña o bien cuando la sangre de los vasos sanguíneos desgarrados se acumula detrás del globo ocular (hematoma retrobulbar) y presiona el nervio que llega al cerebro (nervio óptico).

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico se confirma en función de los síntomas y de los resultados de la exploración física. Cuando se sospecha la existencia de una fractura orbitaria, se realiza una tomofrafía computarizada (TC), en la cual podrán observarse las probables fracturas, los cúmulos de sangre y los tejidos que puedan haber sido desplazados o atrapados.

Los sujetos con fractura orbitaria deben evitar sonarse la nariz, ya que puede causar inflamación si el aire que soplan se acumula debajo de la piel que circunda el ojo. El uso de un atomizador nasal que constriñe los vasos sanguíneos (un vasoconstrictor tópico) durante 2 o 3 días puede ayudar a minimizar las hemorragias nasales. Como en el caso de otras fracturas y lesiones, la aplicación de hielo local calma el dolor y reduce la inflamación. Mantener la cabeza elevada por encima del nivel del corazón también es una medida que ayuda a evitar el aumento de la inflamación. Los analgésicos ayudan a controlar el dolor. La reparación quirúrgica de los huesos faciales es necesaria en el caso de que la fractura por estallido atrape músculos o tejidos blandos de la órbita originando visión doble o lesión del nervio, o en caso de que el globo ocular esté hundido, y cuando los síntomas no han desaparecido al cabo de 2 semanas. Después de confirmar que la fractura no ha dañado ninguna estructura vital, el cirujano restablece los huesos en la posición adecuada, a veces mediante el empleo de implantes, unas delgadas láminas de plástico, o de injertos óseos para conectar los segmentos rotos y facilitar su curación.