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Barotrauma

Por Alfred A. Bove, MD, PhD, Temple University School of Medicine

El barotrauma o barotraumatismo es una lesión del tejido provocada por un cambio de presión que comprime o expande los gases contenidos en varias estructuras corporales.

  • Los pulmones, la parte de la cara cubierta por la máscara de buceo, los oídos o los senos paranasales pueden verse afectados.

  • Los síntomas varían entre dificultad para respirar o dolor torácico (barotrauma pulmonar), ojos inyectados en sangre (barotrauma de máscara), vértigo o dolor de oído (barotrauma del oído), y dolor facial o hemorragia nasal (barotrauma sinusal).

  • Las medidas que pueden evitar el barotrauma comprenden ascender lentamente y respirar durante el ascenso (barotrauma pulmonar), soplar el aire por la nariz en la máscara de la cara (barotrauma de máscara) y bostezar o tragar con la nariz tapada y tomar un descongestionante nasal (barotrauma sinusal y del oído).

El aumento de la presión exterior se transmite equitativamente por toda la sangre y los tejidos corporales, que no se comprimen porque están compuestos principalmente de líquido. De este modo, el aumento de la presión sobre las piernas por ejemplo, no se percibe aunque aumente la presión del agua. Sin embargo, los gases (como el aire del interior de los pulmones, senos paranasales u oído medio, o dentro de la máscara o gafas) se comprimen o expanden a medida que la presión externa aumenta o disminuye. Esta compresión y expansión puede causar dolor y lesiones a los tejidos. El barotrauma afecta principalmente a los oídos. Sin embargo, el barotrauma que afecta a los pulmones (barotrauma pulmonar) es el más grave. El riesgo de barotrauma se ve incrementado por los trastornos que pueden impedir que el aire fluya libremente entre espacios, como la congestión nasal o la obstrucción de una trompa de Eustaquio (un pequeño pasillo que conecta el oído medio con la parte posterior de la nariz).

Barotrauma pulmonar

Puesto que el aire sometido a presión elevada se comprime, cada inspiración realizada en las profundidades contiene muchas más moléculas que una inspiración en la superficie. A 10 m (2 atmósferas de presión absoluta), por ejemplo, cada inhalación contiene el doble de moléculas que una inspiración realizada en la superficie (por ello agota una botella de aire en la mitad de tiempo). A medida que la presión disminuye, el aire se expande y su volumen aumenta. De este modo, si un buzo llena sus pulmones con aire comprimido a 10 m y asciende sin espirar libremente, el volumen de aire se duplica, lo cual causa una hiperinsuflación de los pulmones. La hiperinsuflación de los pulmones puede romper los alvéolos pulmonares, dejando escapar el aire. El aire que se escapa de los pulmones puede quedar atrapado en el espacio que hay entre los pulmones y la pared torácica y expandirse, provocando que los pulmones se colapsen (neumotórax, ver Neumotórax). Otras veces el aire puede salir de los pulmones a los tejidos que rodean el corazón (neumomediastino), por debajo de la piel del cuello y la parte superior del tórax (enfisema subcutáneo), o a los vasos sanguíneos. El aire de los vasos sanguíneos por lo general se desplaza a otras partes del cuerpo (embolia gaseosa, ver Embolia gaseosa), donde puede obstruir el flujo sanguíneo.

La causa más común de barotrauma pulmonar se produce al contener la respiración durante un ascenso con escafandra, lo cual casi siempre se debe a que se ha agotado el aire en el fondo. A causa del pánico, los buzos pueden olvidarse de espirar libremente a medida que se expande el aire de sus pulmones mientras ascienden. La embolia gaseosa puede producirse a pequeñas profundidades (1 m) si la persona que está respirando aire presurizado contiene la respiración mientras asciende rápidamente. El barotrauma pulmonar puede producirse incluso en una piscina cuando se inspira aire en el fondo (por ejemplo de una cubeta invertida) y no se espira mientras se asciende.

Síntomas

Los síntomas de barotrauma generalmente comienzan cerca de la superficie durante el descenso o ascenso. Los síntomas dependerán del órgano afectado. Los submarinistas a menudo emplean el término golpe de ventosa (compresión) para las lesiones causadas por las diferencias de presión, excepto para las lesiones pulmonares.

Barotrauma pulmonar

El neumotórax y el neumomediastino causan dolor torácico y sensación de ahogo. Algunas personas tosen sangre o presentan espuma sanguinolenta en la boca cuando el tejido pulmonar está lesionado. El aire presente en los tejidos del cuello pueden comprimir los nervios de las cuerdas vocales y hacer que la voz suene distinta o ronca. El enfisema subcutáneo produce una sensación crepitante cuando se palpa la zona afectada de la piel.

Barotrauma de máscara (sobrepresión de la máscara)

Si un buzo no compensa de modo adecuado la presión en la máscara con la presión del agua durante el descenso, la presión relativamente inferior en el interior de la máscara hace que esta actúe como una ventosa de succión aplicada a los ojos y a la cara. La diferencia de presión dentro y fuera de la máscara provoca que los vasos sanguíneos cercanos a la superficie de los ojos (o de la cara) se dilaten, que drenen líquido y, finalmente, que revienten y sangren. Aunque los ojos aparezcan enrojecidos e inyectados de sangre, la visión no resulta afectada. Rara vez, puede aparecer hemorragia posterior en los ojos, que provoca la pérdida de visión. La hemorragia de los vasos sanguíneos faciales da una apariencia amoratada.

Barotrauma del oído (sobrepresión del oído)

Si la presión en el oído medio es inferior a la presión del agua durante el descenso, se produce un abombamiento doloroso del tímpano hacia dentro (ver La trompa de Eustaquio: mantener la presión del aire equilibrada). Cuando la diferencia de presión aumenta lo suficiente, el tímpano se rompe, lo cual tiene como resultado la entrada de agua fría en el oído medio, causando vértigo (un fuerte mareo con sensación de estar girando), desorientación, náuseas y, a veces, vómitos. Estos síntomas pueden poner al buzo en peligro de ahogamiento. El vértigo disminuye a medida que el agua que ha entrado en el oído alcanza la temperatura corporal. Una rotura del tímpano altera la audición y puede provocar una infección en el oído medio horas o días más tarde, causando dolor y produciendo secreciones de oído. De igual modo puede lesionarse el oído interno, lo que origina una pérdida repentina de audición, zumbidos en el oído (acúfenos) y vértigo.

Barotrauma sinusal (sobrepresión de los senos paranasales)

Las diferencias de presión tienen efectos sobre los senos paranasales (cavidades llenas de aire en los huesos que rodean la nariz), que son similares a los efectos del barotrauma de oído. Causan dolor facial y cefaleas durante el descenso, así como una sensación de congestión en la cara y la nariz o hemorragia nasal durante el ascenso.

Barotrauma dental (sobrepresión dental)

La presión en los espacios con aire de las raíces de los dientes o próximos a algún empaste pueden causar dolor de muelas o lesión dental.

Barotrauma ocular (sobrepresión ocular)

Se pueden formar pequeñas burbujas de aire que quedan atrapadas detrás de las lentes de contacto rígidas. Las burbujas pueden lesionar los ojos y causar dolor, pérdida de la visión y la aparición de halos alrededor de las luces.

Barotrauma del tubo gastrointestinal (sobrepresión digestiva)

La respiración inadecuada a través de un regulador, o el uso de técnicas para la estabilización de la presión de oído y senos paranasales pueden hacer tragar a los buzos pequeñas cantidades de aire durante una inmersión. Este aire se expande durante el ascenso, provocando plenitud abdominal, calambres, dolor, eructos y flatulencia. Estos síntomas suelen desaparecer por sí mismos. En raras ocasiones, se producen perforaciones en el estómago o el intestino, y estas causan dolor abdominal y enfermedad grave.

Diagnóstico

Los médicos reconocen el barotrauma principalmente por la naturaleza de los síntomas y su aparición en relación con el buceo. Dependiendo de los síntomas, se pueden hacer pruebas de diagnóstico por la imagen. Por ejemplo, las personas con barotrauma pulmonar por lo general requieren radiografías de tórax. Las personas con barotrauma del oído pueden necesitar hacerse una prueba de audición.

Prevención

La presión en los pulmones y en las vías respiratorias se iguala automáticamente con la presión del exterior cuando se cuenta con un suministro de aire presurizado bajo el mar, como el de una escafandra o una botella de oxígeno. Este aire presurizado también se iguala a la presión en los senos paranasales, siempre y cuando las entradas a los senos no estén estrechadas por una inflamación resultante de alergias, o por una infección de las vías respiratorias altas.

La presión en la máscara se equilibra cuando el submarinista espira aire por la nariz dentro de la máscara. Los submarinistas igualan las diferencias de presión en el oído medio con bostezos o deglución con la nariz tapada, lo que hace que se abra el conducto que conecta el oído medio con la parte posterior de la garganta (trompa de Eustaquio).

El uso de tapones auriculares o de una capucha de buceo muy ajustada crea un espacio cerrado entre el tapón y el tímpano que impide igualar la presión. Tampoco se puede igualar la presión dentro de las gafas de buceo. Por lo tanto, no deben utilizarse tapones auriculares ni gafas durante el buceo. Las capuchas ceñidas del traje isotérmico de submarinismo deben ventilarse adecuadamente para que no bloqueen el oído externo.

Antes de bucear, las personas con congestión nasal deben tomar un descongestivo (como la seudoefedrina por vía oral), para evitar que se bloqueen los conductos nasales. El alivio de la congestión puede facilitar la compensación de presiones entre los oídos y los senos paranasales, y contribuye a evitar el barotrauma de oído.

Para prevenir el barotrauma pulmonar, la persona debe espirar el aire inhalado en la profundidad, incluso en la profundidad de una piscina, durante la ascensión.

Tratamiento

Algunas personas con neumotórax requieren tratamientos tales como la inserción de un tubo de plástico en la cavidad torácica para permitir que el aire drene y el pulmón se vuelva a expandir. El tratamiento del neumomediastino y del enfisema subcutáneo suele ser el reposo en cama y la administración de oxígeno suplementario.

El barotrauma de oído y sinusal se tratan con descongestivos nasales (como un aerosol nasal de oximetazolina) o con descongestivos orales. Ocasionalmente, cuando la recuperación es lenta, se pueden administrar corticoesteroides en forma de espray nasal o pastillas. La rotura de tímpano suele curarse espontáneamente, aunque una infección en el oído medio precisa que se administren antibióticos por vía oral o en forma de gotas óticas. Una rotura entre el oído medio y el interno puede requerir una pronta reparación quirúrgica para prevenir una lesión permanente. La rotura del estómago o del intestino requiere reparación quirúrgica.